El fuego arrasa el interior de Valencia

Uno de los incendios amenaza la Calderona y el otro se aproxima a Carlet y Llombai Los incendios avanzan sin control y afectan ya a una veintena de municipios

A. RALLO C. CERVERÓ
Apoyo aéreo. Dos helicópteros combaten el fuego en Alcublas. ::
                             DAMIÁN TORRES/
Apoyo aéreo. Dos helicópteros combaten el fuego en Alcublas. :: DAMIÁN TORRES

El drama se mide en hectáreas. El desastre ronda ya una superficie aproximada de entre 20.000 y 30.000 campos de fútbol, según fuentes no oficiales. La Generalitat, en cambio, no ofrece ningún dato al respecto. El fuego sobresale como protagonista de este inicio de vacaciones en la Comunitat. Los días de asueto ya son lo de menos; sólo el escenario en el que se desenvuelve la tragedia. La catástrofe se impone en el territorio valenciano que desde el jueves ha visto cómo uno de los pulmones verdes de la provincia de Valencia desaparecía en cuestión de horas. Una veintena de municipios están afectados.

El paisaje resulta desolador. Y las consecuencias no parecen tener, por el momento, límite. No se pone coto a la destrucción. El fuego avanza descontrolado y ni los medios aéreos ni el personal que trabaja desde tierra logran dominar la situación. No es por falta de esfuerzo. Ni mucho menos.

El día concitó los peores ingredientes para los que conocen cómo se las gasta el fuego: vientos de poniente de entre 40 y 60 km/h, unas temperaturas, que rondaron los 35 grados, y una baja humedad. A esto hay que sumar una primavera especialmente seca.En resumen, un monte transformado en polvorín. Por si el panorama no fuera suficientemente aciago a última hora del viernes otro nuevo incendio, esta vez originado en Andilla, exprimía todavía más a los equipos de extinción. Sólo durante la mañana este ya sobrepasaba las 1.000 hectáreas.

Se trata de una de las jornadas más negras de las últimas décadas para el medio ambiente. El incendio de Cortes, que afecta también a Tous, Alborache, Turís, Real, Montroi, Yàtova, Macastre y Dos Aguas, puede convertirse en el peor siniestro en la historia de la Comunitat tras el fuego que en 1979 asoló 40.000 hectáreas en el Valle de Ayora.

Este fuego continúa imparable su avance. Al cierre de esta edición, el incendio entraba en los términos municipales de Catadau, Carlet y Llombai. Durante la mañana se llegaron a desalojar las urbanizaciones de La Atalaia, La Ponderosa, San Antonio -las tres de Llombai- y otras dos áreas de Catadau. En cambio, los vecinos de Turís, Dos Aguas y Balcón de Montroi regresaban por las tardes a sus domicilios tras pasar la noche alojados en albergues o casas de familiares. La cifra global de evacuados en algún momento por los dos incendios -también el de Andilla- sobrepasa ampliamente los 3.000.

Cruz Roja mantiene su operativo especial y habilitó ayer 500 plazas para alojar a los afectados por los incendios de Cortés de Pallás y Andilla. La institución mantuvo abiertos los albergues de Turís y Villar del Arzobispo y, a última hora de la noche, preparó el salón sociocultural de Altura para acoger a 200 personas.

Los dos operarios que causaron este incendio quedaron ayer en libertad tras prestar declaración ante la juez de Requena.

La lucha contra el fuego en la provincia de Valencia reúne a más de 1.500 efectivos entre los dos siniestros. Colaboran los efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Cerca de 40 medios aéreos colaboran en las tareas de extinción. Este trabajo se reanudará a primera hora de hoy.

El humo afecta a buena parte de la provincia, pero especialm ente a las áreas más cercanas a los focos. Es ahí donde se han producido cortes de carreteras. En Cortes de Pallás, la Guardia Civil ordenó el cierre a la circulación en cinco carreteras de ese municipio, Macastre, Millares y Dos Aguas, mientras que el fuego de Andilla afecta a la circulación en ocho carreteras, las de Villar del Arzobispo, Altura, Sacañet, Higueruelas, Alcublas y Oset, según informaron fuentes de la Dirección General de Tráfico.

El incendio de Andilla también se originó en la tarde del viernes por otra negligencia. Al parecer, una quema agrícola incontrolada. Durante toda la jornada de ayer, las llamas ganaron terreno y, al cierre de esta edición, amenazaban incluso a la Sierra de la Calderona. Todos los esfuerzos de los efectivos de extinción se concentraban en frenar la llegada al Parque Natural.

Las llamas afectaban a los términos de Andilla, Alcublas, Jérica, Llíria en la provincia de Valencia. En Castellón, este mismo incendio llegó a los municipios de Sacañet, Bejís, Altura y Teresa. Cientos de residentes acudieron a pasar la noche a un albergue improvisado en Altura. También en este siniestro se produjeron desalojos durante buena parte de la mañana. Alrededor de 200 personas se vieron obligadas a dejar su hogar en poblaciones como Andilla, Artaj, Oset y Pardanchinos.

La misma dinámica continuó durante la tarde. Las últimas medidas en este sentido se adoptaron en Yàtova y Marines Viejo. El avance de las llamas obligó a colocar otro puesto de mando avanzado en Bejís, el tercero para coordinar las labores de extinción de los fuegos en la Comunitat. El presidente Fabra y el conseller Castellano supervisaron las labores de extinción.

La magnitud de los incendios avivó -como ya ocurriera en anteriores siniestros- la refriega política. Algunos alcaldes, como los de Real y Catadau, lamentaron la falta de medios de extinción. También desde EU aprovecharon la catástrofe para criticar al Consell por los recortes en Medio Ambiente.