María Àngeles Ramón-Llin amenazó con dimitir del consejo si no se disolvía Emarsa

La concejala admite ante el juez que llegó un momento en que los consejeros «nos dimos cuenta de que no estábamos informados»

A. RALLO ,VALENCIA
Ramón-Llin. ::                             TX.RODRÍGUEZ/
Ramón-Llin. :: TX.RODRÍGUEZ

La concejal del Ayuntamiento de Valencia María Àngeles Ramón-Llin amenazó con dimitir de su puesto en el consejo de administración de Emarsa si no se procedía a la disolución de la sociedad, según reconoció ayer ante el titular del juzgado de Instrucción número 15 de Valencia, que investiga el saqueo en la depuradora. Ramón-Llin, al igual que otros miembros del consejo, compareció en el juzgado como testigo.

La concejal pertenecía al consejo de administración de Emarsa al ser la responsable del Ciclo Integral del Agua. Con la incorporación de Esteban Cuesta a la gerencia de la planta, durante los primeros años, no se tuvo conocimiento de las dificultades económicas. «El ambiente era de absoluta normalidad». Sólo recibían documentación antes de los consejos «pero nos daban una explicación exhaustiva para poder seguirla».

El problema, según les transmitieron, era siempre «la falta de financiación de la Epsar». Este era el organismo que controlaba la gestión de 480 depuradoras en la Comunitat. Con el paso del tiempo y varios consejos, Ramón-Llin admitió que se llegó a un punto «en el que nos damos cuenta de que no estamos informados realmente».

El déficit no se solucionaba e «iba a más». Pese a los malos datos, «se nos explicaba que todo estaba muy bien y que eso eran minucias sin importancia». Mientras, tanto Crespo como Cuesta insistían que todo marchaba perfectamente.

En mayo de 2010, la situación económica comienza a ser insostenible. Ramón-Llin ya disponía del informe de la auditoría que indicaba que estaban «inmersos en causa de disolución». La reducción de capital que proponía el presidente y el gerente «no era suficiente» para salvar la entidad. «Mi desconfianza hacia los gestores ya era absoluta», recordó la responsable.

Días antes del 2 de julio de 2010, cuando se iba a reunir el consejo, la concejal informa a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, del «problema» en la gestión de la planta. «Me dice que se lo explique al conseller García Antón». Tras la reunión con el responsable de Medio Ambiente, este le dice que hablará con Crespo. Días después, el 21 de ese mismo mes, se aprueba que Emarsa sea gestionada por la Epsar. En aquel momento Crespo dice que era algo «de lo que ya se venía hablando hace tiempo». Sin embargo, nadie era conocedor de este asunto. La concejal precisó que la alcaldesa se enteró en esa conversación con ella del descontrol en la planta.

Fue en ese mismo encuentro cuando la concejal planteó el ultimátum a su superior: «Si no se va a adoptar una solución de ese tipo -en referencia a la disolución de la planta- que me releven como consejera de Emarsa». La propia concejal admitió en su declaración ante el juez que había comentado con otros consejeros «las responsabilidades personales y no políticas» que podía suponerles aquella situación en la depuradora.

Declaración de Marí

Esta misma semana también ha continuado su declaración el exvicepresidente de Emarsa y alcalde de Albal, Ramón Marí. El testigo ya insistió en su día en la responsabilidad del presidente y el gerente. Ellos le dijeron a Marí, en diversas ocasiones, que se estaba cumpliendo la ley de contratos.

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