680 bicicletas serán destruidas si no las reclaman antes sus dueños

El depósito las guarda durante seis meses a la espera de que alguien acredite la propiedad, lo que sucede pocas veces por la falta de denuncias

P. MORENOVALENCIA.
El depósito de bicicletas en las instalaciones de Paiporta, este miércoles. ::                             IRENE MARSILLA/
El depósito de bicicletas en las instalaciones de Paiporta, este miércoles. :: IRENE MARSILLA

Los dos depósitos municipales de vehículos abandonados, en Valencia Sur (Paiporta) y Fuente del Jarro (Paterna), almacenan un total de 685 bicicletas a la espera de ser destruidas. El concejal de Tráfico, Alberto Mendoza, comentó ayer que el plazo de custodia es de seis meses, salvo que el dueño acredite su propiedad.

En su mayor parte proceden de abandonos en la vía pública, normalmente encadenadas a un árbol o una farola. La Policía Local se encarga de recogerlas y trasladarlas a los retenes de los distritos, desde donde son llevadas a los depósitos. Por este motivo hay 339 bicicletas.

El segundo apartado de mayor importancia corresponde a las inmovilizadas, es decir, aquellas que los agentes han encontrado en mercadillos, naves abandonadas y lugares donde se han producido decomisos debido a que sus dueños no han podido acreditar que las bicis eran de ellos. Un total de 297 vehículos están almacenados por esta razón.

En todos los casos, el periodo mínimo de estancia en los depósitos es de seis meses. En Fuente del Jarro hay muchos menos, una treintena, a la espera de que sean reclamadas por alguien. Las bicicletas reciben el mismo tratamiento que un vehículo cualquiera, es decir, si el dueño «presenta una denuncia con una descripción de la bicicleta suficiente para identificarla, entonces puede llevársela. Siempre hay que denunciar, es lo más importante», comentó el edil.

El procedimiento no incluye la cesión de las bicis a una oenegé para su reparación y donación a personas sin recursos. Permanecen a la intemperie junto a la estación del metro de Valencia Sur, el único medio de transporte cercano para los interesados en recuperarlas.

El rastro es uno de los lugares habituales de decomisos. El ayuntamiento promovió hace meses la colocación de un chip dentro del cuadro de la bicicleta, que sirviera al agente para identificar la propiedad sólo pasando un lector. El sistema apenas ha tenido repercusión pese a los elevados precios que pueden alcanzar algunas en el mercado.

Las bicicletas son trasladadas directamente, sin que se expongan en los retenes o en la central de la Policía Local durante un tiempo, una medida que ayudaría a entregar muchas a sus dueños legítimos. El consistorio planteó hace años la apertura de una página web con las fotografías de objetos perdidos en poder de la oficina municipal, aunque la idea no se ha llevado a la práctica por la falta de recursos. La exposición temporal de las bicicletas robadas o abandonadas reduciría el número de las que se destruyen.