La resaca del cemento que nadie quiere

Decenas de edificios públicos que suman 200 millones de inversión están cerrados por falta de recursos

ISABEL DOMINGO
La resaca del cemento que nadie quiere

De a la 'A' a la 'Z' y de norte a sur de la Comunitat. Prácticamente no hay municipio valenciano que no tenga una obra en construcción paralizada o un edificio terminado y sin poder abrir. En ambos casos el problema es la falta de presupuesto: o bien para pagar a la empresa constructora o bien para contar con la dotación económica necesaria para ponerlos en funcionamiento. La mayoría son fruto del boom inmobiliario, la bonanza económica y de los llamados planes E o Confianza, destinados a incentivar las licitaciones públicas y el empleo.

Centros de día, de jubilados o de juventud, auditorios, parques, bibliotecas, polideportivos, centros de tecnificación deportiva, espacios dedicados a investigación o a personas con enfermedades, colegios y un largo etcétera están hoy congelados, víctimas de una resaca de cemento que nadie quiere por el desembolso que supondría para las arcas públicas en el actual contexto económico.

LAS PROVINCIAS ha contabilizado hasta una treintena de inmuebles en esta situación. En total suman más de 200 millones de inversión en modernas infraestructuras que acumulan polvo, suciedad y matorrales.

Dos ejemplos están vinculados con el ámbito sociosanitario. Uno está en Llíria, el hospital que se levanta contiguo a la carretera de Ademuz. La infraestructura, que tiene un presupuesto de 25 millones de euros, está rodeada de vallas y desde el pasado agosto tiene las puertas de acceso tapiadas con ladrillos para «proteger la obra», según informó entonces la Conselleria de Sanidad. El otro es de ámbito estatal: el Centro de Referencia Estatal de Atención a Personas con Trastorno Mental Grave que se construyó en la avenida General Avilés. Cerrado desde hace más de dos años, costó 20 millones de euros y su uso sigue sin concretarse.

Algo similar ocurre en Mislata, donde el centro de día (y sus cinco millones de presupuesto), está terminado desde la pasada legislatura pero sigue cerrado. Se suman las viviendas tuteladas y un taller ocupacional para discapacitados psíquicos, un parque de educación vial acabado en 2011 y otro parque llamado 'de Payá'. En este último caso, la portavoz del grupo popular de Mislata, Ligia Rodrigo, explicó que «tuvo coste cero para el Ayuntamiento porque estaba dentro de un PAI y lo ejecutaron los promotores». Fuentes del Consistorio explicaron que no se abre porque la obra no está recepcionada «al haber detectado los técnicos que los colectores están mal hechos».

Respecto al parque de educación vial, con una inversión de 200.000 euros, fuentes municipales confirmaron que no entra en servicio «porque no hay presupuesto ni para abrirlo ni para dotarlo de personal». Además, tiene otro inconveniente añadido: antes de abrir sus puertas habrá que hacer una remodelación en una de las aulas porque tiene goteras. La empresa constructora está en suspensión de pagos, por lo que deberá ser el Ayuntamiento quien asuma ese coste.

Muchas de estas infraestructuras cerradas no tienen asignado presupuesto de mantenimiento, lo que ha generado ya algún saqueo. Es lo que sucedió en el antiguo balneario Marazul de Nazaret, reconvertido en centro de juventud y sede de la Universidad Popular. La Concejalía de Juventud confirmó en una respuesta al grupo municipal de Esquerra Unida que los actos vandálicos habían producido daños por valor de 48.000 euros.

Valencia es una de las ciudades con más equipamientos terminados y cerrados. De ahí que el Ayuntamiento haya subido la partida de gasto corriente con el objetivo de poner en marcha estos equipamientos públicos. Hay ejemplos como el centro de personas mayores Jubiocio (recepcionado en enero y con restos de obra almacenados en la vía pública además de conexiones eléctricas que constituyen un peligro para los peatones), el polideportivo de la Cross en la avenida de Francia (10 millones de euros), la agencia de lectura en Trinitat o el polideportivo de Nou Moles.

Alquilar edificios

Cerca de Valencia, en Alboraya, la que iba a ser sede de la Denominación de Origen de la Chufa (400.000 euros de inversión) sigue cerrada a la espera de que se venda o se alquile. Su caso es curioso porque se inauguró y, tras la foto, se apagaron las luces del edificio hasta hoy.

Como apuntó la concejal de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Alboraya, Mamen Peris, «esta situación debe hacernos reflexionar sobre la planificación que deben hacer las administraciones». Su objetivo es «sacar la máxima rentabilidad al patrimonio cerrado con el fin de generar ingresos, pagar los gastos y la deuda heredada». Se hizo así, por ejemplo, con dos locales en Port Saplaya y se hará con el Edificio Singular de la Patacona, que ya cuenta con la autorización de la Demarcación de Costas para su arrendamiento. Podría albergar alguna actividad vinculada con la restauración.

Está la opción del alquiler para obtener ingresos y también la reconversión del uso original de los inmuebles. Lo hizo Moncada con el centro de día Elaia (360.000 euros), que pasó a ser Unidad de Respiro. Así, sólo abría por las mañanas y ahorraba costes. O Museros, cuyo centro de día sin estrenar de un millón de euros se transformará en centro social municipal y la otra mitad se cederá para la ampliación de un colegio.

Otros dos centros de día de localidades de l'Horta Nord (Massalfassar y Rocafort) quedaron inacabados. Es lo que le sucede también a uno de los proyectos emblemáticos de Manises: la Escuela de Teatro José Sancho, una obra de nueve millones de euros abandonada desde verano de 2011. Este municipio alberga también la otra cara de la congelación urbanística: la planta de basuras, recientemente inaugurada a pesar de que la primera fecha barajada fue 2008. Aquí las obras se paralizaron durante año y medio por falta de financiación.

En Silla, según informa Ada Dasí, desde hace cerca de dos años continúan cerrados los casales falleros, el Centro Multifuncional y la Casa de la Cultura, a la espera de subvenciones para poder ponerlos en funcionamiento. Para ello, necesitarían una inversión cercana a los 400.000 euros. El Teatro Auditorio de Massanassa también sigue con sus puertas cerradas. A pesar de que las obras del edificio están concluidas, el consistorio ha decidido centrar sus prioridades en la vertiente social e ir equipando el edificio por fases. Esta obra fue subvencionada con el Plan Confianza y supuso una inversión de 1,5 millones de euros, de los cuales el Ayuntamiento sólo ha recibido 400.000.

La Costera y la Safor

El Centro Ocupacional de Moixent lleva terminado más de un año y no se pone en marcha porque «el Consell no dispone de fondos para abrirlo», afirmó el alcalde, Vicente Dubal. En su momento se destinó cerca de un millón de euros para construir este centro y ahora los usuarios «se tienen que desplazar a las localidades vecinas de Xàtiva y Enguera».

En Xàtiva el Centro de Rehabilitación e Inserción Social y el Centro de Enfermos Mentales llevan más de tres años terminados a falta de la construcción del vial de acceso y de una rotonda, tal y como aseguró el concejal socialista Nacho Reig. Asimismo, el edil del PSPV señaló que «el 100% de la inversión está hecho pero no está inaugurado y se está deteriorando».

En Gandia las infraestructuras que están paralizadas por falta de fondos son la plaza Tirant (6,7 millones), el edificio de investigación Innova y el complejo residencial Simancas (9 millones). En el caso de Innova, que comenzó a construirse junto al campus de Gandia de la UPV, contaba con un presupuesto de casi 10 millones. La empresa abandonó las obras por impagos y el alcalde de Gandia, Arturo Torró, paralizó el proyecto en noviembre de 2011. Sólo se levantó parte de la estructura a la espera de tiempos mejores, y de dinero.