«Todos vamos por la vida buscando historias»

El autor valenciano publica 'El collage de Orsson Beans', una novela sobre un misterioso hombre que huye de su familia Vicente Marco Escritor

BURGUERA
El escritor Vicente Marco. :: TXEMA RODRÍGUEZ/
El escritor Vicente Marco. :: TXEMA RODRÍGUEZ

Vicente Marco ha ganado una decena de premios literarios entre concursos de cuentos y noeval. El escritor valenciano acaba de publicar 'El collage de Orsson Beans', una novela, con prólogo de Javier Sarti, donde se mezclan todo tipo de géneros y puntos de vista y en la que Marco se mantiene fiel a una máxima de su obra, la mezcla de la realidad y cierta ficción onírica.

-'El collage de Orsson Beans' es una novela desarrollada con un modelo de narración peculiar.

-Sí, es un poco más complejo que las novelas lineales habituales. Cuando empecé a escribirla me salió fragmentada, por secuencias, quizá porque la mayoría tenemos los recuerdos en nuestra cabeza de ese modo. Los recuerdos aparecen así en nuestro interior, y ese modelo es el que he querido trasladar al papel pero sin perder el hilo que permita al lector seguir la trama.

-No es fácil clasificar la novela.

-Es una mezcla heterogénea de géneros, de puntos de vista y de narradores de la historia, porque es una manera de hacer justicia a su título, ya que lo que se pretende es ofrecer un collage. Hay cartas, fragmentos de representaciones teatrales y narración convencional.

-¿Y qué cuenta esta novela?

-El eje del argumento tiene su origen en una historia que oí cuando era pequeño. Es uno de esos asuntos que se repiten en familias y en ciudades de muchos lugares: un padre de familia que sale de casa a comprar tabaco o una botella de leche y que no vuelve nunca más. A partir de ahí, de la desaparición de Ricardo Argüelles, monto todo el collage como si se tratase de una sucesión de historias. Yo siempre me he preguntado qué puede propiciar que una persona lo deje todo y salga huyendo o desaparezca del mapa sin dejar noticia de su paradero. En la novela llego a la conclusión de que mi personaje no va a buscar tabaco sino que emigra a Suiza, donde encuentra a una mujer con un gran poder seductor. El protagonista se siente atrapado por el arte. -¿Huye por una mujer o por el arte como concepto?

-El se ve seducido por la mujer y, también, por formar parte de un grupo, una corriente artística, que le considera a él como a alguien que integra ese grupo, ya que su función es la de buscar historias del grupo. El arte tiene un papel primordial en la historia, al igual que el azar, porque tenemos la convicción de que somos dueños de nuestra vida, pero muchas de las situaciones que nos rodean y que protagonizamos son un producto del puro azar, que nos coloca donde estamos, algo que deberíamos considerar, por puro cálculo de posibilidades, como algo casi imposible, milagroso. El personaje principal va buscando historias de todo tipo.

-¿Se identifica con esa búsqueda del protagonista?

-Yo, y cualquiera, porque todos vamos por la vida buscando historias. Buscamos historias los que escribimos, pero también los que leemos, aquellos que hacen películas y los que van a verlas, o los que están trabajando en un mercado y escuchan las historias de los demás. Las historias ajenas son obligatorias para alimentar la imaginación, y más en estos tiempos.

-¿Por qué rescata ahora esa idea?

-Tenía una historia esbozada, llevaba unas 60 ó 70 páginas, pero no me gustaba precisamente por el modo en que la estaba contando. Demasiado lineal. Las historias se guardan, se almacenan en el interior y, de repente, en un momento dado, surgen, reclaman salir de uno mismo. Además, incorporé al collage otro asunto que me llama la atención, el de las dobles vidas, la alteridad. Creo que la novela se prestaba a todos esos ensamblajes.

-El búho de Minerva edita 'El collage de Orsson Beans'. ¿Qué tal se siente tratado por las editoriales en su carrera de escritor?

-Para mí la escritura es una necesidad, no una carrera. Lo hago desde los siete años. Es como nadar. A mí cada vez me cuesta más estar fuera del agua. Lo necesito. No me siento muy tratado por las editoriales. Ni bien ni mal. Durante muchos años no he tenido relación con ellas. Si me siento bien tratado por los premios literarios. Hasta el año pasado no me había acercado a las editoriales, y durante un tiempo han ido rechazando mis textos. Quizá porque no escribo un tipo de novela comercial al uso. Yo busco hacer cosas distintas.

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