«A los valencianos se nos ve o como un saco de tópicos o de ingenio»

El intérprete estrena el viernes 'El lector de Romeo y Julieta' en el salón de su casa en Madrid, reconvertida en sala de teatro José Luis Saiz Actor y director

El actor y director valenciano Jose Luis Saiz. ::
                             MARIO GÓMEZ MOLINO/
El actor y director valenciano Jose Luis Saiz. :: MARIO GÓMEZ MOLINO

José Luis Saiz está dando los últimos retoques a su casa para que deje de ser sólo eso y también haga las veces de sala de representaciones. Va a estrenar allí (calle Toledo, 107, sexto derecha, en La Latina) este viernes 'El lector de Romeo y Julieta', una nueva pirueta escénica de este actor, director, autor de teatro, preparador de actores para el cine y la televisión y docente. Un valenciano que vive y trabaja en Madrid. Uno más.

-¿Desde cuándo emplea el salón de su casa como espacio escénico?

-El 26 de abril estrenamos. De todas maneras, mi casa, como ocurre con la de todos los profesionales, es un espacio que se conecta mucho con mi trabajo. Siempre fue así. Caben 15 espectadores. No hay atrezzo, sino que son los libros, los discos y las butacas originales.

-¿Por qué?

-Es por una cuestión de dignidad. Este trabajo lleva 2.000 años haciéndose y va a seguir haciéndose otros tantos. El trabajo se ha ido a pique, pero si hay que gestionar desde casa y a precios asequibles, pues así se hará. Somos siete personas trabajando: directora, iluminador, fotógrafo, distribuidor, diseñador gráfico... Es pura simbología lo de la entrada a ocho euros, pero es cuestión de estar ahí. Hay un público curioso de este tipo de experiencias, que en otros países ya existía, y ahora se empieza a dar más en España.

-¿Adapta el texto al espacio o al revés?

-Es un monólogo escrito por mí, que soy quien interpreto los diferentes papeles de la obra, dirigido por Magda Labarga. Es una obra que precisa de un espacio muy, muy íntimo. Es un texto de introspección, utilizando escenas de Shakespeare y una relectura del autor.

-¿Y cómo va a desconectar, si trabaja y vive en el mismo sitio?

-Es difícil, porque tras la representación tengo que desmontar los focos de la cocina para poder hacer el desayuno al día siguiente, pero es una experiencia que me excita mucho y que confío en que también cause una fuerte impresión al público.

-¿Vive solo o ha tenido que convencer a alguien?

-No, a nadie. He tenido problemas de pareja. No puedo decir más.

-¿Qué es ser 'coach' en el cine?

-He dirigido a actores o les he dado clase, así que no me resulta extraño prepararlos para películas como 'El laberinto del Fauno'. En televisión es una labor habitual, porque hay mucho menos tiempo, los directores atienden muchos frentes y los actores necesitan un mínimo de seguridad y desarrollo de su papel.

-¿Ha tenido una escasa relación profesional con la Comunitat?

-Muy, muy poca conexión. Escasísima. En 30 años, he trabajado en dos producciones valencianas. Algunas direcciones mías pasaron por teatros valencianos, pero nada más.

-¿Mantiene relación con Valencia?

-Sí. Mi familia entera vive en la capital. Es una pena. Mucha gente nos hemos formado fuera, porque la vida es así, pero quizá debería existir una relación más fluida, una política cultural un pelín más inteligente para conectar a los que nos fuimos con los que se quedaron. Estudié en Barcelona y, por casualidades de la vida, me vi haciendo teatro clásico en Madrid. Durante unas vacaciones en Valencia monté un espectáculo de cabaré. El clásico te aporta solidez. El cabaré permite ofrecer una ambigüedad en todo tipo de conceptos. Son dos escuelas fantásticas. Valencia es el único sitio donde he querido quedarme a vivir. Lo he intentado varias veces, pero no lo conseguí.

-¿A los valencianos se nos sigue considerando fuera unos hedonistas y poco más?

-Sí, un poco. Es como la California española, la parte caribeña de la Península. Sobre los valencianos hay una doble visión, o se nos ve como un saco de tópicos sobre las Fallas y la paella o como un saco de ingenio, de humor sarcástico y de artistas especiales. Nos movemos por los extremos y así nos ven también.

-Lleva más de una década dando clase. ¿Cómo han cambiado los actores?

-Los de ahora tienen mejor preparación técnica, más conocimiento del oficio. A veces se les dice que la naturalidad es la espontáneidad, pero en general, los jóvenes, igual que en otras profesionales, tienen mejor preparación que yo a su edad.