El nacionalista David González es elegido alcalde de Oliva entre abucheos y aplausos

El nuevo gobierno se centrará en luchar contra el paro y zanjar problemas urbanísticos tras desbancar al PP

ZOA SANZ| GANDIA
El nacionalista David González recibe la enhorabuena del portavoz de Compromís en les Corts, Enric Morera. ::                             JUANTXO RIBES/
El nacionalista David González recibe la enhorabuena del portavoz de Compromís en les Corts, Enric Morera. :: JUANTXO RIBES

David González ya tiene en su poder la vara de mando de Oliva. El nacionalista fue proclamado ayer alcalde en un tenso pleno tras prosperar la moción de censura, auspiciada por PSPV y Bloc, contra la popular Chelo Escrivá. Los catorce concejales de los cuatro partidos que ahora conforman el gobierno (PSPV, Bloc, Proyecto Oliva y Gent d'Oliva) votaron a favor. Los siete ediles del PP, en contra.

Pese a que el inicio de la sesión estaba programado a las doce, a las diez de la mañana ya empezó a llegar gente al ayuntamiento. A las once, el salón de plenos estaba prácticamente lleno. A las doce, no cabía ni un alfiler. Grupos de personas, tanto afines como detractoras a la moción, permanecieron en la plaza del ayuntamiento durante las casi dos horas que duró el acto. Unos portaban pancartas en las que se leía 'Chelo, estamos contigo'; otros pitos.

El escándalo, que también se trasladó al interior del pleno a modo de abucheos, gritos y aplausos, impidió que, en momentos puntuales se pudiera escuchar los parlamentos de los portavoces. En alguna que otra ocasión los concejales se vieron obligados a interrumpir sus discursos. No obstante, había un importante refuerzo policial y no hubo que lamentar incidentes.

Una vez constituida la Mesa de Edad, conformada por el secretario, la edil popular Virginia Cotaina y la socialista Anna Morell, se procedió a las siete intervenciones.

David González y los líderes de las cuatro formaciones del nuevo ejecutivo arremetieron duramente contra la alcaldesa. Criticaron su gestión, incidieron en la falta de consenso y de información; en la parálisis del gobierno; destacaron la crispación y el enfrentamiento con los colectivos sociales, y aludieron a las promesas incumplidas.

El candidato a la alcaldía fue el primero en abrir los turnos. González repasó este último año y recordó que Escrivá había llegado a expulsar al portavoz de Proyecto Oliva, Blai Peiró, de un pleno; había dimitido el popular Joan Pi; y habían pasado cinco secretarios por el Ayuntamiento. También mencionó las polémicas sobre la oficina del marjal; la firma suplantando un cargo público; y el Boletín de Información Municipal.

González, finalizado el acto y ya en calidad de alcalde, aseguró que el lunes se firmarán los decretos y las delegaciones del nuevo gobierno «para que desde el primer día nos pongamos a trabajar».

El dirigente nacionalista quiere centrarse en la modernización de la actividad municipal; la lucha contra el paro; mantener colaboraciones con las Administraciones para culminar las infraestructuras pendientes; zanjar los problemas que arrastran las urbanizaciones de la ciudad; finalizar el Plan General y generar consensos.

Gent d'Oliva y Proyecto Oliva

Especialmente crítico fue el portavoz de Gent d'Oliva, Pepe Salazar, quien incidió en las formas que durante el último año ha tenido Escrivá con la oposición. «Nunca ha querido el consenso; nos ha despreciado; insultado y ha convertido el Ayuntamiento en un circo. Ha creado desasosiego en colectivos sociales y ha perseguido a familiares de políticos que le molestaban».

Aparte de todo ello, según Salazar, su gestión ha sido «nula». El edil citó diferentes promesas incumplidas como la finalización del retén policial; la segunda fase de la Via Ronda, la Cámara Agraria; el bus urbano, la red wi-fi y la implantación del servicio de bicicletas.

El portavoz de Proyecto Oliva, Blai Peiró, aludió a las manifestaciones «groseras» e «irrespetuosas» que ha tenido Escrivá y recordó que ya le solicitó que dimitiera. Peiró, eso sí, lanzó un reconocimiento a la labor de algunos ediles de PP llevando sus delegaciones «pese al ambiente creado por Escrivá». Desde el Bloc, Vicent Canet, centró su discurso en la pérdida de credibilidad de Escrivá porque «ha engañado varias veces al pueblo y no ha sabido pedir disculpas».

Por último, el socialista Salvador Fuster, que será alcalde durante la última etapa de la legislatura, tras aludir a los enfrentamientos de Escrivá con los Moros y Cristianos o con los jubilados dijo que el nuevo ejecutivo priorizará las políticas sociales e impulsará un Plan de Ocupación Local.

Los nacionalistas contaron con pesos pesados del partido, encabezados por el portavoz de Compromís en Les Corts, Enric Morera. Acudieron Josep Miquel Moya, Facund Puig y Lorena Milvaques, entre otros. Los socialistas obtuvieron el respaldo de la secretaria comarcal, Tere Reig; José Manuel Orengo, Voro Femenía, Elena Puig o Vicent Macarell. Mentras que por el Partido Popular, acudieron a apoyar a Escrivá el diputado Máximo Caturla; Carlota Navarro, Salvador Enguix, Carla Ripoll; y Guillermo Barber, entre otros.

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