Benimaclet duplicará los huertos vecinales

P. MORENOVALENCIA.
Algunos de los vecinos que cultivan los huertos de Benimaclet. ::
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Algunos de los vecinos que cultivan los huertos de Benimaclet. :: LP

Tienen 60 parcelas pero la lista de espera crece cada día y por esa razón, la asociación de vecinos de Benimaclet ha decidido dar un nuevo impulso al experimento social de los huertos vecinales, puesto en práctica hace un año. El portavoz de la entidad, Francisco Guardeño, adelantó ayer que han cerrado un acuerdo con la empresa propietaria de un solar colindante, de unos 2.000 metros cuadrados, para darle el mismo uso.

Para ello necesitan el permiso del ayuntamiento, algo en lo que están ahora trabajando. El éxito ha sido tremendo en el primer barrio de la ciudad en promover este tipo de huertos, que cumple además con la finalidad de eliminar vertederos en los solares.

La autorización municipal es obligada para conseguir entre otras cuestiones agua de riego para los huertos. Guardeño estimó que algo más de 40 vecinos están inscritos para ocupar las pequeñas parcelas en caso de baja, por lo que urge la ampliación. El modelo es similar al implantado en otros municipios de l'Horta, con una superficie que oscila entre los 40 y los 80 metros cuadrados, así como una fianza que cubra gastos y desperfectos en caso de rotura o robos de maquinaria. En el caso de Benimaclet, 200 euros.

En el año transcurrido desde su inauguración, el balance ha sido de «tranquilidad, no hemos sufrido actos de vandalismo ni robos». El solar, propiedad de una entidad bancaria, está vallado y eso ayuda a mantener los huertos en condiciones.

La iniciativa de la asociación de vecinos se extiende en parcelas de un polígono de viviendas pendiente de desarrollo desde hace casi dos décadas. Las disputas entre la empresa urbanizadora y el consistorio acerca del número de viviendas de promoción pública y dónde deben situarse han atascado una zona de la ciudad cerrada ya en su periferia por la ronda norte.

Por este motivo, el aspecto es desolador en buena parte de los terrenos que van desde la calle Poetas Anónimos y avenida Valladolid, donde se sitúan los huertos vecinales, hasta la calle Emilio Baró, límite por la parte norte del plan urbanístico. En esta enorme bolsa de terreno se han promovido la recuperación de más huertos, en concreto junto a una alquería abandonada.

El consistorio puso en marcha, a través del Consell Agrari Municipal, un proyecto parecido en la pedanía de La Torre, en el nuevo barrio de Sociópolis. Se han repartido ya más de 70 parcelas, con idénticos criterios de autoconsumo y prohibición de venta al público.

En este caso se añade la circunstancia de que los huertos forman parte de las zonas verdes que salpicarán el barrio, a medio hacer por la crisis económica y donde hay fincas inconclusas. El consistorio tuvo incluso que modificar las ordenanzas para permitir unos espacios que incluyen acequias a cielo abierto, para recuperar el paisaje perdido de la huerta de la ciudad.

Además de Benimaclet y La Torre, en Patraix también ha habido un intento de promover huertos urbanos, lo mismo que en el barrio de Marítimo-Ayora. El propósito es reducir los solares y de paso contribuir a llenar la despensa de las familias más necesitadas.

En Benimaclet, los huertos actuales se levantan en un solar grafiado para un parque. La confianza de los vecinos es que se mantengan los pequeños campos incluso cuando se urbanice el barrio. Lo mismo sucede en San Marcelino, donde las obras del acceso de la línea ferroviaria de alta velocidad eliminaron huertos aledaños a las vías y que se recuperarán cuando los terrenos se urbanicen para un gran jardín.