«El paisaje es desolador, está todo arrasado»

Rescatan a una vecina que se saltó el cordón policial para intentar comprobar si su vivienda había ardido con el incendio Los testimonios acreditan la impotencia ante el desastre

CARMEN CERVERÓTURIS.
«El paisaje es desolador, está todo arrasado»

Miedo, impotencia, desolación y tristeza, mucha tristeza. El devastador incendio que azota la provincia de Valencia desde Cortes de Pallás provocó el desalojo de miles de vecinos de sus viviendas, angustiados por fuegos descontrolados que lo quemaron todo.

A los más de 300 vecinos desalojados, durante la mañana del viernes, de las urbanizaciones de Turís y Montroy se sumaban ayer las más de 3.000 personas que tuvieron que abandonar sus viviendas en las urbanizaciones de Llombai y Catadau por las llamas y el humo.

Los testimonios de algunos de los afectados por el devastador incendio reflejan el dolor y la amargura de quien pierde todo lo que tiene y ve impotente como los medios desplazados para combatir los incendios se demuestran incapaces de detenerlos. Algunos de ellos señalaron sus sospechas de que no había suficientes medios para hacer frente a una catástrofe de estas características.

Cae por un barranco tras saltar el cordón policial

Los nervios y la necesidad de saber qué había pasado con las viviendas provocaron momentos de tensión durante toda la tarde en Catadau. Una vecina tuvo que ser rescatada por voluntarios de Protección Civil y la Guardia Civil al caer por un barranco de cuatro metros de altura, aproximadamente, al evitar el cordón de la Guardia Civil para intentar comprobar si el fuego había llegado a su vivienda. La joven, que fue multada por la Guardia Civil, fue trasladada al ambulatorio de Carlet y posteriormente al Hospital Universitario de la Ribera para reconocerla ya que aunque se encontraba consciente presentaba algunas heridas.

«El perro nos estaba esperando fuera»

David Cabanillas pudo comprobar cómo las llamas destrozaron parte de la fachada de su chalé. En la mañana de ayer pudo rescatar a su perro y dirigirse al centro de acogida de Turís. «El perro estaba fuera de la parcela esperándonos, afortunadamente no le ha pasado nada aunque estaba muerto de miedo. El paisaje es desolador, está todo arrasado», destacó David Cabanillas quien también hizo hincapié en la atención que recibida por parte de Protección Civil, Cruz Roja y los vecinos de Turís. «Turís se ha volcado con nosotros, todo el pueblo se ha portado de maravilla», aseveró Cabanillas.

«Mi marido y mi hijo han ido a apagar una parte»

En la urbanización Altury de Turís la situación era desoladora. El tradicional color verde del monte era negro y en algunos casos las llamas se habían quedado a metro y medio de las casas. «No se ha quemado la casa de milagro. Dentro de lo malo hemos tenido suerte, ya que las llamas se han quedado en el camino que tenemos en la parte trasera», manifestó una vecina de la urbanización que durante la mañana de ayer refrescaban la zona con cubos ya que en algunos puntos aún había humo. «Hay mucha falta de medios debería haber más vigilancia, ya que la zona aún está muy caliente y de vez en cuando se prenden algunos puntos. Mi marido y mi hijo han tenido que apagar un trozo», explicó esta residente sobre lo ocurrido.

«La botella de butano ha reventado la casa»

Peor suerte corrió otro vecino al que le explotó su casa haciéndola desaparecer en la parcela en la que estaba ubicada. «Era una casa prefabricada y se ve que debido al calor la botella de butano ha reventado y ha destrozado toda la vivienda, no queda absolutamente nada», comentaron unos vecinos de la zona residencial Altury, desolados por los efectos del terrible fuego y testigos de lo ocurrido con ese inmueble.

«Sólo tenemos una bolsa en el coche»

«Hemos salido con lo puesto, nos ha dado tiempo a coger lo justo. Sólo tenemos una bolsa en el coche», comentó Juan Antonio Soler, vecino de la urbanización Lloma Molina de Catadau, desalojado ayer sobre las once y media de la mañana. «Hay falta de información, no nos dicen cómo están nuestras casas y estamos preocupados. Además, no vemos ningún avión ni helicóptero y un bombero nos ha dicho que sin medios aéreos la situación se les va de las manos» , señaló. «Todo ha sido un caos, estábamos asustados y nadie sabía dónde teníamos que ir. Hasta las dos y media no nos han informado de que se había habilitado un albergue», aseguró.

«Ha saltado el suelo de la terraza por el calor»

Rafael, otro residente de esta urbanización del municipio de Turís, lamentó los destrozos que el incendio había provocado en su casa se han quemado los cipreses de la valla y ha saltado el suelo de la terraza debido al calor.

«Al chalé no le ha pasado nada, gracias a Dios»

Por otra parte, durante la jornada de ayer los vecinos de la urbanización de Balcón de Montroi y Altury de Turís pudieron comprobar el estado de sus casas después de que las llamas alcanzaran las dos urbanizaciones. En el caso de Balcón de Montroi, los vecinos tuvieron que acceder a pie ya que la CV-435 que une Real con Dos Aguas estaba cortada. «Hemos subido a ver la casa, a ducharnos y a coger algo de ropa. Gracias a Dios al chalé no le ha pasado nada ya que el fuego se ha quedado en la parte de detrás, donde hay casas que tienen valla y parcela quemada», aseguró Amalia, una vecina de Balcón de Montroi.

«El fuego ha rodeado mi casa. Mi vida está ahí»

Durante toda la jornada se vivieron episodios de angustia en Llombai y Catadau. María Isabel, vecina de El Romeral, una de las urbanizaciones desalojadas de Llombai y voluntaria de Protección Civil de esta localidad, relató cómo habían salvado su cas los bomberos. «El fuego ha rodeado mi casa y me sentía impotente porque toda mi vida está ahí y veía que se iba. Quiero dar las gracias a los bomberos de Valencia porque de no ser por ellos mi casa se hubiera quemado».

«Podíamos refrescar las parcelas»

En Turís existía la misma sensación de falta de medios para atajar el fuego. Los más de 150 vecinos desalojados el viernes pudieron regresar ayer para comprobar los daños causados. «Los vecinos podíamos ir a refrescar las parcelas. No hemos visto aviones», señaló Milagros Arce, vecina de Valencia con segunda residencia en Altury.

«El centro de acogida se ha portado de maravilla»

Ángel Alcaide otro de los vecinos de la urbanización Altury de Turís que había pasado la noche del viernes al sábado en el centro de acogida al ver su domicilio amenazado por las llamas, instalado en el Centro de Día de Turís, recalcó que el personal de esta instalación «se había portado estupendamente (con todos ellos). Un diez para todos, nos han ofrecido toallas, ropa y duchas. Nosotros sólo tuvimos diez minutos para desalojar nuestra casa y llegamos aquí con lo justo. Salimos corriendo y nerviosos».

Los testimonios se sucedieron a lo largo de toda la jornada. Todos con la misma sensación de impotencia, con la tristeza de quien ve cómo se consumen sus propiedades y no puede hacer nada para evitarlo. Una mezcla de rabia e indignación contenida, que ha arrasado ya algunos de los parajes más hermosos de la provincia de Valencia y que a última hora de la tarde de ayer continuaba avanzando sin control, causando una tragedia sin límites y envolviendo de desolación a decenas de miles de personas.