La planta de gas afirma que once estudios descartan seísmos relevantes

Las poblaciones insisten en la desaparición del proyecto Castor a pesar de que no se producen temblores desde el miércoles por la noche

JOSÉ M. ORTUÑOVALENCIA.
Un velero pasa cerca de la plataforma de inyección de gas del proyecto Castor frente a las costas de Vinaròs. ::                             DAMIÁN TORRES/
Un velero pasa cerca de la plataforma de inyección de gas del proyecto Castor frente a las costas de Vinaròs. :: DAMIÁN TORRES

La costa de Castellón vuelve a la tranquilidad gracias a que los microseísmos prácticamente han desaparecido. Desde la madrugada del miércoles la 1.09 no se mueve la tierra. Además, como indicó el ministro de Industria, José Manuel Soria, han puesto un nuevo sismógrafo en las Columbretes, de modo que, según explican los expertos consultados, se percibe mucho mejor cada temblor.

Algunos de ellos también opinan que cabe «la posibilidad de que no se haya investigado bien la zona, puesto que, de ser así, no sería necesario que ahora se realizaran nuevos estudios». Así lo apuntó a este periódico el director de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Geodésica, Francisco García, entre otros expertos preguntados.

Pese a esto, desde la empresa Escal, que puso en marcha el proyecto, mantienen que en la última década se han realizado más de once investigaciones diferentes en relación con posibles consecuencias sísmicas de las inyecciones de gas y, en todas ellas, los analistas aseguraron que no había problema alguno. El Instituto Geológico y Minero, que ahora estudia las causas de los últimos movimientos de tierra en el Golfo de Valencia, fue uno de las entidades que los llevaron a cabo.

Escal UGS se constituyó como Sociedad Limitada en 2003. Unos meses antes, en 2002 remitió un informe al ministerio de Industria y Energía para que el proyecto fuera incluido en la Planificación de los Sectores de Electricidad y Gas 2002-2011, con un tratamiento enfocado a las fallas de la zona y los riesgos asociados.

La encargada de extraer el petróleo del almacén fue Shell, que en su etapa también puso en marcha estudios similares. Escal contrató en 2003 una consultora canadiense para que reprocesara sus datos. El informe incluía un apartado dedicado a la posibilidad de que hubiese seísmos y de removilización de la Falla de Amposta. Ese año, el ministerio de Industria comunica que es necesario hacer un sondeo específico para comprobar la resistencia de la estructura y del subsuelo marino.

El estudio tuvo lugar entre diciembre de 2004 y enero de 2005 y lo desarrolló URS, una empresa de diseño técnico en ingeniería a nivel mundial. En el Informe de Implantación del Sondeo Castor 1, bajo el permiso de exploración, hay un apartado que trata el estado de la estructura geológica. Uno posterior, durante la fase concesional, pormenorizó los resultados .

Fuentes de Escal advirtieron a LAS PROVINCIAS que en el «procesado y análisis de los datos han intervenido compañías internacionales de primer nivel como Geostock o el Instituto Francés del Petróleo (que hizo dos estudios diferentes, uno de ellos tras la aprobación del proyecto)», que el presupuesto «asociado a dichas actividades ha superado los 15 millones de euros» y que todo ello «ha permitido realizar multitud de ensayos». De 2006 en adelante, desde la empresa han elaborado informes de muestreo de las características bionómicas y del cartografiado de los bentos del litoral.

En enero del año siguiente el ministerio pidió el análisis del IMGE. Una vez presentados los estudios ante las administraciones, tuvieron lugar las consiguientes alegaciones, en las que se integraron investigaciones del Instituto de Ecología Litoral, de la Agencia Valenciana de Turismo y del Servicio de Conservación de la Biodiversidad de la Consejería de Territorio. La dirección general de costas solicitó que se acataran al Convenio de Protección del Medio Marino y la Región Costera, así como el OSPAR de la UE.

A su vez, el Observatorio del Ebro convino concretar la frecuencia y magnitud de la actividad sísmica en la zona y, por ello, «se firmó un convenio de monitorización sísmica en el entorno del almacén subterráneo Castor», con la instalación de dos nuevos sismógrafos con cargo a Escal. Los exámenes se presentaron ante la administración. Los diferentes estamentos aceptan los estudios y el BOE, que ha ido recogiendo todo el proceso y las investigaciones, aprueba la Declaración de Impacto Ambiental y el proyecto.

A pesar de todo ello, las poblaciones han sentido temblar su suelo y insisten en la desaparición de la planta de gas. En los últimos días apenas ha habido terremotos y, por ello, quieren «seguir tranquilos y que todo vaya tan bien como antes» de los microseísmos, indicó Andrés Martínez, alcalde de Peñíscola.

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