Un dulce árabe exclusivo de Paterna

La patente del 'cachap' pertenece a un horno de la localidad, el único que los produce

CARMELA LÓPEZ ORDAZPATERNA.
Una bandeja de 'cachaps' del horno que posee la patente. ::                             LP/
Una bandeja de 'cachaps' del horno que posee la patente. :: LP

Paterna es famosa por su pólvora y por la gran cantidad de empresas que hay en la localidad. Sin embargo, en su gastronomía también cuenta con un dulce que diferencia al municipio del resto. Los 'cachaps' son tan particulares que sólo se elaboran en la localidad. Los hacen con una masa de hojaldre y rellenos de una crema cuya fórmula solo conoce un horno.

Por este motivo, todo aquel que quiera degustar este dulce debe desplazarse hasta el municipio para comprar los 'cachaps' en el horno de Nuestra Señora del Rosario, el único establecimiento que los continúa fabricando después de que la receta pasara de generación en generación y fuera patentada.

Según cuenta la tradición, los primeros cachaps fueron obra de Celestino Monrabal, aunque es de su hijo Mariano Monrabal de quien se obtienen los primeros escritos históricos acerca del dulce árabe en cuestión y sobre su elaboración.

En la actualidad los 'cachaps' continúan elaborándose en el mismo horno donde, en algunas baldosas, se recoge parte de su historia. Sin embargo, según afirma la Diputación de Valencia, no fue hasta 1923 cuando se puso nombre a este dulce. «Al parecer, el 'tío Cachapot', un vecino bastante famoso de Paterna y amigo de la familia de horneros, quiso el día de su boda sorprender a sus invitados ofreciendo estos pasteles durante el banquete. El éxito fue tal que lo vecinos comenzaron a llamarles 'cachaps' en su honor, conservándose el nombre hasta la actualidad», cuentan.

Por eso no resulta extraño comprobar que no hay festividad en el municipio de Paterna en la que no esté presente una bandeja de este manjar único que, durante más de dos siglos, el horno se ha encargado de elaborar.

También, desde la diputación afirman que durante todo este tiempo las técnicas que emplean en la elaboración de los cachaps siguen siendo las mismas que en sus orígenes. «Sus cocineros han sido extremadamente rigurosos en la elaboración, y sólo de esta forma se ha podido conservar exactamente el mismo sabor de antaño gracias al cuidado de ingredientes y procesos», afirman.

Para evitar que otros establecimientos ofrecieran este alimento de sabor «inconfundible e inimitable», los dueños del establecimiento decidieron patentar el 'cachap', para garantizar la desaparición de las imitaciones. Esto supone una garantía para todos los vecinos y los visitantes del municipio, porque de esta manera tendrían la seguridad de estar degustando los auténticos 'cachaps' de la localidad de Paterna, con el mismo sabor que los que tenían los que se elaboraban en el siglo XVIII.

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