«Exponer fuera a veces sube el ego del artista y otras la cuenta corriente»

El escultor Álvaro Tamarit, nacido en Xàbia, reivindica que la dignidad de un creador comienza cuando se niega a trabajar gratis

CARMEN VELASCOVALENCIA.

Álvaro Tamarit (Xàbia, 1976) es pintor, fotógrafo, diseñador y ilustrador, pero sobre todo escultor de muebles. Ha hecho del reciclaje su esencia creativa. Recibe los materiales del mar. Los restos de barcos que naufragan en el Mediterráneo son su materia prima. Reutiliza por convicción y por necesidad. Ahora expone sus piezas (sillas, mesas, lámparas...) de 'La vida de un árbol' en la galería Set Espai d'Art.

-Es su primera retrospectiva en Valencia, después de participar en exposiciones colectivas 'Cartografía de la creatividad' en el Centro del Carmen o 'Puntas de flecha' de Las Atarazanas. ¿Ha dejado atrás la etiqueta de artista emergente?

-Ya he cumplido 37 años. Yo defiendo más que la etiqueta de artista emergente o emergido, ser profesional y vivir de esto. Es necesario reivindicar las condiciones de los artistas y negarse a hacer trabajos gratis. Si cedo obra para una exposición, ¿de qué vivo? Si el electricista, el pintor, el iluminador o la señora de la limpieza que trabaja en la misma muestra no lo hace gratis, por qué el artista ha de renunciar a cobrar. Ya no regalo obra a cambio de una exposición en una casa de la cultura, ya no acepto todo tipo de encargos. Estas peticiones son una forma de dignificar la labor de los artistas. Ser una joven promesa puede volverse en nuestra contra, porque yo terminé la carrera hace 20 años. Las galerías, a veces, proponen al artista para ir a un feria fuera de España pero sufragando parte del expositor y el catálogo. A estos gastos también hay que negarse, porque yo pago mi maquinaria y mis materiales.

-Ha expuesto en Alemania, Cuba y Francia. ¿Es imprescindible salir fuera?

-Por supuesto. El 15 de julio volveré a Alemania y en septiembre expondré por primera vez en Amsterdam. Trabajar en el extranjero es imprescindible para abrir mercado y conocer otras culturas. Además, a veces salir fuera del España sirve para subir el ego y otras la cuenta corriente del banco.

-Su obra figura en Saachi Gallery, ¿no?

-Sí, es una de las web más importante de venta on line del mundo. Me presenté a un concurso de escultura hace un par de años con un sofá hecho de libros, quedé entre las 15 primeras posiciones después de varias votaciones populares y de jurados profesionales.

-¿La madera es un buen material para un escultor del siglo XXI?

-Me gusta la madera porque es muy plástica, robusta y rígida, flexible, maleable y ofrece múltiples posibilidades. Hay mucho excedente de madera que se tira, por eso siempre digo que la madera me eligió a mi. Cuando estudiaba Bellas Artes en la Politécnica de Valencia vi a unos obreros que tiraban madera de unas obras que utilicé para un trabajo universitario. Así empecé y no he parado desde entonces.

-Crea objetos útiles de material abandonado. ¿Lo hace por apego nostálgico?

-Sí, me gusta. El primer mueble que hice fue con un cajón de una tíabuela mía. Cuando cojo un trozo de madera de un contenedor al limpiarlo, lijarlo y pulirlo, vuelvo a encontrar la esencia de la madera. Nuestra sociedad desecha una barbaridad, por eso yo quiero transmitir el mensaje a través del arte de que es necesario reutilizar y reciclar.

-¿Su arte está al margen de modas y tendencias?

-Yo trabajo con el tema de la ecología y la naturaleza desde siempre porque me preocupa. Soy un artista ecológico, que no ecologista. Hago lo que se ha de hacer: cuidar el planeta, que es lo natural y no debería ser una moda.

-Habitualmente se vincula el arte con lo artificial y el derroche...

-Porque los medios de comunicación transmiten el arte más grandioso, el de mayor presupuesto, donde confluyen todo tipo de intereses... No es mi caso. Yo tengo piezas que van desde los 350 a los 4.800 euros. Además del precio, el arte tiene un valor y en España no se sabe valorar las obras de los creadores. En Alemania, si a algún ciudadano le sobre mil euros al mes se lo gasta en arte y aquí la gente prefiere comprarse un cochazo o un móvil. Hay ricos que no tiene el aprecio por el arte, por poseer un bien original, por adquirir una pieza para su propio disfrute....