El aeropuerto de Castellón se retrasa de nuevo por falta de plan de seguridad

Aena da luz verde a la pista y certifica que pueden aterrizar aviones, pero supedita la apertura de la infraestructura a nuevas medidas técnicas

A. MARTÍCASTELLÓN.
Pistas de aterrizaje del aeropuerto de Castellón. ::                             LP/
Pistas de aterrizaje del aeropuerto de Castellón. :: LP

Primera buena noticia para el aeropuerto de Castellón en muchos meses. Aena ha emitido un informe positivo sobre las pistas de la base de Vilanova d'Alcolea, tal y como confirmaban fuentes de la dirección del aeropuerto, en el que se avala que pueden aterrizar aviones tanto chárter como comerciales.

Un importante avance tras la llegada en febrero del primer avión para certificar el estado de las pistas del polémico aeropuerto. Fue hace casi dos meses cuando una avioneta aterrizaba en la infraestructura castellonense desde Manises con los técnicos de Aena presentes para elaborar un informe sobre la viabilidad técnica de esta construcción.

Ahora, tal y como explican fuentes internas de la infraestructura, se está a la espera de conseguir por parte de Aena los permisos definitivos para poder poner en funcionamiento la base, así como los certificados del Ministerio del Interior para tener listas las aduanas.

No obstante, la aprobación por parte del Gobierno central de un nuevo Plan Nacional de Seguridad puede atrasar la puesta en marcha del aeropuerto más allá del mes de octubre, que es la última previsión dada por el Consell para que aterrice el primer avión.

El Gobierno central aprobó en noviembre del año pasado un nuevo plan de seguridad pero que entra en vigor este mismo mes en los aeropuertos españoles, dentro de una política impulsada por la Unión Europea. Esta norma no sólo afecta a las mercancías y su carga, sino a los controles de seguridad en los aeropuertos tales como medidas de vallado y de la propia infraestructura.

Tal y como señalan las mismas fuentes a este periódico, en el caso de los aeropuertos que ya están funcionando, «tienen hasta un plazo de seis años para adaptarse a la nueva norma e, incluso, en algunos aeropuertos se hacen excepciones ya que la aplicación de la norma implicaría el cierre por su ubicación geográfico. En cambio, en Castellón, para lograr los permisos definitivos debe ajustarse a todos los cambios».

Aunque este nuevo plan no implica «grandes modificaciones» ni en obras ni en cuestiones técnicas, sí obliga a incluir cambios por ejemplo en los contratos de seguridad en las empresas de carga y descarga y volver a redactar algunos documentos. Por este motivo, aunque no se sabe cuánto tiempo de retraso puede implicar, fuentes cercanas a la dirección de la obra apuntan a que «a lo mejor es complicado que pueda operar en octubre».

Al menos, ya se cuenta con el visto bueno a las pistas que es una de las claves fundamentales para el aeropuerto después de una polémica reforma. Más de un año después de estar la base inaugurada y a la espera de aviones, un informe de Aena y Aesa (Agencia Estatal de Seguridad Aérea) obligó a reparar las pistas para que los aviones tuvieran suficiente espacio para girar. Ya entonces se justificó que desde que se comenzó el proyecto (2003) hasta que acabó (2011), las normativas europeas al respecto habían cambiado.

Mientras tanto, el Consell ha asumido las riendas del aeropuerto tras el cese de Carlos Fabra en la presidencia de Aerocas. Ahora es el vicepresidente de la Generalitat, José Císcar, quien debe asumir todo lo relativo a la base: su modelo de gestión, los permisos finales y solventar el conflicto que existe con la exconcesionaria que ha llevado a la administración valenciana ante la Justicia.

Asimismo, Císcar tiene ahora la oportunidad de resolver los años y años en que el aeropuerto no ha conseguido los permisos cuando, por ejemplo en la base de Lleida, se obtuvieron en sólo un año y, además, encontrar un comprador o rebajar los costes si al final es la Generalitat la encargada de gestionar la base. Aún así, el presidente de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra, ya ha planteado en varias ocasiones que el aeropuerto sólo abrirá bajo demanda para evitar que la infraestructura sea «un lastre» para las arcas de la administración. Es decir, en principio el aeropuerto de Vilanova d'Alcolea sólo va a recibir vuelos chárter, por lo que como ya ocurre en otras infraestructuras de España, abrirá sólo cuando llegue algún vuelo a la espera de que algún comprador se haga cargo del aeródromo.

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