Larga vida a la fotografía

Instantáneas impresas en latas de refresco o estampadas en fachadas de edificios demuestran la supremacía de la imagen como expresión artística en Valencia

PAULA CANTÓ
El llamado 'guerrero' luce en medio del barrio del Carmen, cerca del mercado de Mossén Sorell. ::                             LP/
El llamado 'guerrero' luce en medio del barrio del Carmen, cerca del mercado de Mossén Sorell. :: LP

La fotografía es la técnica incomprendida que tardó en ocupar su posición en el Olimpo del arte, en el que siempre le ha precedido la pintura. Era el hermano gemelo malvado de los pinceles y las témperas que no vio una ventana abierta hasta el impulso del naturalismo, cuando los propios artistas del lienzo reivindicaron esta forma de captura de imagen como un arte. Hoy, un buen grupo de fieles a la técnica que impulsaron personalidades como Eastman o los hermanos Lumière, reconstruye ciudades en su dimensión más fotogénica.

Marinela Forcadell no podía creerse lo que veían sus ojos cuando Lola Barcia se disponía a sacar una foto con una lata metálica en lugar de lentes y objetivos. Aficionadas a la fotografía desde hace años, Lola ya había practicado este arte de la cámara estenopeica más primigenia una década atrás. Fue con la compañía de Marinela cuando, desde 2008, empezaron a difundir esta pasión por un estilo de fotografía de lo más peculiar, y cuya sombra se alarga más allá de las fronteras de la Comunitat.

Una 'fotolata' está basada en el modelo primitivo de fotografía, cuando se necesitaban horas de exposición para conseguir plasmar una imagen. Ahora, la foto se 'cocina' dentro de una lata metálica sin lente, visor ni disparador. La luz entra por un pequeño orificio llamado estenopo, y es lo que forma la imagen en un papel sensible. «Es más parecido a la cocina que a la fotografía», afirma Lola. Pero ellas no necesitan tantas horas como antaño para ver el ansiado resultado, ya que usan un papel fotográfico de mayor sensibilidad. «Si un día hace mucho sol se puede tener en 30 segundos. Ese es el reto. No es lo mismo hacerlas en Marrakech que en Londres». Esas son dos de las más de 30 ciudades que han visitado acompañadas de sus 40 latas. Con sus líquidos, cualquier baño hace las veces de cuarto oscuro para el revelado.

Además de recorrerse el mundo en busca de paisajes que inmortalizar, Lola y Marinela también comparten su pasión a través de clases o exposiciones. El instituto Confucio de Valencia las ha acogido varias veces y en un futuro volverán a repetir estos cursos, aptos para seguidores de todas las edades y con cualquier nivel de fotografía. También el instituto Martí Sorolla realiza cada año un proyecto fotográfico con sus alumnos, inspirado por Lola y Marinela, el cual este año ha sido expuesto en la Ciudad de las Artes y las Ciencias. En cuanto a las 'fotolateras', sus exposiciones también han tenido un hueco en tierras valencianas, aunque han recorrido un camino más largo, llegando a Inglaterra o Italia.

No utiliza latas pero la lomografía tampoco pertenece al ámbito de lo digital. La lomografía es una clase de fotografía creativa y experimental que se sirve de las cámaras analógicas. Lo que caracteriza a este estilo son sus efectos de luz o saturaciones de colores vivos. «¿De qué sirve tener mil fotos de una noche si son todas iguales?», proclama en su blog la Ilustre Liga Lomográfica de Valencia, uno de los grupos supervivientes que se ha resistido a la fotografía digital. Con las cámaras lomográficas cada imagen es diferente.

Esta iniciativa para los lomógrafos valencianos nació en Gnomo, una tienda 'lifestyle shop', o como ellos mismos se describen, «cosas bonitas para gente discreta a la par que elegante». Entre sus productos es fácil encontrar vitrinas repletas de cámaras analógicas de Lomography, máquinas Polaroid o portafotos de Umbra. Además de su ámbito dedicado a las compras y a la pasión por la fotografía, es fácil encontrar noches de conciertos, catas de vino, exposiciones y, como no podía ser de otra forma, talleres de fotografía.

Creada en la antigua sede del Círculo de Ilusionistas, Gnomo ha organizado actividades tan curiosas como los Safaris Lomográficos. «Un Lomosafari consiste en salir en manada a disparar lomografías», comentan. A pesar de que estas actividades fotográficas llevan un tiempo paradas, la idea es continuar con ello, tal como afirma Álvaro Zarzuela, de Gnomo Lifestyle Shop. «Para septiembre también hay varios conciertos a la vista».

El tamaño es una de las cosas que llama la atención de la fotografía que desde hace meses envuelve una parte del barrio del Carmen. La obra de Luis Montolio se mueve entre el arte conceptual y un documentalismo de la sociedad, y desde un tiempo se ha convertido en espejo de la vida que se cuece en este céntrico barrio valenciano. El retrato que empezó todo y que se yergue majestuoso colgado de una fachada es el que ha acabado adquiriendo el nombre de 'guerrero del Carmen'. El proyecto ha continuado con más retratos en lonas gigantes. Este jueves, Montolio ha presentado en la calle Corona un retrato de la bailarina valenciana Olga Poliakoff, amiga de Luis que falleció en 2006.

En cuanto a la decisión sobre a quién retratar, el artista comenta que «hay cosas que empiezan a encajar, los ingredientes se juntan». Su primer retrato se colgó de una de las fachadas el año pasado, pero Montolio no sabe cuándo llegará el momento de retirarlas. «Eso es lo que me gusta, que no lo sabes. También te enfrentas al vandalismo», afirma Luis, a quien le sorprende la duración del 'guerrero'. «Te lo agradece el policía, el 'punki', el frutero... Me siento muy a gusto en la calle».