La crisis fuerza a los centros educativos a actuar de ONG para ayudar a sus alumnos

Los directores alertan de que un 15% de los estudiantes no pueden comprarse libretas y bolígrafos, y muchas familias devuelven los recibos del comedor

E. BROTONSALICANTE.

«Los colegios e institutos nos hemos convertido también en ONG. Las consecuencias del paro, de la falta de trabajo y de becas las vivimos en los centros». Así se manifiestan desde la Asociación de Directores de Secundaria de la provincia. Su responsable, Laura Oliva, reconoce que la situación que se vive en las aulas «es muy complicada» por el azote económico que están sufriendo las familias, y si hace unos años desde las comunidades educativas se implicaban en recogida de ayudas para el tercer mundo, se han visto forzados a que todos los programas de solidaridad se dirijan ahora a sus propios estudiantes, en estrecha colaboración con los padres y con algunos ayuntamientos.

La recaudación de libros ha sido una de las iniciativas que, en mayor o menor medida, todos los centros han llevado a cabo, al igual que campañas de recogida de alimentos el pasado mes de diciembre, trabajando con diferentes organizaciones sociales para cubrir las demandas de las familias de los barrios. Pero las carencias son de tal magnitud que Oliva asegura que hay menores que, incluso, no tienen ni para comprarse libretas ni bolígrafos. Un porcentaje que se ha incrementado significativamente en los últimos dos años.

Antes de la crisis eran puntuales los casos de niños que tenían tantos problemas. «Todos empezaban el curso con su material, ahora podemos estar hablando de que un 15% no tiene capacidad económica para su adquisición; pero este porcentaje evidentemente varía según las zonas y hay barrios donde será mayor», según la mayor incidencia del paro y más familias con problemas, matiza Oliva.

Libretas, bolígrafos, e incluso mochilas se han recaudado en su instituto, junto a libros reciclados, y «prácticamente la mayoría de los colegios e institutos lo está haciendo». Cuando los libros se han agotado deben recurrir a la distribución de fotocopias. Y es que la portavoz de los directores de Secundaria advierte de que las becas de libros del curso pasado todavía no se han abonado, al igual que las de este año, lo que aún asfixia más a las familias.

Pese a estas carencias, los estudiantes nunca reconocen que no pueden costearse el material. Al igual que ocurre con los alicantinos que acuden a ONG en busca de alimentos, los alumnos sienten pudor a admitir públicamente y delante de sus compañeros que les es imposible traer el material.

«Es lógico, a ellos les da vergüenza y cuando les preguntas que por qué no lo tienen responden que se lo van a comprar. Son familias que nunca han tenido problemas económicos ni costumbre de tener que pedir ayuda», asegura Oliva, quien insiste en que los mayores, -que con sus pensiones están sacando adelante a sus hijos y nietos- y los centros educativos también «estamos paliando la situación que viven los menores».

Desde la Asociación de Directores de Primaria de la provincia, su portavoz, Ginés Pérez, coincide en que hay muchos problemas y dificultades que intentan cubrir en los colegios, apoyados por los padres y los servicios sociales de ayuntamientos. «La situación es cada vez peor y hay muchas más devoluciones de recibos del comedor escolar que antes porque las familias no pueden pagarnos». En estos casos, «lo que hacemos es intentar que lo hagan poco a poco; ¿qué vamos a hacer?», señala Pérez, quien recuerda que todavía quedan deudas pendientes por parte de Educación.

La mayoría de las becas que se han otorgado este año suponen una cobertura del 70% por parte de la Administración, y el 30% restante -unos 25 euros- recae en las familias. Desde la FAPA Gabriel Miró de Alicante han señalado que decenas de familias ya no pueden afrontar este gasto. Una dificultad en la que insisten los directores.

Así ocurre en el Colegio Nuestra Señora de la Paz de Alicante, ubicado en la zona norte. «Tengo tres hijos, solo trabaja mi marido y me han dado una beca del 70% para los tres. Al pequeño no lo puedo llevar al comedor», explica la presidenta del Ampa, Juani Ranchal, quien avanza que todos los centros de la zona están preparando una manifestación para denunciar los recortes en docentes y ayudas. «Hay algún niño que no tiene libros y se trabaja también con fotocopias porque estamos hablando de un barrio muy humilde», señala Ranchal, quien reconoce que los colegios se han volcado en las ayudas.