Arturo Fernández cumple 84 años sobre el escenario del teatro Olympia

El autor presenta 'Los hombres no mienten' hasta el 14 de abril, una comedia donde busca que el público se ría del amor y la pareja

CARMEN VELASCOVALENCIA.
Arturo Fernández, ayer, en Valencia. :/ Juanjo Monzó/
Arturo Fernández, ayer, en Valencia. :/ Juanjo Monzó

Chatines, Arturo Fernández está de nuevo en Valencia. El actor, que hace bandera de la elegancia, presenta, hasta el 14 de abril, 'Los hombres no mienten' en el teatro Olympia. Chatines, cuidado con el asturiano, o dicho de otra forma, cuidado con vuestras chatinas. A Arturo Fernández los años no le recortan la coquetería, ni el galanteo. Avisados están.

Arturo es mucho Fernández. No pierde oportunidad de agradar a nadie. Ya sea su compañera (en este caso Sonia Castelo), a la que le regaló los oídos: «Si ella no fuera tan grande como actriz, para mí mejor -bromeó-. ¡Qué magnífica voz! ¡Qué placer verla!». Ya sea su 'partner' masculino (Carlos Manuel Díaz): «Es guapo y me jode bastante».

Arturo es muy chatín. No oculta su pasión por el dinero. En 'Los hombres no mienten' cambió el texto original de Eric Assous para que Pablo, uno de los tres protagonistas de la pieza, fuera rico. «Es una satisfacción encarnar a un multitudinario», aseguró. No esconde su adicción por el teatro: «Me han llamado para hacer cine pero no me interesa, me aburre soberanamente hacer plano tras plano.... Eso de empezar a trabajar a las 7.30 horas y trabajar 10 o 12 horas.... mi físico (se acaricia la cara) ya no está para eso», ironizó. Tampoco hace juegos numéricos para enmascarar su edad: «Llevo 53 años con mi propia compañía. Ya no me pongo nervioso cuando salgo al escenario, estoy tranquilo y con muy buen ánimo».

En Valencia, chatines, Arturo Fernández cumple hoy 84 años. ¿Cómo lo celebrará? Sobre las tablas del Olympia, trabajando y disfrutando de 'su' público. «Yo sé lo que le gusta y me gusta ofrecerles alta comedia y con diálogos inteligentes, como en 'Los hombres no mienten'».

No es fácil acertar con la obra. Después de 'Esmoquín', 'Esmoquín 2. Un año después', 'Desconcierto' y 'La montaña rusa', encontrar una comedia a la altura no resultó sencillo. 'Los hombres no mienten' ganó el Premio Molière 2010 en París a la mejor obra teatral.

Los actores defendieron ayer en Valencia que el espectador se engancha desde el minuto número uno a la obra porque disfruta «riéndose de este conflicto a tres bandas», detalló Sonia Castelo, que da vida a Silvia. Así ha sucedido en Málaga, Bilbao o Santander donde la obra ha estado en cartel.

En Valencia, el espectáculo estará casi dos meses, desde ayer y hasta el 14 de abril. Durante estos días, Fernández 'vivirá' en la plaza del Ayuntamiento. Pasará las Fallas en Valencia, de las que dijo «es una gran fiesta y a mí no me molestan los ruidos. Yo ya oí las bombas de la Guerra Civil», bromeó.

A cuestas con el 21% del IVA

La auténtica preocupación de Fernández, quien también es director de la pieza, es el patio de butacas. No quiere sillas sin espectadores. «En mi productora no he aplicado la subida del IVA. Me he negado a que el público asuma el impuesto», aseguró. «Crisis en el teatro ha existido siempre, pero la auténtica crisis es que un espectáculo fracase porque no tiene espectadores y la obra del auditorio de enfrente esté lleno», explicó. Para el actor asturiano, la crisis no va por barrios, sino por teatros (el que programa bien o el que programa mal).

Pese a que cada vez acuda menor número de personas al teatro, el intérprete no tiene dudas: «El teatro no desaparecerá nunca». Es un hecho cultural que se aprende, remarcó. Así, afirmó que el público del teatro «está más preparado culturalmente» que el que se sienta en una sala de cine para ver una película.

En más de 60 largometrajes ha participado el intérprete asturiano ('La tonta del bote', 'Truhanes', 'El día que nací yo', 'La chica de la Cruz Roja' o 'Cómo sois las mujeres'), pero prefirió el teatro para hacerse un nombre («entonces la televisión no tenía tanto poder», matizó). En estos y otros trabajos se ganó la etiqueta de actor elegante. «Este título no lo elegí yo, me tocó a mí y ¡qué le voy a hacer!», bromeó. Él es cien por cien chatín.