El ruido que no cesa

El Síndic de Greuges ha solicitado a Bataller que intervenga ante las molestias vecinales, una cuestión que el alcalde ya conoce muy bien Tras silenciar la polémica en las tascas, el Ayuntamiento de Castellón afronta la problemática de Los Cipreses

A. TEZANOSCASTELLÓN.
Polígono Los Cipreses. ::
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Polígono Los Cipreses. :: LP

Al Ayuntamiento de Castellón no paran de 'crecerle los enanos' en lo que a materia de ruidos se refiere. Y es que cuando el equipo de gobierno de Alfonso Bataller parece que, al fin, ha conseguido cerrar la polémica que perseguía a las tascas con la instalación de toldos fonoabsorbentes que amortiguan el ruido, ahora se ha abierto otro frente en el polígono de Los Cipreses, zona en la que se sitúan varios locales de ocio que, a juicio de los vecinos, generan demasiadas molestias.

La situación de tensión llegó a tal punto que ha tenido que intervenir el síndic de Greuges de la Comunitat Valenciana, José Cholbi, después de recibir una denuncia que calificaba de «insoportables» las molestias sonoras que padecen los habitantes de la zona. Y es que al hecho de que existan varias discotecas en el entorno se le añade que la zona exterior de las mismas, usada como aparcamiento, concentra a gran cantidad de jóvenes, muchos de ellos practicando botellón, con la algarabía que esto conlleva.

Es por ello que desde esta institución autonómica se instó a Alfonso Bataller a actuar con inmediatez. El Defensor del Pueblo valenciano basaba su recomendación en la Constitución española, en la legislación existente en materia de ruido y en las sentencias publicadas por distintos tribunales sobre las «nocivas consecuencias» que los ruidos generan en las personas.

La respuesta desde el equipo de gobierno municipal fue también inmediata, ya que Bataller manifestó su voluntad de «adoptar las medidas que resulten necesarias para lograr la eliminación de la contaminación acústica generada en el polígono de Los Cipreses».

Una problemática parecida a la que se vive en la calle Lagasca, de nuevo con los locales de ocio como protagonistas. Sin embargo, en este caso el ayuntamiento no ha hecho pública su intención de actuar en esta zona, pese a que los vecinos llevan años pidiendo soluciones.

El problema, de nuevo, no es la existencia de los locales de ocio la que ocasiona las molestias -todos ellos están insonorizados-, sino la actividad que se genera en el exterior de los mismos. Así, el tráfico y el hecho de que los jóvenes puedan estar hasta las 7.00 de la mañana gritando, «por no hablar de vómitos y peleas en la calle», como señalan desde Castelló Sense Soroll, son las mayores problemáticas.

La guerra de las tascas

Esta asociación también se ha mostrado muy activa para poner freno a las molestias generadas por el ruido a los vecinos de las calles Isaac Peral y Barracas de Castellón, es decir, la zona de las tascas. Y lo cierto es que si bien sus miembros no han conseguido su principal objetivo, que no era otro que prohibir el consumo de alcohol en la calle, sí que forzó al ayuntamiento a modificar la ordenanza ciudadana y a instalar toldos fonoabsorbentes para que amortigüen el ruido.

Desde el distrito marítimo tampoco se han librado de tener que dilucidar hasta dónde llega el derecho al ocio y cuánto hay que sacrificar para respetar el derecho al descanso de los vecinos. Una problemática que se arrastró durante muchos años fue la de los chiringuitos, desactivada ahora después de que la Ley de Costas impusiera la reducción de la superficie de estos locales de ocio a su mínima expresión.

No se libró tampoco de las quejas la zona de Puerto Azahar, que engloba el Casino y varios locales de ocio. Así, a la tenencia de alcaldía llegaron varias denuncias de vecinos que se quejaban del ruido. Sin embargo, el hecho de que esta zona esté ahora de 'capa caída' ha amortiguado esta polémica.

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