La ruta de Nino Bravo

El recuerdo del cantante pervive, 40 años después de su muerte, en lugares como su museo en Aielo de Malferit o en el teatro Principal, en el que debutó

BURGUERA
La ruta de Nino Bravo

Este martes se cumplirán los 40 años de un mal día para la música valenciana, el de la muerte de Nino Bravo. Vivió 28 años, pocos, obviamente, sin embargo en esa corta trayectoria vital a Luis Manuel Ferri Llopis le dio tiempo a fraguar una carrera musical que no sólo se recuerda y se admira sino que aún genera imitadores entre los nuevos cantantes.

Nino Bravo dejó huella sentimental y musical, y también en Valencia, tanto en la capital como en varias localidades de la provincia y, especialmente, en Aielo de Malferit, lugar donde nació, sede de su museo y punto de encuentro donde ayer estaba previsto que se celebrase una comida de amigos y familiares del cantante para rendirle tributo, presentar el vídeo 'Aielo de Malferit, cuna de Nino Bravo', inaugurar la web Museo Nino Bravo 2.0 y su canal en Youtube.

Además, según la web oficial de Nino Bravo, www.ninobravo.net, se mostró el cupón de la ONCE que homenajeará al artista, se celebraron varias actuaciones musicales y se realizó un recorrido con velas desde el Auditorio Municipal de Aielo a la Casa Natal del artista y a su museo, donde se depositaron dos ramos de flores. El mismo día de su muerte, este próximo martes, se inaugurará en Valencia la exposición 'Nino Bravo: 40 Años Recordándote' en El Corte Inglés de la avenida de Francia, donde actuarán 'Los Superson', el grupo original de Nino Bravo.

«Su huella no se borra y su recuerdo está muy vivo, por eso considero importante continuar recopilando datos de su biografía», explica Darío Ledesma de Castro, colaborador de la web oficial de Nino Bravo, fuente de muchas de las fotos y datos imprescindibles para trazar esta ruta por la vida de Nino Bravo.

La senda arranca en el pueblo de la comarca de la Vall d'Albaida y rápidamente se desplaza hasta la capital, concretamente a la calle Visitación, donde se traslada la familia cuando 'Manolito' tenía dos años.

Nino Bravo se resistió a abandonar Valencia a pesar de que en menos de tres años, entre junio de 1970 (cuando comenzó a venderse masivamente 'Te quiero, te quiero' y se convirtió en una de las grandes canciones de aquel verano) y abril de 1973, pasó de ser un cantante de ámbito local a catapultarse como un artista conocido internacionalmente. Grabó y cantó 'Noelia', 'Un beso y una flor', 'Mi tierra' o 'Libre' en los mejores auditorios españoles y de América Latina; sin embargo, siempre volvió a casa.

Esa querencia a la tierra propia posibilita encontrar en Valencia la huella de su infancia, de sus primeros trabajos, de sus pasos iniciales como cantante (en el Teatro El Micalet, o en el antiguo Alkázar, donde suspendió el examen para obtener el carné de artista), de sus grandes primeras actuaciones (en el Teatro Principal), de su boda (en la iglesia castrense de Santo Domingo), de la cafetería del Ateneo Mercantil, donde tomaba café y jugaba a las cartas antes de ver a Miguel Siurán, el mánager que le buscó su nombre artístico, de su agencia de contratación (Brani, en la calle Isabel la Católica), del lugar donde descansan sus restos mortales así como del busto dedicado a su trayectoria en el parque de la calle Lérida. En Benidorm tocó por primera vez profesionalmente con 'Los Supersons', con los que ensayaba en Catarroja hasta que se mudaron a un bajo en la calle Primado Reig de Valencia, ciudad en la que también da nombre a una calle, tal y como ocurre en su natal Aielo de Malferit, en Náquera, en la localidad conquense de Villarrubio donde su coche sufrió el fatal accidente, en Roquetas de Mar (Almería) o en Tuineje (Las Palmas).

Al igual que su figura planea por muchos espacios físicos de Valencia, su voz es todavía un referente musical. «Son muchos los artistas valencianos que empiezan, o los que participan en concursos televisivos, a los que se les detecta la influencia de Nino. Además, a la gente en Valencia le gusta ese estilo de voz, que lleva décadas tan vigente que incluso sigue protagonizando campañas de publicidad», explica Óscar Ponce, director de Adhara Management, promotora y representante de varios jóvenes cantantes españoles.

Esa vigencia puede comprobarse en internet, que ofrece más de dos millones de resultados en Google si se teclea 'Nino Bravo', o en los karaokes. «Tiene dos canciones que, la verdad, se cantan mucho, 'Libre' y 'Un beso y una flor', y una que no tanto como las otras, pero también es muy popular, 'Cartas amarillas'», señala Raúl López, de la web karaokemedia.com, especializada en la descarga de canciones.

«Murió en plena juventud y en pleno apogeo. 'Libre' se convirtió en un himno en Chile. En Valencia pasa con Nino como con Concha Piquer. Ella no tuvo ni tendrá nadie que le hiciese sombra. Él fue un precursor, con una voz muy varonil, cristalina, clara. Mi hijo se llama Iván porque, de él haber tenido un niño, que finalmente fue una niña, se hubiera llamado así», confiesa Vicente Moya 'Suco', su último mánager y actual presidente de la Casa del Artista de Valencia, asociación que el próximo martes depositará una corona de flores en el busto de Nino Bravo en los jardines de la calle Lérida.