Un juego muy tradicional

Nace el Club Ilicitano de Sarangollo en el trigésimo aniversario del torneo que organiza el Bar Cantó

S. PICÓELCHE.
Un juego muy tradicional

El sarangollo es un juego de cartas que ya forma parte de la cultura ilicitana. Un juego de origen incierto pero que ha ido pasando de padres a hijos y que se ha fomentado a través de distintos torneos organizados en la ciudad. El más prestigioso es el que cada invierno organiza el Bar Cantó los sábados por la tarde a partir de octubre. Una competición que cumple 30 años en la edición recién iniciada. Asimismo, el torneo de primavera, que empezará el 26 de enero, va a cumplir dos décadas.

Los responsables del Bar Cantó y de los torneos quieren aprovechar estas efemérides para promocionar y difundir este popular juego entre los ilicitanos y mantener viva esta tradición. Para ello, han constituido el Club Ilicitano de Sarangollo (Cisac), que ya cuenta con 80 socios, que abonan una cuota mensual de 10 euros, y que esperan seguir ampliando. El presidente es Apolo Pleguezuelos, mientras que Leo Vellerino ocupa la vicepresidencia.

Uno de los objetivos principales es acercar este juego a los más jóvenes, para poder seguir difundiéndolo como se ha hecho hasta ahora. Asimismo, otro de los proyectos que intenta desarrollar el mismo club es el funcionamiento de una escuela-taller de sarangollo. Una iniciativa que según parece lleva algún tiempo estancada por falta de colaboración institucional, ya que tan solo cuentan con el apoyo de algunos patrocinadores privados.

Apolo Pleguezuelos destaca que el sarangollo «es una seña de identidad cultural ilicitana y por ese motivo merece el apoyo del Ayuntamiento, para dar a conocer este juego entre los jóvenes y evitar que esta tradición acabe engullida por la globalización de la Play Station».

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