El gasto en iluminación de Valencia duplica al de Madrid o Barcelona

Más de 300 expertos reunidos en un congreso alertan del impacto de la contaminación lumínica en la salud y el medio ambiente

E. BARDISAVALENCIA.

Si hablamos de alumbrado público, Valencia es el paradigma de lo que no se debe hacer. Según los expertos de la Sociedad Española de Astronomía (SEA) -reunidos esta semana en la capital del Turia en la X Bienal de Astronomía- la ciudad es una de las más iluminadas del mundo. Un liderazgo que no conlleva, precisamente, nada bueno.

Al año, cada valenciano consume 137 kilowatios/hora, una cifra que duplica el gasto de ciudades como Madrid y Barcelona, y que supone cuatro veces más de lo que consumen los ciudadanos alemanes u holandeses.

Este sobreconsumo y exceso de iluminación genera una enorme contaminación lumínica, que no es más que emitir luz intensa, en dirección hacia arriba y en horarios innecesarios.

Desde el punto de vista energético es luz malgastada. Y eso significa un derroche de dinero, problemas de salud para el ciudadano y un fuerte impacto medio ambiental, según destacó Jaime Zamorano, experto de la Universidad Complutense de Madrid, que participa junto a otros 300 expertos en este congreso. «La luz artificial del alumbrado público debería estar destinada a facilitarnos una caminar seguro por las calles, pero no a convertir la noche en día».

A su juicio, basta un paseo por las calles de la ciudad para corroborar las deficiencias, más notables en el barrio de Exposición y la Alameda. En primer lugar, la masiva presencia de farolas tipo 'globo' o 'esfera', que iluminan en todas direcciones, «cuando lo adecuado es instalar aquellas que iluminan en dirección al suelo, porque toda la luz que se emite hacia arriba se pierde».

Además, muchas de ellas están instaladas en las propias fachadas o de forma que la luz penetra en las viviendas. Esta circunstancia supone -además de que los inquilinos tengan que dormir con las persianas cerradas- tranastornos importantes del sueño.

Bombillas 'led' y el sueño

El motivo es que el cuerpo aprovecha el periodo de sueño para segregar melatonina, una hormona que permite regular óptimamente el ciclo día-noche. «Pero si a los receptores del cuerpo les llegan estímulos lumínicos que les hacen percibir como si fuera de día, el descanso se resiente y favorece que la persona se despierte con la misma sensación física de un 'jet lag'».

Respecto a la sustitución de las bombillas tradicionales por las tipo «led» de luz blanca, el profesor de la Universitat de València Enric Marco señaló que no son recomendables porque tienen un componente azul que inhibe la producción de esta hormona del sueño.

Desde 2009 existe una normativa que establece la eliminación de las farolas tipo 'bola', «pero muchos ayuntamientos, a causa de la crisis y de la poca aceptación popular que tendría una reducción de la iluminación callejera, no están tomando decisiones concretas. Incluido el de Valencia».

Los astrónomos reunidos en Valencia calificaron el panorama en España de «malo ya que en los últimos diez años ha ido cada vez a peor».

Zamorano recordó que el crecimiento en gasto de alumbrado público se encuentra entre el 4 y el 5% anual, mientras que el aumento de población es de «menos del 1%», un «desacople que no tiene mucho sentido».