Alberto Chicote no logra rescatar del cierre al restaurante japonés to-Toro

Chicote en el to-Toro. / Atresmedia/
Chicote en el to-Toro. / Atresmedia

Destino del que se ha librado el madrileño Prost!!

ALBA CASTILLA

Al chef Alberto Chicote le hemos visto cabrearse y dejarse la piel en cada reto de 'Pesadilla en la cocina' (La Sexta). Pero todavía no hace milagros. El terror de los fogones no ha podido evitar el traspaso de «la apuesta más ambiciosa y radical» de la primera temporada, el restaurante japonés to-Toro, ubicado en pleno centro de Ronda (Málaga). Sin éxito, Chicote intentó meter en vereda a Ángel Pan, un joven de 26 años incapaz de controlar este negocio -llamado Osaka antes de que llegara el chef-, por su falta de seriedad y madurez.

Ahora, por 1.500 euros de alquiler, Pan busca interesados en quedarse con la gestión del local, que cerró sus puertas el pasado 17 de mayo. Aunque llegaron más comensales con la ayuda de la tele, con el tiempo fue «perdiendo fuelle», como ha reconocido en su página de Facebook. Y ninguno de los consejo del chef, le ha impedido colgar el cartel de «se traspasa» alegando motivos familiares.

Y antes que to-Toro, echaron la persiana el gallego El Castro de Lugo y el italiano Da Vinci. Situación de la que se ha salvado el Prost!! (antiguo Parador de Villa), el restaurante madrileño conducido por Luis Miguel Campos, el cocinero autodidacta que aprendió el oficio viendo ¡hasta en tres ocasiones! la película de dibujos animados 'Ratatouille'. Antes de que Chicote llegara a su vida, Campos también tuvo que poner un anuncio de traspaso. Y lo tuvo colgado hasta hace bien poco.

«El restaurante está funcionando muy bien, incluso antes de que se emitiera el programa. La gente viene animada, les gusta el cambio en la cocina y en la decoración. Y los que no lo conocían están muy sorprendidos», explica Campos. Tal es el éxito cosechado que ha contratado personal extra porque «este último fin de semana se ha llenado completamente», revela este cocinero cuyo plato estrella es el «Frikadellen, esas albóndigas que Alberto Chicote nos enseñó a hacer».

Aunque to-Toro no siga adelante, Chicote puede estar contento tanto con los resultados logrados. El pasado jueves reunió ante la pequeña pantalla a casi 2,4 millones de comensales y, hasta el momento, solo han cerrado 3 de los 18 negocios que han participado. Además, Rafa -el propietario del Da Vinci- ha sido el único que ha declarado que los consejos del chef «fueron inútiles», el resto guarda un buen recuerdo. «Es duro que te digan a la cara los errores que has cometido en tu negocio... Pero yo solo tengo palabras de agradecimiento», confiesa Alicia, dueña de la cocina del Sagar.

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