La selectividad endurecerá la penalización al alumno que cometa faltas de ortografía

Los estudiantes que suspendan en junio sólo tendrán 17 días para prepararse las pruebas de la convocatoria extraordinaria de julio

J. BATISTAVALENCIA.
Exámenes de selectividad en la Universitat Jaume I. ::                             TONI LOSAS/
Exámenes de selectividad en la Universitat Jaume I. :: TONI LOSAS

Las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) del curso actual tendrán algunas variaciones respecto a las convocatorias anteriores. Una de ellas se refiere a la penalización que se aplica a los alumnos que cometen faltas de ortografía en la asignatura de Castellano: Lengua y Literatura II, que es una de las pocas que otorga importancia a esta cuestión.

En este caso, poner las haches donde no tocan y ahorrarse las tildes en el comentario de texto o en las diferentes cuestiones del examen supondrá la diferencia entre aprobar o suspender, pues tal y como se acordó en las últimas reuniones de las comisiones de la materia los errores se penalizarán con hasta tres puntos en la nota final.

El criterio aplicable es el siguiente. Un fallo en las grafías descuenta 0,25 puntos y en las tildes 0,15, aunque el cómputo total no podrá sumar más del máximo citado. Además, no se tiene en cuenta la repetición de errores y sólo se contabiliza el primero. Según explicaron fuentes de la comisión, el endurecimiento de la penalización se acordó hace varios cursos, aunque se decidió aplicarlo progresivamente desde el ejercicio pasado. En 2012 las faltas restaron hasta 2,5 puntos y la previsión es que el curso que viene se suba a 3,5, y al siguiente, si se mantienen las PAU, a cuatro. La idea es dar el mayor plazo de tiempo posible para que desde los institutos se orquesten las medidas necesarias para evitar el problema.

Hasta 2011 se perdían dos como máximo, y además, cada grafía equivocada descontaba 0,20 y cada tilde 0,10. También se aceptaba la llamada falta de cortesía, una figura que permitía obviar el primer error cometido por el aspirante, algo que ya ha desaparecido.

Los criterios de correción de las diferentes materias que conforman la selectividad son diferentes, y de hecho, los fallos ortográficos sólo tienen peso en las asignaturas lingüísticas. En la de Literatura Universal también se pueden descontar hasta dos puntos de la nota final. En la comisión correspondiente a la próxima convocatoria se propuso la necesidad de concretar la penalización, a razón de 0,25 puntos por faltas graves (ortografía) y de 0,1 por leves (acentuación, puntuación o uso de mayúsculas y minúsculas). Además, si la valoración de la prueba es positiva, el corrector podría premiar al alumno con un punto. En cuanto al Valenciano, el criterio utilizado es descontar 0,05 puntos por errores gramaticales y ortográficos sin límite, aunque dentro de cada ejercicio. En caso de que los fallos superen la nota máxima de determinado apartado, la puntuación será de cero. Para la próxima convocatoria algunos profesores solicitaron el establecimiento de penalizaciones máximas, como sucede en las otras materias. Por lo que respecta a las lenguas extranjeras, no varían los criterios ya establecidos, como valorar si dificultan la comprensión del texto. Desde la comisión de la materia de Castellano se llegó a proponer que en todas las asignaturas se tuvieran en cuenta las faltas de ortografía, aunque la iniciativa no cuajó.

La selectividad tampoco incluirá la prueba oral de inglés, una medida incluida en el decreto ministerial que regula las PAU y que preveía su incorporación el curso pasado. Sin embargo, como consecuencia de las dificultades organizativas advertidas por las comunidades autónomas se propuso retrasarla hasta el que viene (convocatoria de 2014). Si se mantiene esta idea, habrá tenido una vigencia de un curso, pues para 2015 se espera la entrada en vigor de la reforma educativa (Lomce), que incluye importantes cambios en la Selectividad. De momento se desconoce si habrá prueba oral de la lengua extranjera.

Una de las críticas de los profesores encargados de elaborar y corregir las PAU es, precisamente, la escasa estabilidad normativa que existe, los que dificulta enormemente la planificación. Un ejemplo. Para este año se cambian los autores de la materia de Lengua y Literatura, que se mantendrán vigentes cuatro años. Eso sí, antes habrá entrado en vigor la Lomce, por lo que todo es susceptible de variar.

Otra de las novedades importantes es que este año la prueba extraordinaria de septiembre se adelanta a los días 9, 10 y 11 de julio debido a la adaptación universitaria al plan Bolonia. Teniendo en cuenta que los exámenes de junio se harán los días 11, 12 y 13 y las notas se conocerán el 21, el alumno que suspenda tendrá 17 días para prepararse la segunda convocatoria.