Cataluña utiliza un acto institucional para defender la unidad de la lengua

La presidenta del parlamento catalán, en el sexto centenario del Compromiso de Caspe, se salta un pacto de no agresión con la Comunitat y Aragón

F. RICÓS| VALENCIA
La presidenta del parlamento de Cataluña y el presidente de les Corts observan el manuscrito del Compromiso de Caspe. Efe / J. Cebollada/
La presidenta del parlamento de Cataluña y el presidente de les Corts observan el manuscrito del Compromiso de Caspe. Efe / J. Cebollada

El acto del VI centenario del Compromiso de Caspe se convirtió ayer, durante la intervención de la presidenta del parlamento catalán, Núria Gispert, en un momento incómodo para el presidente de Les Corts, Juan Cotino, que fue el representante valenciano en la celebración.

Gispert aprovechó su discurso oficial, durante el acto institucional, para defender «la unidad del catalán». Y lo hizo ante el propio Cotino, José Ángel Biel, presidente de las Cortes aragonesas, y Pere Palau, vicepresidente del parlamento balear, en la Colegiata de Santa María la Mayor de esta localidad de Zaragoza, donde en 1.412 nueve representantes de los tres reinos de la Corona aragonesa (Aragón, Cataluña y Valencia) eligieron rey a Fernando I, un hombre de la castellana Casa de Trastámara.

La presidenta de la cámara catalana se salió del guión de no agresión pactado, apuntaron fuentes de Les Corts, pues se había acordado no abordar asuntos espinosos o hirientes para los participantes en el homenaje al Compromiso de Caspe.

Tanto Juan Cotino como José Ángel Biel se revolvieron en sus asientos cuando escucharon a Gispert defender la unidad de la lengua catalana.

Gispert dijo que «no se puede pretender negar una evidencia cotidiana y científica: que el idioma que se habla, por ejemplo, en Mequinenza o en el Campell, es el mismo que se habla en Ripoll, Barcelona, Vinaròs o Ciutadella. La lengua catalana no es tan sólo patrimonio de Cataluña, sino que también lo es en otros territorios, de la Franja, la Comunitat y las Illes Balears, y como patrimonio cultural compartido ha de tratarse».

Los discursos de los cuatro representantes de los parlamentos autonómicos no estaban concebidos como réplicas y contrarréplicas. De ahí que el presidente de Les Corts, Juan Cotino no entrara al trapo.

Cotino, en su discurso, se acercó sexto centenario del Compromiso de Caspe desde una perspectiva histórica y no pudo evitar hacer referencia a Sant Vicent Ferrer, el hombre que se convirtió en la verdadera figura de aquel encuentro de 1.412 que sirvió para designar al sucesor del rey aragonés Martín I el Humano, que falleció sin descendencia.

El presidente de Les Corts aseguró que Sant Vicent fue «el valenciano más santo y el santo más valenciano». Recordó que fue figura clave para elegir el rey y que «sus intervenciones ante los representantes aragoneses, catalanes y valencianos las realizó en valenciano».