Las Cámaras alicantinas podrán no fusionarse con Valencia y Castellón

B. S.ALICANTE.

Las Cámaras de Comercio de Alicante, Orihuela y Alcoy podrán decidir no fusionarse con las de Valencia y Castellón dentro del plan que preparan la Conselleria de Economía, Industria, Turismo y Empleo (organismo que las tutela) y el Consejo Superior de Cámaras de Comercio de la Comunitat y que no ha sido negado por el departamento que dirige Máximo Buch. «En septiembre, serán citadas las cinco Cámaras de la Comunitat para sentarnos a negociar y redefinir cómo queda la ley estatal», se limitaron a explicar desde la Conselleria.

En realidad, lo que se hará es la adaptación de la ley estatal de Cámaras a la normativa autonómica, tal y como establece la norma básica. «Todo se consensuará y la última palabra la tendrán las Cámaras», aclaran desde la Conselleria, que no da por hecho, ni mucho menos, una fusión de atribuciones y servicios de todas ellas en una sola entidad, aunque tampoco descarta este planteamiento para racionalizar al máximo las estructuras existentes, tras el fin de las cuotas permanentes y de las ayudas por parte del Consell.

Desde la Cámara de Alicante aseguran que no hay conocimiento expreso de que se quiera crear una fusión de las cinco Cámaras y recuerdan que ya existe como tal un organismo único, el Consejo de Cámaras de la Comunitat. Como quiera que la ley básica transfiere competencias a las autonomías, ahora deben ser la Generalitat y las cinco cámaras las que perfilen el reglamento que desarrolle dicha norma en este ámbito territorial.

Está previsto que se respete la «especificidad territorial» de cada una de ellas (Alicante, Orihuela, Alcoy, Valencia y Castellón), pero sin dejar de aprovechar el elevado grado de autonomía que ofrece la nueva normativa a las distintas Comunidades autónomas. En realidad, se trataría, más que de una fusión, de una alianza, como la que también vienen reclamando los políticos a las distintas organizaciones empresariales, incluida la autonómica Cierval y sus homónimas provinciales.

Podría darse el caso, incluso, de que sean las Cámaras de Valencia y Castellón, mucho más saneadas que las alicantinas, en especial que la de Alicante, las que rehusaran la alianza. En la que preside el turronero José Enrique Garrigós se declaró el pasado año una pérdida de casi 4 millones de euros, diez veces más de lo que se había previsto. Además, las deudas de hasta 5 millones de euros de la Generalitat obligan a la entidad a alquilar toda su sede en los próximos meses (aún se elabora el contrato y no se sabe cuándo se producirá la mudanza) al Ayuntamiento de Alicante. Además, ha dejado pendiente para el próximo mes, debido a la falta de quórum en el último Pleno, la aprobación de un plan de ajuste y ahorro que no descarta 25 despidos más y recorte notable de salarios a la plantilla y directivos que conserven el puesto laboral. Tampoco las Cámaras de Orihuela y Alcoy se escapan de los ajustes laborales.