Les Corts, un menú de 568 euros al día

El restaurante de lujo costó 1,8 millones de euros. Permanece cerrado la mayor parte del año

HÉCTOR ESTEBAN
Mobiliario de lujo. En la obra se tiró la casa por la ventana. El precio de las colchonetas de los bancos oscilan entre los 335 y los 285 euros cada una. El carro de los postres, 843 euros. ::                             JESÚS SIGNES/
Mobiliario de lujo. En la obra se tiró la casa por la ventana. El precio de las colchonetas de los bancos oscilan entre los 335 y los 285 euros cada una. El carro de los postres, 843 euros. :: JESÚS SIGNES

Los diputados valencianos son obedientes. A muchos les dijeron que en julio empezaban las vacaciones y que hasta la última semana de septiembre no se celebraría el debate de política general. Por eso, no pisarán Les Corts en todo este tiempo. Pese a su ausencia, cada mes cobrarán el plus de alojamiento, que en ocasiones suma hasta 882 euros al mes esté uno en su despacho o en las Seychelles.

La falta de actividad y la ausencia de diputados no evita que la Cámara valenciana pague cada día, sí, cada día, 568 euros para mantener abierta la cafetería de la planta baja y cerrada (durante todo el mes de agosto) el restaurante de lujo del primer piso. Se abonan haya comidas o no. Un capricho del expresidente Julio de España para satisfacción de la empresa Grupo Mayve de Benidorm y que costó la friolera de 1,8 millones de euros.

En Galicia, los grupos políticos andan a la greña estos días porque el PP de Núñez Feijóo ha aprobado construir un comedor VIP para sus señorías en el restaurante del Parlamento. En Les Corts, la polémica lleva ya muchos años en danza.

La caprichosa obra de De España lastra a la Cámara regional. No por la idea, sino por el exceso de gasto. El Parlamento funcionó durante mucho tiempo con una cafetería sin excesos. El restaurante de lujo de los diputados, el de los 1,8 millones, lastró una gestión que incluso llevó a una de las empresas adjudicatarias a largarse si la Cámara no mejoraba las condiciones para quedarse con la gestión.

Ante la amenaza de que la cafetería se cerrara, Les Corts abrió un concurso por el que concedía una subvención de 216.000 euros al año (18.000 euros al mes) para la empresa que se quedara con el servicio de la cafetería. Serunión, que era la que amenazó con irse porque el negocio no le rentaba, se volvió a presentar ante lo ventajoso de la oportunidad. Pero no contaba con que Embasol iba a presentar una oferta mejor y que se quedaría con el servicio.

Rebaja del 4%

Los 216.000 euros anuales máximos que pensaba pagar Les Corts se convirtieron en 207.360 euros, por lo que la Cámara gasta 568 euros al día para que una empresa preste el servicio de cafetería, comedor y restaurante en el Parlamento. El pliego mandata que la instalación de la planta baja esté abierta todos los días laborables y el restaurante de lujo los días de pleno y cuando la actividad parlamentaria así lo requiera.

La realidad es que el comedor VIP lleva cerrado muchas semanas sin dar ni una sola comida. Les Corts son un erial debido a las vacaciones parlamentarias y hasta esta semana que viene no se empezará a notar cierta actividad. Los plenos, para final de mes.

¿Hasta cuándo tendrá que pagar el Parlamento valenciano 568 euros al día para que la cafetería presente servicio? Por lo menos, hasta principios del año que viene. El concurso adjudicado a principios de 2010 tiene una vigencia de dos años y no se renovará hasta enero de 2013. El último trimestre de 2012 puede servir para reflexionar a favor de un nuevo modelo.

Hace años, Les Corts subvencionaba una serie de menús, se consumieran o no, a la empresa adjudicataria. Auzo Lagun se marchó en 2008 porque no le salían las cuentas. Llegó Serunión y amenazó con irse por los mismos motivos. En esa época la subvención rondaba los 120.000 euros. El segundo pliego se quedó desierto y para que la empresa siguiera prestando el servicio se elevó la ayuda a los 187.000 euros. Al final, el último concurso, con Milagrosa Martínez como presidenta de Les Corts, se aprobó con hasta 216.000 euros de ayuda.

El actual presidente de Les Corts, Juan Cotino, que llegó al Parlamento con la austeridad como bandera, no ha podido actuar todavía sobre el servicio de cafetería de la Cámara. Ahora, cuando en unos meses venza el actual contrato, se puede poner encima de la mesa un nuevo pliego de condiciones que no signifique un desembolso tan elevado para mantener el servicio abierta. La crisis económica obliga a buscar en la Cámara regional alternativas como ya se han encontrado en otras cuestiones como la telefonía móvil y los vehículos oficiales.

En su día se propusieron fórmulas para que el servicio de cafetería, una vez puesto en marcha el restaurante de lujo, pudiera ser rentable. Entre las iniciativas que se barajaron estuvo la de repartir vales entre los diputados y que las visitas, como la corte de la Fallera Mayor de Valencia, almorzara en el restaurante de lujo del Parlamento en lugar de pagársele una comida en una arrocería cercana. También se pensó en incentivar a los funcionarios de la casa para que comieran en el restaurante del primer piso.

Les Corts, al ver que la inversión de 1,8 millones de euros había sido un auténtico fiasco, optó por cerrar el restaurante junto al hemiciclo para abrirlo sólo los días de pleno. De esta manera se podía reducir algo en personal.

Buscar la rentabilidad

¿Se puede hacer rentable el servicio de cafetería del Parlamento valenciano? Se puede intentar. Para ello los primeros involucrados deberían ser los diputados de la propia Cámara. Hay que reconocer que los días de pleno son bastantes los que utilizan las dependencias parlamentarias para almorzar, aunque también es cierto que otros tantos prefieren irse a locales de la calle. Una de las obsesiones de muchos es que tengan terraza para poder fumar.

Sus señorías cobran cada mes un plus por alojamiento. Es decir, se les paga una cantidad por la molestia que significa desplazarse desde su domicilio a Les Corts para desempeñar su trabajo. El complemento se concibió como una ayuda para comer y pernoctar.

El plus por alojamiento se cobra aunque Les Corts estén cerradas a cal y canto. Una de las variables que se podría estudiar es obligar a sus señorías a comer en las dependencias parlamentarias o, de lo contrario y si no está justificado, restar la cantidad porcentual de ese plus de alojamiento. El que vive a más de 100 kilómetros se embolsa 882 euros al mes; los que residen entre 10 y 100, más de 550 euros mes, y los que tienen su domicilio a menos de 10 kilómetro, más de 200 euros.

Además, ni los grupos ni el propio Parlamento deberían admitir dietas por comidas de trabajo realizadas fuera de las dependencias parlamentarias. El problema es que las cuentas de los grupos son uno de los grandes misterios del parlamentarismo valenciano. Se presentan ante el Tribunal de Cuentas pero su transparencia no va más allá.

Comer en el restaurante de lujo de Les Corts no es caro. Para ser exactos: 11,90 euros con derecho a dos platos a elegir más postre, bebida y pan. En la cafetería de la planta baja el menú ronda los 5 euros.

Otra de las alternativas que se pueden barajar es que las visitas que diariamente recorren Les Corts puedan quedarse a comer en la cafetería. Una forma de rentabilizar el servicio e ingresar dinero para que a la Cámara no le cueste al día 568 euros mantener abierta la instalación. Más ingresos.

Una de las medidas estrella del presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, fue limitar a 20 euros el gasto por comida de sus altos cargos. De hecho, en Les Corts se puede comer por mucho menos. Al vicepresidente del Gobierno valenciano, José Císcar, se le ha visto en más de una ocasión en compañía de miembros de su equipo en la cafetería de Les Corts. Un ejemplo que se podría seguir.

Potenciales clientes

En los alrededores del Parlamento valenciano hay sedes de varias conselleries: Hacienda, Gobernación, Vicepresidencia y Justicia. Sus altos cargos podrían acercarse a la cafetería del Parlamento valenciano a almorzar.

Otra opción que se ha puesto encima de la mesa es la de cerrar el restaurante de lujo de manera definitiva y evitar el gasto en la compra de productos. Asumir que la obra fue un dispendio exagerado, aguantar el chaparrón y volver al modelo antiguo con la original cafetería del Parlamento.

La vía de que la Cámara se pueda quedar el servicio tampoco es descabellada, según fuentes consultadas. El plantel de camareros lleva ya muchos años en la casa y cada empresa adjudicataria los asume como propios. La experiencia que han acumulado durante estos años ofrece la garantía suficiente de que puedan ser asimilados como personal de la institución y que lleven el servicio sin necesidad de proporcionar una subvención pública que resulta excesiva para los tiempos de crisis que corren.

El mandato de Julio de España hizo mucho daño a la caja fuerte de Les Corts. De hecho, se gastó con pólvora de rey. La nueva sala de prensa costó más de 3,6 millones de euros mientras que la cafetería de lujo se disparó hasta los 1,8 millones debido al sobrecoste de más de 440.000 euros de las obras.

También se compraron varios edificios por los que se pagaron más de 10 millones de euros. Uno de ellos, donde se ubica la Casa de los Caramelos, se adquirió al Arzobispado por unos 7 millones de euros. Hoy en día es una estructura casi ruinosa y con escasa salida.

La llegada de Milagrosa Martínez paralizó algunos proyectos de De España que, como era norma habitual, también iba a ejecutar el Grupo Mayve. En cambio, se gastó más de 11 millones de euros en un nuevo edificio para los grupos parlamentarios que se ha mostrado con varias deficiencias, estéticamente discutible y nada operativo para el trabajo parlamentario. Además, la presión de LAS PROVINCIAS fue fundamental para abortar un concurso en el que se estaba dispuesto a gastar un millón de euros en muebles. Martínez no terminó su andadura en la Cámara regional sin aprobar una subvención anual de 216.000 euros para la adjudicataria de la cafetería.

Les Corts, que hace meses dejaron de recibir la asignación trimestral de la Generalitat, ha visto como sus millonarios ahorros (llegaron a rondar los 40 millones de euros) se han evaporado. Esos fondos han sido uno de los chalecos salvavidas a los que se ha tenido que agarrar el Consell para hacer frente a la crisis económica. El Parlamento cambió los días de vino y rosas por las apreturas de no tener casi dinero ni para pagar las nóminas a final de mes.

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