El Aeroclub prevé plantar batalla legal para impedir su expropiación

Los abogados del club aéreo aseguran que si se recuperan los terrenos, deberían volver a los dueños originales del suelo

CASTELLÓN.
Presentación del proyecto el pasado año 2007. ::                             LP/
Presentación del proyecto el pasado año 2007. :: LP

No está todo perdido o, al menos, eso es lo que creen desde el asesoramiento legal que tiene el Aeroclub del Grao de Castellón quienes han decidido plantar batalla legal al proceso de expropiación iniciado por el Ayuntamiento de la capital.

El equipo de gobierno, con un informe de un abogado externo, ha iniciado el proceso para desalojar al Real Aeroclub de Castellón para que en estos terrenos se pueda ejecutar la Ciudad de las Lenguas. Pero, desde este colectivo privado no van a dejar las cosas así como así y van a tratar de impedirlo.

En primer lugar recuerdan que, hoy por hoy, no han recibido ninguna notificación sobre el inicio del proceso que la junta de gobierno aprobó hace quince días. Una vez la reciban lo primero será, evidentemente, alegar a esta decisión.

El gabinete jurídico del Aeroclub ha analizado la situación y en estos momentos, según su versión, prima la cesión administrativa que se renueva cada 30 años y que estaría en activo hasta el año 2018. Además, según sus escritos, la cesión del Estado obliga a que este suelo sea usado como espacio aéreo.

Pese a todo, sí reconocen que una vez llegada esta fecha, el acuerdo se puede anular y la propiedad puede revertir en el Estado que, «al estar ahora mismo en manos del PP, parece que les daría la razón al Ayuntamiento». No obstante, desde la histórica institución ubicada frente a la playa del Gurugú señalan que, para lograr este suelo se expropió en su día particulares, «con una cláusula: si algún día no se seguía con el uso aéreo de los terrenos, volvían a manos de los propieatrios».

Un hecho que se desencadenaría en el caso de que la expropiación siga en pie, como todo parece que es la intención del equipo de gobierno. De hecho, fuentes del Aeroclub explicaban a este periódico que «parece, según nos cuentan, que hay jurisprudencia al respecto y que no lo van a tener tan fácil».

El problema de base, consideran desde la institución, está en «el desconocimiento» y la «altanería» con la que algunos miembros del equipo de gobierno de la capital están resolviendo el asunto. Y es que, aunque todo el mundo daba por hecho que las instalaciones del Aeroclub se iban a trasladar al aeropuerto de Vilanova d'Alcolea, la sociedad guardó un respetuoso silencio al respecto.

«Ese fue, tal vez, el principal error del Aeroclub», reconocen. Y es que desde el colectivo nunca se quiso valorar la propuesta «hasta que no la tuvimos por escrito». Una vez conocieron los detalles, declinaron la propuesta lo que parece ser que 'encendió' a algunos ediles del Ayuntamiento de la capital que están directamente vinculados con el proyecto. Sin embargo, desde el colectivo recuerdan que tienen sus motivos, que no obecen a un capricho. En concreto hablan de que su integración en Vilanova acabaría con su desaparición, como ya ha ocurrido con otras instituciones cercanas como la de Valencia: las condiciones climatológicas, por ejemplo, son un impedimento.

Hoy por hoy el Aeroclub del Grao es uno de los más importantes de Europa y su espejo es el de Utrera, que recibe a miles de turistas cada año. En el de Castellón, por su parte, se pretende emular este modelo pero «en lugar de apoyarlo y tener una fuente de turismo, siempre se ha considerado que es una actividad sin interés».

Para la operación de la Ciudad de las Lenguas, además de estos terrenos privilegiados, se precisa de la expropiación de cinco villas que hay en la zona. Un hecho que encarece un proyecto que, por otra parte, años después todavía no tiene si quiera un plan de negocio claro. Además, muchos consideran (sobre todo la oposición) que detrás de este complejo para aprender idiomas se encuentra una operación especulativa para urbanizar una zona a primera línea de playa.

De momento, el Aeroclub dispone del apoyo de la oposición y está tratando de que el presidente del PP, Carlos Fabra, medie en el asunto «ya que es el que más conocimientos aéreos tiene».

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