La policía prueba en el Marítimo una alarma de robo de cable en las farolas

Técnicos y agentes ensayan también con un espray de ADN sintético que se rocía en el cable, dura meses y se detecta con luces ultravioleta

P. M.VALENCIA.
Un técnico comprueba el espray con luces ultravioleta, ayer. ::                             LP/
Un técnico comprueba el espray con luces ultravioleta, ayer. :: LP

ADN sintético y alertas que se activan a través de internet. Son los dos métodos que probará la Policía Local durante las próximas seis semanas para detectar el robo de cable de cobre del alumbrado público, una lacra que sufre la ciudad y se ha acentuado en los últimos años. El pasado ejercicio, desaparecieron 50 kilómetros de cableado con un coste para el ayuntamiento de 200.000 euros.

El concejal de Policía Local, Miquel Domínguez, presentó ayer los dos sistemas en el retén del parque de Cabecera, dentro de un proyecto europeo donde participan cuerpos policiales de Italia, Reino Unido, Grecia y Bulgaria. El segundo consiste en la activación de una alerta cuando se rompe el cable que llega a un monitor y se instalará en algunas zonas del Marítimo.

El edil rechazó detallar las calles, debido a que el factor sorpresa es determinante en estos casos. El gerente de la empresa ofrece el sistema, Germán Hormaza, dijo que los dispositivos se colocan de manera aleatoria para evitar precisamente que los ladrones conozcan la rutina y lo inutilicen.

Consiste en un programa que alerta del corte del cable, en un dispositivo que se puede montar en un coche policial. A partir de entonces, se puede coger con las manos en la masa a los ladrones o seguirlos hasta la chatarrería. En el Marítimo, la Policía Local desarrolla desde el pasado octubre el llamado Plan + del Cabanyal, que persigue frenar la degradación del barrio. La detección de conexiones ilegales a la red eléctrica es uno de los trabajos más importantes para dificultar la ocupación de viviendas, aunque en este caso, los técnicos de Galea Electric sólo operarán en el alumbrado público.

Igual ocurrirá con los responsables de DNA Internet, que han colocado un espray en trapas de tres zonas con el mismo fin. Se trata de un producto que se rocía en el interior de la placa y en el propio cableado, para que al manipularlo quede impregnado en las manos y se quede en el material robado.

El equipo consiste en el citado producto, una linterna de luz ultravioleta para detectar el rociado y un microscopio de pequeño tamaño. Esto último sirve para identificar el tipo exacto de espray, a modo de huella dactilar o código de barras. «En Valencia se pondrá en todas partes el mismo», dijo el concejal.

El propósito es comprobar el funcionamiento de los dos sistemas. «Si fuera bien, los instalaremos poco a poco», aseguró. El proyecto confía en contar con fondos europeos y está liderado por la policía de Gran Bretaña, al ser un país donde «este problema es más grave».

Según los últimos datos facilitados por el consistorio, un total de 46 calles tienen apagadas sus farolas por el robo de cable. La sustracción de este material se ha generalizado tanto en los barrios como en el centro, incluso a plena luz del día debido a que los ladrones se disfrazan de operarios de las contratas.

El motivo del auge es bien sencillo. Países emergentes como China y La India necesitan materias primas y buena parte del material robado, una vez que ha sido transformado y ha pasado por varias manos, acaba en dichos mercados.

Domínguez precisó el alto valor que ha alcanzado el cobre en el mercado negro, lo que, unido a la crisis económica y a la baja penalidad asociada a estos delitos, ha impulsado a muchos delincuentes a robar el cable de cobre de las redes eléctricas». En el caso de las trapas y el cable rociado con espray, en dos de las tres zonas habrá carteles que avisen, con el fin de que sirvan de prevención de posibles robos.

El gerente de Galea Electric comentó la utilidad del sistema en pruebas para avisar también de posibles sabotajes. Aseguró que funciona de manera ordinaria en Italia, Portugal y hasta Mozambique, tanto en líneas de alumbrado público como en el ferrocarril. «Tenemos un cliente de Galicia que asegura que se ha ahorrado miles de euros», subrayó para hablar de otros beneficios como la comprobación de que todas las instalaciones disponen de continuidad en las tomas de tierra.

El concejal destacó por último la posibilidad de «adelantarnos tecnológicamente a los ladrones», haciendo referencia a la muletilla de que los delincuentes siempre están un paso por delante de la policía en lo que respecta a evitar este tipo de barreras y alertas. Las pruebas del proyecto europeo Pol-Primett han consensuado estos dos sistemas como los más adecuados para frenar el robo de metales, que afecta directamente a los ayuntamientos.