Algemesí, éxitos con sabor valenciano

Pascual Javier, Damas y Expósito, triunfadores hasta ahora en La Ribera

JOSÉ LUIS BENLLOCH
Pascual Javier y Francisco Damas, dos de los valencianos que han triunfado con fuerza en la Setmana Taurina de Algemesí. :: 
                            MATEO/
Pascual Javier y Francisco Damas, dos de los valencianos que han triunfado con fuerza en la Setmana Taurina de Algemesí. :: MATEO

La mayor presencia de novilleros valencianos en la Setmana Taurina de este año se ha traducido en más y más importantes triunfos. Hasta me aseguran que su presencia ha coincidido con las mejores entradas de la feria, lo que supone un buen argumento para defender su presencia. Rompió feria Jesús Duque, de Requena, con la difícil papeleta de estoquear una novillada de Miura. Resolvió con nota, mostró buen oficio, se sobrepuso a la leyenda de estos toros según coinciden las crónicas y cortó una oreja.

El segundo capítulo, con menos novela en el historial ganadero -en este caso se lidiaban utreros de Javier Molina- resultó duro hasta adentrarse en el territorio de la tragedia. De primeras cayó herido Cayetano García, con una cornada de consideración en el muslo derecho, de la que fue intervenido en la enfermería de la plaza por el doctor Pérez Folqués y posteriormente ingresado en La Fe donde ha sido dado de alta para acabar de recuperarse en casa. «Ahora tengo que estar unos diez días de reposo y el próximo día 4 me quitarán los puntos. La herida es lo de menos porque aunque es extensa lo que más me molesta es el músculo. Tengo mucho dolor en la zona» ha declarado el torero que añadió: «Cada vez que toree debe pasar algo. Necesito triunfar y con ese ánimo salí».

Su compañero de cartel, Curro Damas, debutante con caballos, estoqueó los cuatro novillos de Molina, cortó dos orejas y abrió la puerta grande tras sufrir una cogida espectacular de la que se libró milagrosamente aunque sí sufrió múltiples varetazos y lesiones musculares de las que todavía no se ha repuesto. «Me duele todo el cuerpo», tuiteaba días después en plena recuperación. Los titulares de las crónicas coincidían al hablar de una actuación heroica por su parte.

Triunfador numérico de la feria fue Pascual Javier, que cortó tres orejas que bien pudieron ser cuatro si el presidente hubiese atendido la petición del publico. Lo logró frente a una muy seria novillada de Guadaira. El valenciano que reaparecía ese día de una cornada que sufrió en Calasparra, anunció a este medio que ha roto sus relaciones con el apoderado sevillano Emilio Moreno y que su objetivo inmediato es tomar la alternativa a comienzos de la temporada que viene. «Mi sueño es hacerlo en Fallas, espero conseguirlo», comentó muy ilusionado.

Otro nombre valenciano en el cuadro de honor y este con la máxima relación con Algemesí, es el de Jorge Expósito. Toreó el lunes un festejo sin picadores en representación de la Escuela de Valencia. Cortó tres orejas pero por encima de los trofeos lo que quedó fue la impresión de sus progresos. Es torero de corte clásico y buena talla, lo que hace suponer que lucirá más ante oponentes de mayor entidad. Tras su paso por Algemesí además de animar al paisanaje, ha puesto en alerta a los profesionales del toro que andan a la espera de nuevos valores que animen los carteles. Su próximo compromiso es Jerez de la Frontera.

Ese mismo día actuó otro representante de la escuela de la Diputación, Aitor Darío 'El Gallo', que también cortó dos orejas y se mostró elegante y con buenas maneras, lo que completa un saldo muy satisfactorio para la torería de casa a la espera de cómo quede hoy Román, que es de todos ellos quien llega con más cartel y por ende con mayor responsabilidad. El año pasado, en su debut en esta plaza, no tuvo suerte a espadas pero desde entonces ha sumado numerosos e importantes triunfos que le han situado entre los nombres más punteros de la temporada.

De los foráneos hay que destacar la salida a hombros de Gonzalo Caballero, valiente y estoico que cortó dos orejas y pudo cortar alguna más si no llega a liarse pidiendo un indulto que a nadie se le había ocurrido hasta que el torero puso en marcha el mecanismo de la petición. La idea le perjudicó claramente: distrajo su concentración con la espada, alteró al personal que no pidió más trofeos para el diestro que seguramente se había ganando y no pareció hacerle gracia a la presidencia que se vio comprometida. Al novillo de Lagunajanda, muy toreable y codicioso se le dio una vuelta al ruedo. El primero también tuvo gran calidad.

Ese día, Álvaro Sanlúcar se mostró como un novillero muy interesante, de los que saben torear bien. Mañana se cierra la feria con dos novilleros punteros, Adrián y Jiménez, pero para entonces la torería valenciana ya ha puesto su bandera bien alta.