Jesús Jiménez presenta su renuncia ante el notario

Fernando Miralles vuelve a tener las acciones del Castellón, pero su intención es devolvérselas, a su vez a Blasco y Osuna

JOSÉ M. ORTUÑOCASTELLÓN.
El ya exdirigente, antes de una rueda de prensa. ::
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El ya exdirigente, antes de una rueda de prensa. :: LP

La primera de las premisas que debía de darse para que el Castellón pueda tener alguna opción de seguir con vida ya se ha producido. Jesús Jiménez renunció hace una semana a las acciones que le había traspasado Fernando Miralles, mediante un comunicado que difundió su empresa, Forenia Capital. Sin embargo, faltaba que lo hiciera oficial, es decir, con un requerimiento notarial, que ya ha llegado.

De este modo, la pelota está en el tejado del empresario de Figueroles que tiene la intención, sin pensárselo dos veces, de que todo esté, como hace un año, en manos de Castellnou. Si Jiménez y Miralles no quieren saber nada de la entidad de Castalia, José Manuel García Osuna y Antonio Blasco tampoco, de manera que buscarán a alguien que se lo quede.

Antes de que el valenciano alcanzara el poder por la vía legal, tenían un acuerdo para que Paco Chinchilla se hiciera cargo de la gestión del club, aunque su mano derecha, Alejandro Moll, explicó en la pasada reunión de Sentimiento Albinegro que ahora mismo están negociando de nuevo y que no va a ser fácil.

El presidente de la asociación de pequeños accionistas, Conrado Marín, advertía ayer que, tras lo acontecido, «estamos en un 'match ball' y no podemos ir con tonterías. Ahora Castellnou tiene que buscar un comprador», expuso. En ese sentido, indicó que «a Chinchilla nos lo presentaron en febrero -cuando era uno de los candidatos a hacerse cargo de entidad-».

Asimismo, el dirigente de Sentimiento considera que también «las instituciones deberían hacer algo más . No digo que pongan dinero, porque no está la cosa para eso, pero una mayor presión política es fundamental para acabar con el secuestro del club», añadió.

En cuanto a la junta general ordinaria de este fin de semana, apuntó que «no me gusta que lo llamen simulacro. La convocatoria la hizo un juez y debían de acordarse los presupuestos», algo que fue imposible ya que no tenían las cuentas, de manera que «era simbólica».

«Los presentes decidieron que yo fuera el presidente», continuó Marín. «El sábado nos cedieron una sala, pero no llegamos al 25 por ciento del quórum y el domingo tuvimos que hacerlo en la puerta (de la Cámara de Comercio). Leímos el orden del día, no pudimos aportar las cuentas y en los ruegos y preguntas, los accionistas hicieron sus aportaciones, que constaron en acta y que haremos llegar al club», explicó el dirigente de Sentimiento.

Así, lamentó que tuviera que llevarse a cabo en la calle, «lo que es una situación esperpéntica», pero saben que tienen que seguir luchando porque el Castellón «se nos está muriendo en las manos. Nosotros como pequeños accionistas llegamos hasta donde podemos», ya que «no tenemos poder económico» para ello.

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