La memoria virtual del ajedrez

El coleccionista Luis Barona ha recopilado máquinas de Alemania, Estados Unidos, Rusia y China y ha impulsado un museo en internet para exponerlas Valencia alberga la colección de computadoras sobre este juego más importante de España con 200 unidades

ISABEL DOMINGOVALENCIA.

Una de las joyas de la colección de computadoras de ajedrez más importante de España es, curiosamente, una firma humana. Se trata de la rúbrica que el varias veces campeón mundial de ajedrez, Anatoly Karpov, realizó sobre un ejemplar del primer computador comercial del mundo en su visita a Valencia en 2009. Esta máquina, llamada 'Fidelity Chess Challenger', se fabricó y comercializó en Estados Unidos en 1997; sólo mil unidades, por lo que es encontrar alguna es una rareza.

«Fue la primera versión portátil de un ajedrez electrónico que desarrollaba un juego muy débil y desconocía cómo hacer jugadas elementales». Son los detalles que aporta Luis Barona cuando presenta su colección, integrada por más de 200 ejemplares y considerada una de las mejores de la geografía española. De hecho, es la Comunitat la autonomía que alberga cuatro de las recopilaciones más numerosas de toda España. «La quinta está en Sabadell y el resto no superan la veintena de unidades», relata este ingeniero.

Tiene computadoras de Alemania, Estados Unidos, Rusia y China y «la reina» de la colección de Barona es una 'Mephisto Genius 68030', «todo un prodigio de la ingeniería alemana de finales de los años 90», explica mientras recuerda que la electrónica soviética y de la antigua Alemania del Este «estaban concebidas para durar un siglo». También en Alemania se encuentra la colección más extensa de estas computadoras, con más de medio millar de ejemplares. Para localizar otra cifra similar habría que viajar hasta Estados Unidos.

Diseño exclusivo

Pero ¿qué tienen de especial estos ordenadores? Pues que estaban diseñados exclusivamente para jugar al ajedrez, no eran capaces de desempeñar otra función. Los ordenadores personales (los PC) fueron desplazando estos aparatos y actualmente han desaparecido. Sólo se comercializan pequeños juegos electrónicos «que no tienen nada que ver con la época dorada».

Barona, que también es vicepresidente de la Federación de Ajedrez de la Comunitat Valenciana, comenta que «hoy en día es fácil obtener computadoras a precio de oportunidad en los portales de subasta y compra-venta de internet, salvo las rarezas dado su escasez».

Precisamente en el mundo virtual es donde tiene su sede una de las iniciativas de este valenciano: el Museo Español de Computadores de Ajedrez. «Disponer algún día de un local adecuado para que pudiera ser un museo visitable es un sueño que albergo», asegura. De momento, los aficionados tienen que conformarse con contemplar y estudiar las fichas de las unidades en formato online. Hasta el momento, Barona ha conseguido catalogar 114 unidades, «con fotografías e investigación» sobre cada una de ellas.

Esto posibilita también que las máquinas estén en movimiento, pues «pasan a manos de otros coleccionistas y así voy seleccionando las unidades más representativas y haciendo hueco para que puedan llegar nuevas».

El objetivo es rescatar la memoria de estos aparatos. «El museo es a la vez testimonio de la era de la historia en la que aparecen los ordenadores y en la que irrumpe la llamada inteligencia artificial en competición con la inteligencia del hombre. Transcurrieron casi 30 años de duelos en el tablero de ajedrez entre el hombre y la máquina hasta que en 1997 el ordenador de IBM llamado 'Deep Blue' consiguió doblegar en la batalla al campeón mundial, Gary Kaspárov», relata Barona al tiempo que recuerda que este juego-deporte mejora la creatividad, la memoria y la capacidad de concentración.