Una película por 2.000 euros

Fernández de Córdoba escribió, montó y produjo '55 pasos a la izquierda', filme rodado con una cámara que el cineasta revendió

BURGUERAVALENCIA.
El director y los dos protagonistas, ayer. ::                             JESÚS SIGNES/
El director y los dos protagonistas, ayer. :: JESÚS SIGNES

Por lo que cuesta alquilar un apartamento playero en agosto, unos 2.000 euros, el valenciano Iván Fernández de Córdoba imaginó, escribió, produjo, dirigió, rodó, montó y, ayer, además, instaló un 'photocall' en el IVAM para estrenar el fruto de tanto esfuerzo, una película, '55 pasos a la izquierda', su primer largometraje, un proyecto en el que todos los que intervienen lo hacen, literalmente, por amor al arte.

El filme fue el primer rodaje de Fernández de Córdoba, que actualmente estudia su segundo año del máster de dirección en la Ciudad de la Luz y que ha firmado un par de cortos, 'Pernocta' y 'Rampas', este último Premio en Ciudad de la luz para formar parte de la bobina 2013. El cineasta valenciano, fan de Kubrick, Scorsese o Buñuel, está tan acostumbrado a organizarse él sólo que ayer, horas antes del estreno de su película, instaló en el museo una zona para las fotos. Asistieron al estreno los miembros del equipo de rodaje de la cinta así como profesionales del sector audiovisual valenciano.

Durante esas horas antes, el director admitió sentirse «un poco nervioso». Posteriormente, se pudo ver en pantalla grande una película que Fernández de Córdoba escribió con 19 años (ahora tiene 22) en cuatro o cinco meses. «La rodé el año pasado, durante los fines de semana, de febrero a agosto, a partir de ahí, estuve montándola y retocándola, hasta diciembre. A partir de ese momento, busqué algún modo de proyectarla, pero no tenía sala. Afortunadamente, el IVAM nos permite exhibirla gratis», indicó el director, afín al concepto de gratuidad, si bien los 2.000 euros que costó la cinta salieron de su bolsillo («tenía unos ahorrillos»), y que fueron destinados en gran parte a pagar parte del material técnico y, sobre todo, gasolina y dietas.

«El equipo de sonido nos lo dejaron. La cámara la compré y luego la vendí a particulares, así que recuperé parte del dinero. Me habría salido más caro alquilarla. En gasolina y dietas es lo que más gasté, para rodar fuera de Valencia, y también en los equipos de iluminación, que no los comprábamos en comercios del sector audiovisual sino en el tiendas del mundo de la construcción, como Brico Depôt, Leroy Merlin...», explica el director, quien además contó con la ayuda desinteresada de amigos.

«Que no hay dinero se dice al principio porque, si no, estás perdido. Muchos eran compañeros de clase y tenían ganas de participar», comenta el director, quien asegura que, ahora, cuando ve la película «cambiaría un montón de cosas. Aprendí de mis errores».

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