Los vaivenes de la sanidad

Presentación y retirada del modelo de gestión, fin y recuperación del plan de choque y obras paradas y retomadas han marcado los dos últimos años

LAURA GARCÉS

Hoja de ruta, programa, modelo, plan... Términos que hace año y medio al hablar de gestión sanitaria fueron moneda corriente, hoy sólo se escuchan para denunciar su ausencia. Entonces la sanidad pública se revelaba insostenible. Las circunstancias ya no daban tregua y la Comunitat anunció un giro, enarboló una bandera de cambio para garantizar el futuro. El camino escogido fue un modelo privatizador de la gestión de los hospitales públicos. Se anunció en abril de 2012 y lo llamaron 'gestión compartida'. En septiembre, el Consell se vio obligado a abandonarlo. Cinco meses bastaron para volver a cambiar provocando un vaivén que, vistos los acontecimientos posteriores y analizados los previos, no era el primero, ni fue el último.

Medidas de ida y vuelta, cambios de criterio, han sido constantes en Sanidad desde aquel abril: presentación y retirada de la 'gestión compartida', muerte y resurrección del plan de choque ante a la lista de espera, nueva gestión para el Hospital General y pronta retirada, supresión de la construcción de hospitales por falta de dinero y vuelta a las obras, jubilación forzosa del personal sanitario suspendida un mes después por decisión judicial, iniciativas para reducir el gasto en medicinas amenazadas por recursos de los farmacéuticos...

Andar y desandar durante año y medio ha alimentado el desconcierto hasta el punto de que la opinión pública no deja de preguntarse qué ocurre para que las grandes promesas se desvanezcan con tanta rapidez o qué camino se va a emprender en los próximos meses. Expertos en gestión sanitaria consultados por LAS PROVINCIAS ofrecen un mensaje poco alentador: «En estos momentos nadie sabe lo que están pensando en la conselleria. Se da la imagen de que no existe una política sanitaria». Los especialistas no sólo denuncian la situación, también lanzan una contundente reivindicación: «Tiene que haber un plan, una estrategia, no un parche».

Llegan a esta conclusión tras echar la vista atrás y recordar el modelo que se presentó en la primavera de 2012. Aquella hoja de ruta encerraba «un error»: las empresas que podrían participar en un proyecto de gestión compartida atravesaban un mal momento dada «la situación financiera. Además, a ello se unía la mala imagen de la Generalitat debido a los impagos». No se daban las mejores condiciones para «plantear el cobro de un canon de acceso a las firmas que quisieran participar». Y ese era el pilar fundamental del modelo, dar entrada a las empresas.

Pese a insistir en el mencionado «error», reconocen que al menos hubo un proyecto que arrojó «luces y sombras». Las segundas obligaron a dejarlo en la cuneta; las luces son el rédito del que hoy se alimenta la gestión sanitaria: «Desde que se retiró aquel plan se vive de muchas medidas previstas entonces».

El modelo de 'gestión compartida' que abanderó el conseller Luis Rosado planteó reunir en una gestora los servicios externalizados en manos de distintas empresas. Se trataba de concentrar, «entonces se pensó en una actuación general y ahora lo que se ha hecho es lo mismo, pero con paquetes de servicios más pequeños». De hecho, el pasado mes de enero, el conseller Manuel Llombart, al dar a conocer sus planes habló de «matizaciones» sobre el modelo anterior.

«¿Qué modelo quieren?»

Los expertos en gestión sanitaria no son los únicos que echan de menos una planificación. Las últimas medidas adoptadas en el ámbito farmacéutico -dispensación de determinados medicamentos en ambulatorios- han reactivado la voz crítica de este sector. Se muestran interesados en conocer «¿qué modelo farmacéutico quiere la conselleria? Que lo digan; que nos cuenten cuál es su alternativa».

Los interrogantes llegan tras afirmar que con las últimas actuaciones el departamento autonómico pone sobre el tapete «un plan que contradice el modelo de farmacia que ha defendido incluso en el ámbito de la Unión Europea». Son declaraciones que desvelan otro posible giro en el criterio de la Administración. La reflexión del sector farmacéutico se produce cuando los profesionales acaban de decidir interponer recurso contencioso administrativo contra la dispensación en centros de salud e incluso la retirada de la medida. Consideran que contraviene la legislación estatal. De momento, la trayectoria que espera al recurso es una incógnita, pero ¿tendría que retirarse la medida si finalmente los profesionales demuestran tener razón?

También pendiente de resultado está una de las iniciativas más ejemplarizadoras de los constantes virajes sufridos por la gestión sanitaria valenciana: el plan de choque, la derivación de operaciones a clínicas privadas para reducir listas de espera. La medida, estuvo vigente entre 1995 y junio de 2012. Se retiró porque los responsables sanitarios del momento, los mismos que impulsaban el modelo de gestión compartida, consideraron que era más barato operar en hospitales públicos.

La consecuencia inmediata fue que la lista de espera para ser intervenido inició una imparable escalada. Un nuevo giro en la gestión sanitaria estaba servido. El conseller de Sanidad, Manuel Llombart, anunció el mes pasado que retomaban el plan de choque, algo que recién llegado al despacho de Micer Mascó, ya apuntó como no descartable.

No fue el único cambio de rumbo anotado en la agenda de septiembre. En este caso el apunte llegó con firma del presidente de la Generalitat, Alberto Fabra. En el debate de política general adelantó que en 2014 se retomarán las obras de los hospitales de Gandia y Llíria. Los expertos en gestión sanitaria consultados por LAS PROVINCIAS muestran su sorpresa: «Estos hospitales se paralizaron hasta que hubiera dinero. Ahora dicen que las retoman, ¿significa ello que ya hay dinero?». Para los especialistas resulta inevitable vincular el interrogante a la deuda de la Generalitat con farmacias y proveedores de Sanidad.

El Hospital General dijo que abrirá sus nuevos quirófanos en noviembre. Para cumplir con ese objetivo, la pasada primavera inició los concursos para equipar las instalaciones. Cuando las salas quirúrgicas y el inicio de su actividad lleguen a puerto, se habrá recorrido un camino que también descubre varios cambios de rumbo.

El centro sanitario en octubre de 2012, un mes después de que el Consell renunciara a la gestión compartida para los hospitales públicos, adelantó que iba a desarrollar un nuevo programa de gestión que pasaba por la privatización de servicios logísiticos e incluso por el alquiler del centro quirúrgico en construcción. También tuvo nombre propio: «Cogestión público privada». La propuesta se presentó como necesaria para afrontar la inversión que el edificio de quirófanos requería para su finalización. La iniciativa no superó los siete meses de vida.

En mayo de este año el Consorcio Hospital General, integrado por la Generalitat y la Diputación, optó por otra vía. Renunció a la externalización de áreas logísticas y al alquiler de quirófanos. Y en la razón del viraje se descubre otra modificación de criterio: las dos instancias de la administración integradas en el Consorcio se comprometieron con el centro sanitario a financiar el equipamiento después de que medio año antes la Conselleria de Sanidad anunciara lo contrario. Más tarde vino el procedimiento que se espera cerrar en noviembre.

La jubilación forzosa

Pendiente de conclusión se encuentra también la jubilación forzosa de los médicos. Un mes después de que la Conselleria de Sanidad empezara a remitir las cartas a los profesionales para comunicarles que debían dejar su puesto, el departamento autonómico se encontró con un obstáculo infranqueable: una resolución judicial.

El Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana decretó la suspensión cautelar de la retirada forzosa a los profesionales que tenían prórroga para mantenerse en su puesto hasta los 70 años. Fue la respuesta de la Justicia a un recurso del sindicato CSI-CSIF. La situación abocó al departamento autonómico a paralizar la decisión que había empezado a ejecutar en junio y que en julio la Justicia le dijo que, con carácter cautelar, no podía sostener. La respuesta de Sanidad fue recurrir la decisión del tribunal. En estos momentos se espera la respuesta.

Sí que se está ejecutando la jubilación de los profesionales al cumplir los 65 años, pero según destacaron fuentes sindicales, al comenzar este mes eran un centenar los que se han dirigido a los sindicatos para recurrir.

El último año y medio encierra muchas muestras de giros en la gestión sanitaria, pero no son los únicos. Hay precedentes, iniciativas que llegaron años antes y tras sufrir modificaciones en su concepción tomaron otra ruta o siguen en la carrera.

La Fe de Campanar acoge un centro para ingreso de pacientes crónicos, unidad de Urgencias y los laboratorios que tendrán que trasladarse al nuevo hospital. Sin embargo, en 2007 la Generalitat anunció que el edificio se convertiría en un hospital para el barrio de Campanar y un centro sociosanitario. Ahora hay 10 pabellones vacíos a la espera de conocer su suerte desde 2011. También el Clínico aguarda destino. En 2002 se planteó su ampliación, nueve años después se abandonó.

La apuesta por la investigación que abanderaron el Centro de Investigación Príncipe Felipe o la Fundación Oftalmológica del Mediteráneo (FOM) han requerido modificaciones y redacción de planes de viabilidad. La FOM se extinguió como fundación y pasó a integrarse en Fisabio, una plataforma que absorbió a varios entes públicos en medio de otro proceso de cambio: la reducción del sector público para reducir el gasto.