Los que hablan lapao

La denominación para la lengua que hablan los aragoneses en las comarcas limítrofes con Cataluña ha generado todo tipo de comentarios. «Se parece más al valenciano que al catalán», dicen en la zona

FERNANDO MIÑANA

En Mequinenza, un cruce de caminos entre Aragón y Cataluña, están un poco hartos de tanta chanza con el lapao. Este pequeño pueblo de la provincia de Zaragoza que vive asomado al 'Mar de Aragón', uno de esos pantanos que llenaron el NO-DO de los años 50 y 60, está situado a solo tres kilómetros de Cataluña. Por su ubicación, cuando algún vecino dice que se va a la capital, no es porque viaje a Zaragoza, sino porque se marcha a Lérida. Mequinenza es uno de los 17 pueblos que forman la Franja, un área limítrofe con la comunidad vecina y donde, por puro contacto, hablan catalán desde que recuerdan.

Manuel, un mequinenzano que parla catalán, se echó las manos a la cabeza cuando empezó a leer y escuchar las bromas sobre el lapao, que no es nada más que el acrónimo de 'lengua aragonesa propia del área occidental', la denominación oficial que, el pasado 9 de mayo, las Cortes de Aragón aprobaron para el catalán que se emplea en esa zona concreta de esta comunidad. Manuel se enfada: «Aquí pasamos del tema, pero desde luego que lo que hablamos no es el lapao. Pero que quede claro, aquí no perdemos el tiempo con eso, nos da igual lo que digan por ahí», explica, ofendido, el vicepresidente del hogar del jubilado de este pueblo de 2.500 habitantes.

Ese giro ha disparado todo tipo de burlas en redes sociales como twitter. El diputado Duran i Lleida fue uno de los que no se pudo reprimir y escribió, en catalán, que no en lapao, un tuit alusivo. «Quin ridicul! Ara parlo #lapao. De la nit al dia tots els catalans podeu afegir al currículum una nova llengua de domini: el lapao». David Fernández, del Grupo Mixto, en una sesión de preguntas al presidente de la Generalitat en Les Corts pidió la venia para dirigirse a las autoridades en lapao.

La casualidad ha querido que el lapao sí exista como dialecto, pero en China. El Observatorio Linguasphere recoge en un apartado que es un derivado del naxi, una lengua utilizada por cerca de 300.000 personas a los pies del Himalaya, en las provincias de Sichuan y Yunnan, fronterizas con el Tíbet. Los dos dialectos del naxi más extendido son el lijiang y el lapao.

«Invento de la oposición»

Antonio, otro vecino de Mequinenza (por cierto, Mequinensa en lapao), está «indignado» con la denominación sibilina que le han otorgado PSOE, IU y CHA (Chunta Aragonesista). Dolores Serrat, la consejera de Cultura, tiene claro quién dio publicidad al lapao. «La culpa es de la oposición por crear unos acrónimos ficticios», acusó Serrat, quien asegura que la reforma de la ley, aprobada con los votos del PP y el PAR (Partido Aragonés), solo recoge la denominación de 'lengua aragonesa propia del área occidental'. Y no la versión concentrada, el lapao. Antonio está en desacuerdo con ponerle «nombres raros» al dialecto que utilizan en Mequinenza, un municipio que bebe de numerosas influencias.

Mequinenza está más cerca de las provincias limítrofes (Lérida, Tarragona, Huesca o Teruel) que de Zaragoza capital. De ahí que se sienta algo desamparada. «El problema», acaba destapándose Manuel, «es que estamos en un sitio que, al final, ni somos de Aragón ni somos de Cataluña. No nos quieren unos ni los otros. Estamos en tierra de nadie». Ni siquiera conceden toda la influencia lingüística a Cataluña. Porque como revela Antonio, lo que hablan en esa zona «se parece más al valenciano que al catalán». Y se ríe después de compartir este descubrimiento. «Si hasta utilizamos el 'che' y todo». Pero como sucede en todas partes, la gente autóctona seguirá llamándole a las cosas por su nombre, que no es otro que el que ellos han utilizado siempre. Porque al final, para Manuel, lo que hablan en su pueblo no es catalán, valenciano ni lapao. «Nosotros hablamos el mequinenzano», sentencia.

Aunque tampoco les parece un tema baladí. Por ello, el 1 de febrero de 1984 los 17 municipios de la zona catalanoparlante aragonesa firmaron la declaración de Mequinenza. Y en virtud del convenio entre el Gobierno de Aragón y el Ministerio de Educación y Ciencia, el catalán se convirtió en una asignatura voluntaria en los colegios.

Las bromas irán difuminándose. En unos días, los catalanes dejarán de colgar enlaces a un 'diccionario catalán-lapao, lapao-catalán' en el que, en la culminación de la mofa, no se traduce nada y los vecinos de Mequinenza volverán a su soledad, a comer 'pa amb tomaca' y a protestar a su manera: «Che, que no parlem el lapao!».

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