El reglamento que debe regular las licencias de los casales lleva cuatro años de retraso

Las comisiones dicen que están indefensas ante las quejas de los vecinos y los residentes reclaman que se insonoricen los locales

LOLA SORIANO| VALENCIA
Dos mujeres pasan ayer junto al casal con la pancarta. / Irene Marsilla/
Dos mujeres pasan ayer junto al casal con la pancarta. / Irene Marsilla

Una sentencia judicial ha ordenado el cierre de un casal fallero en Valencia, el de la comisión José María de Haro-Poeta Mas y Ros, por los problemas de ruido denunciados por un grupo de vecinos. Los falleros ya han anunciado que están estudiando recurrir el fallo, lo decidirán en asamblea.

La polémica está servida y aunque el decreto que regula la tipología de los casales se anunció en enero de 2009, y finalmente se publicó en el Diario Oficial de la Generalitat en marzo de 2011, la realidad es que no se ha puesto en práctica. Está pendiente de publicarse el reglamento que lo desarrollará. En total, cuatro años de demora.

Desde la Conselleria de Gobernación explican que en breve se publicará el reglamento que especifica aspectos como la ubicación y formato que deben tener los carteles en la puerta de los locales, para que los ciudadanos sepan qué tipo de local festero es.

En su momento, el conseller Serafín Castellano detalló que el objetivo es hacer compatible el derecho al ocio y el descanso vecinal, pero la situación sigue sin ser resuelta porque el decreto aprobado no está operativo.

El problema de la existencia 'alegal' de los casales -calificativo que empleó en su día el conseller Castellano- no es nuevo. Hace ya años un juez ordenó el cierre de un casal en Gandia y luego se dieron casos similares en Aldaia y en Valencia, concretamente en el casal de General Pando-Serrano Flores.

Los Ayuntamientos de la Comunitat con sedes festeras, entre ellos el de Valencia, están a la espera de que se publique esta reglamentación para requerir a las fallas que concreten qué tipo de sede quieren ser, de las tres estipuladas en el decreto de Gobernación.

Regulación

Cabe recordar que los casales tipo A, eran sólo para uso administrativo, como venta de lotería o para hacer gestiones, sin actividades lúdicas. Los de tipo B, a los que se acogerán más del 90% de las fallas, son también para gestión, pero incluyen la celebración de las actividades propias de las fallas, como ensayos, realización de proclamaciones o cenas. En este caso se regirían por la ordenanza de contaminación acústica. La insonorización no sería obligatoria, siempre que se respete la ordenanza del ruido.

Los casales tipo C, serían de libre concurrencia. No sería sólo para falleros, podría acceder gente de la calle y se regiría por la ley de Espectáculos. Necesita licencia de apertura y sí sería exigible la insonorización y otras medidas, como las doble puertas de seguridad o el cumplimiento de horario.

En estos momentos, los festeros y Ayuntamientos están a la espera de que se publique esta reglamentación del decreto para posicionarse. En Valencia, aunque ya se hizo un primer sondeo de la tipología a la que querían acogerse las fallas, las comisiones, según explica el concejal de Fiestas, Francisco Lledó, tendrán que remitir al Consistorio si serán local tipo A, B o C, para que este organismo envíe un listado a la Conselleria de Gobernación y, más tarde, se cree un registro informático de locales festeros.

Después, quedará pendiente que cada administración fije el horario de los locales de tipo B, con posibles ampliaciones de horarios en las Fallas, puesto que los del tipo C o salas polivalentes, estarán regulados por la ley de Espectáculos.

Reacciones

Las reacciones del mundo fallero no se han hecho esperar, en un año ya complicado por la subida del 21% del IVA, los recortes, la crisis y la pérdida del censo fallero, ahora se suma la indefensión que alegan tener los representantes de las comisiones cada vez que se produce una denuncia vecinal por ruidos. De hecho, en otra comisión, como Albacete-Marvá, algunos vecinos han colgado pancartas de los edificios donde critican a los falleros por el horario de cierre y por el ruido y exigen la insonorización del local.

En cuanto al orden de cierre del local de José María de Haro-Poeta Mas y Ros, tanto desde la Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia, como desde organismos como la Interagrupación de Fallas y la Unió d'Agrupacions del Cap i Casal, esperan que se opte por el diálogo entre las partes. «Los casales realizamos una labor administrativa, social y cultural propia de nuestra tierra que vamos a continuar ejerciendo a pesar de aquellos que no lo entienden así. Llamamos a la voluntad de solucionar lo antes posible la desagradable situación para todos», indicó ayer Carlos Pradillas, presidente de la Unió d'Agrupacions del Cap i Casal. «Si Azcárraga fue punto de inflexión en tema de pirotecnia, este lo será por ruido. Las autoridades tendrán que intentar resolver algo porque no podemos estar siendo denunciados constantemente por vecinos», según Manolo Aradilla, de la Agrupación de Fallas Marítimo.