En Otos rige la hora del sol

El amor por estos artilugios viene de antiguo y se plasma en obras de artistas renombrados e iniciativas particulares

VICENTE LLADRÓ ,VALENCIA
Joan Olivares, profesor de física y ha creado este reloj de acero inoxidable que concentra un reflejo cuyo calor puede percibir un invidente. / V. Lladró/
Joan Olivares, profesor de física y ha creado este reloj de acero inoxidable que concentra un reflejo cuyo calor puede percibir un invidente. / V. Lladró

Cuando Constantino Pla estudiaba en Valencia, algunas décadas atrás, tenía un compañero norteamericano, de Texas, y por Navidad le invitó a ir a su pueblo, Otos, para que no pasara las fiestas solo. Al segundo día, aquel amigo se mostró extasiado por el silencio y la quietud que reinaba en las tres o cuatro calles de la localidad, en el centro de la Vall d'Albaida. Algo que los del lugar, de tan habitual, ni se percataban.

Pasado el tiempo, hace pocos años, el norteamericano regresó a Otos y volvió a maravillarse doblemente del silencio que reina allí, porque le parecía algo insólito que se pudiera mantener tal estado de cosas, como un islote de paz, en pleno siglo XXI y en el mundo desarrollado.

Constantino Pla está tan de acuerdo que reclama la atención del visitante para que escuche, para que se percate de que no hay estridencias de ninguna clase alrededor; y para que admire esa luz tibia y tan limpia de la mañana invernal, desde las apacibles terrazas que miran hacia el sur, donde se eleva la sierra del Benicadell.

Será por esta quietud proverbial que en Otos fraguó un día el empeño por medir el tiempo con relojes de sol. Están esparcidos por todo el pueblo, en las fachadas de las casas, en las plazoletas, en terrazas interiores... Quizás fue para evitar el tic-tac de los relojes mecánicos de antes. Luego llegó el espíritu artístico y placentero, el disfrute por las cosas bellas, y se extendió el ansia por disponer de estos hermosos y curiosos ornatos por todas partes. Hasta hacerse auténtica afición particular y de coleccionistas que se enreda ya en las complejidades técnicas de relojes solares que precisan el dominio de instrucciones claras para poder descifrar la exactitud de lo que miden con pasmosa eficacia.

Constantino Pla, que es concejal de Cultura, define con este concepto la atmósfera que se respira en su pueblo: «Aquí hay calidad de vida, de verdad». Tanto lo entendió así que, apenas pudo, se jubiló de sus quehaceres en Valencia (donde fue profesor de instituto y director del Colegio de Prácticas) y se fue a vivir a Otos, donde además pinta cuadros. Luego se presentó a las elecciones locales, pero sin ninguna ambición política, sólo «por participar y ayudar en lo que podamos a los vecinos». De hecho, su actividad es un despliegue de iniciativas dinamizadoras de la vida cívica y cultural que, por otro lado, ha arraigado fácilmente en una población que ya arrastraba una demostrada sensibilidad por lo artístico.

Pero ¿cómo empezó este despliegue espectacular? Había una memoria histórica de cuando hubo bastantes relojes de sol en Otos, aunque muchos se habían perdido. Quedaban dos 'vivos', más los restos de uno que aún se adivina en la parte trasera de la iglesia. Y entonces llegó el proyecto de revitalizar aquel pasado. Lo presentaron Joan Olivares, profesor de física y vecino del pueblo (tiene además la casa rural 'Ca Les Senyoretes'), y Rafa Amorós, artista plástico de Albaida. Era en principio una idea para todo el valle, como un atractivo más, pero sólo cuajó en Otos. Y luego se fueron sumando obras de Alfaro, Antoni Miró, Manolo Boix, Arthur Heras, Pla, Boluda, Arcadi Blasco, Elisa Martí... Hay 25 obras de artistas repartidas por las calles y en algunas de ellas ha intervenido también Olivares en la parte técnica. La próxima será de Miquel Navarro; su maqueta simboliza el sol y la luna, pero ahora está escaso el dinero, se acabaron las ayudas de la UE que impulsaron el proyecto.

Pero al mismo tiempo la fiebre se ha extendido a obras particulares, algunas realmente sofisticadas, como una del propio Olivares que indica el tiempo actual, el babilónico, el itálico, el eclesiástico... Y tienen una tabla para sumar o restar minutos según el mes del año.

Ahora, cada domingo , a las 11 de la mañana, se hará una ruta guiada para visitantes, para admirar los relojes más representativos, el palacio marquesal, la colección permanente de Antonio Miró y con el complemento de un mercadillo donde poder comprar productos alimenticios y artesanales locales.

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