Adiós al 'padre' de los presos

Joaquín Montes fue condecorado con la Medalla al Mérito Social Penitenciario por su labor en prisiones durante 40 años | Cientos de exreclusos y funcionarios asisten al sepelio

REDACCIÓN| VALENCIA
El Arzobispo de Valencia oficia el sepelio del Padre Ximo. / Alberto Sáiz
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El Arzobispo de Valencia oficia el sepelio del Padre Ximo. / Alberto Sáiz / Avan

El 'padre de los presos' dejó en la madrugada de ayer un gran hueco. Joaquín Montes Mollá, sacerdote también conocido como 'padre Ximo', falleció a la edad de 82 años en la residencia sacerdotal Betania, ubicada en el municipio de Quart de Poblet.

Entre los actos que se celebraron para despedirlo, el arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, presidió ayer la misa exequial por su eterno descanso en la parroquia Nuestra Señora de Fátima, una iglesia que se llenó para despedir al cura. A la ceremonia asistieron cientos de personas, en su mayoría voluntarios de Pastoral Penitenciaria, ex reclusos con sus familias y numerosos funcionarios de prisiones.

El 'padre Ximo' se ha ido dejando un importante legado en el ámbito penitenciario de Valencia. Esta personalidad del mundo eclesiástico se dedicó durante más de 40 años a proporcionar atención pastoral entre los reclusos de la diócesis de Valencia. De hecho, en 2009 fue galardonado con la Medalla al Mérito Social Penitenciario que otorga la secretaría general de Instituciones Penitenciarias del Ministerio del Interior en reconocimiento por su intensa labor con los presos, según informó el secretariado Diocesano de Pastoral Penitenciaria.

Natural de Ontinyent y nacido el 6 de julio de 1930, el 'padre Ximo' ocupó distintos cargos en parroquias de municipios valencianos cercanos a su lugar de origen hasta 1970, cuando fue nombrado capellán de la antigua Cárcel Modelo de Valencia para atender las necesidades religiosas de los reclusos.

Entre los hitos de su ininterrumpida tarea pastoral en instituciones penitenciarias valencianas destaca su nombramiento en 1996 como director del secretariado Diocesano de Pastoral Penitenciaria. Una vez jubilado, continuó encargándose de las misas en el centro penitenciario de Picassent, donde desde 2010 acudía como voluntario. El pasado 31 de mayo, día anterior al agravamiento de su enfermedad, ofició su última ceremonia religiosa.

Algunos compañeros de oficio han querido destacar la grandeza del fallecido. El sacerdote mercedario y actual responsable del secretariado Diocesano de Pastoral Penitenciaria, Javier Palomares, destacó que «el 'padre Ximo' fue un gran modelo y ejemplo a seguir para todos los capellanes de prisioneros» porque dedicó gran parte de su vida a «cuidar» de los reos.