«Un libro bueno es como el oro, un valor seguro, pero no sé si interesante: se va a revalorizar pero no sabes cuándo ni cuánto»De la política al libro

José Luis Boado presidente del Gremio de Libreros de Lance de la Comunitat

PEDRO ORTIZ
Boado posa ante su biblioteca. ::
                             IRENE MARSILLA/
Boado posa ante su biblioteca. :: IRENE MARSILLA

José Luis Boado Martínez, de 72 años, aún no ha encontrado el 'Chilam Balam' de Chumayel, un libro de astrología precolombina que leyó en su juventud y que sigue buscando: "Quiero saber si me produce el mismo efecto que me producía entonces". Y cuando lo encuentre pasará a su colección privada, porque Boado ya era coleccionista de libros antes de ser vendedor de libros de lance, antes incluso de que fuera diputado en Las Corts valencianas por el CDS, hasta 1991. "Dejé la política cansado de luchar dentro del partido contra el partido, que estaba descompuesto". Coincidió su alejamiento de la política con la muerte de su primera esposa y con la oportunidad de comprar la librería de viejo Maestro Gozalbo 4. Así que dijo adiós a su primera profesión, relacionada con la promoción inmobiliaria, dijo adiós a Las Corts y desde entonces se ocupa de la compra-venta de libros usados en el establecimiento al que ya acudía como cliente. "Para comer no falta y te dedicas a lo que tanto te gusta.."

José Luis Boado, 72 años, presidente del Gremio de Libreros de Lance de la Comunitat Valenciana, lleva solo 20 años como librero. Pero antes, incluso antes de ser diputado en Les Corts, ya era coleccionista de libros. Desde 1991 ha unido afición y profesión y regenta una librería de viejo en la calle Maestro Gozalbo de Valencia, donde cada mañana, alguien le vende libros que después él revende.

-Casi todos los días vienen a primera hora de la mañana ofreciéndome libros. La verdad es que no sé dónde los han obtenido: de limpiar pisos o de los contenedores grandes de obras. O muchas veces se los dan; hablan con los porteros y se los venden.

-¿Cómo valora los libros que le traen?

-Depende de cada libro. Esta mañana le he dado 15 euros por tres o cuatro; otras veces les doy cinco y otras veces 40. Para valorar un libro hay que tener en cuenta la facilidad que tienes para venderlo luego, porque compramos al contado, pero vendemos cuando vendemos.

-¿Qué es lo mejor que puedo hacer si quisiera desprenderme de libros?

-Llamar a una librería de lance. Si son muchos nos desplazamos al domicilio a verlos y si hay pocos pedimos que los traigan. Los podemos comprar o no; si no interesan, solemos enviarlos otra librería, porque en cierto modo estamos especializados.

-¿Cuál es su especialización?

-El libro realmente antiguo, siglos XVI XVII XVIII, principios del XIX, lo cual no impide que tenga muchos libros digamos relativamente modernos, de los que se venden mucho en las ferias. El XIX y el XX tienen las generaciones del 98 y la del 27, que también se cotizan bien, especialmente las primeras ediciones. Luego hay obras que son más raras que otras.

-¿Las llamadas rarezas bibliográficas?

-Las hay. Hay libros como 'Picasso y los toros', que se publicó en Francia en los años 40 o 50, que es una caja con los grabados, que están muy cotizados porque se imprimieron muy pocos. Como lo que hizo Dalí sobre los toros, que es de los 70 u 80. Son libros raros.

-¿Cuánto me cobraría si se los quiero comprar?

-Para eso hay que tenerlo; cuando lo tenga lo llamo y se lo digo. Yo los compré para mi colección cuando salieron y el de Picasso, cuando se reditó en España, me costaría a lo mejor 10.000 o 15.000 pesetas.

-¿Es usted coleccionista? ¿Lo son habitualmente?

-No lo sé. Algunos sí y otros no. Yo soy librero desde el año 91 y antes que librero era coleccionista; a mí me han gustado los libros desde que era pequeño y siempre me he guardado los más o menos raros. Tengo una primera edición de Boris Vian, cuando se firmaba Vernon Sullivan, de unas novelas policiacas que escribía criticando la novela policiaca americana. Hoy en día valen un montón porque no se encuentran; yo las tengo porque las compraba cuando estaba en Francia.

-Pero entonces no sabía de su valor.

-No. Las compraba porque me gustaba Boris Vian, pero normalmente el libro raro, el libro bueno se revaloriza siempre. El libro corriente, al contrario. Los libros que cuestan 20 o 30 euros, lo que llaman las novedades literarias, eso baja enseguida.

-¿Se pueden comprar libros nuevos esperando su revalorización?

-Siempre hay ediciones que sabes que se van a revalorizar, pero es un error comprar un libro como inversión. Para que el libro sea una inversión tienes que irte al libro antiguo y con determinadas características: que haya pocos, que esté en buenas condiciones, etc. Un incunable o un libro del siglo XVI se revalorizan siempre. Como el oro. El oro es un valor seguro; otra cosa es que sea interesante, porque no es mucho lo que se revaloriza. Además, en el caso de libro, si se revaloriza no es ni para mañana ni para dentro de un año.

-Antes hablaba de las generaciones del 98 y del 27.

-Las primeras ediciones de Gómez de la Serna son obras raras y valen 80, 100, 200 euros como mucho. Pio Baroja, igual en sus primeras ediciones. Ya ve, valen dinero pero no hablamos ni siquiera de mil euros.

-Le pongo otro ejemplo: un 'Arroz y tartana' firmado y dedicado por Blasco Ibáñez.

-Hay quien recoge libros firmados, pero, por ejemplo, existen cantidades enormes de libros firmados por el valenciano Vizcaíno Casas. Se iba a El Corte Inglés y firmaba, firmaba y firmaba. ¿Valen algo? Muy poco. Los de Blasco Ibáñez con firma son mucho más raros.

-¿Tiene usted joyas bibliográficas de Blasco Ibáñez?

-Yo tengo los estatutos de los partidos que hizo Blasco Ibáñez y el programa político encuadernados con la primera novela que hizo. Cosas curiosas. El otro día encontré en un papel, porque también recogemos papeles que nos parecen interesantes, una canción a Valencia de finales de 1800, que es como un himno. El problema es que no sé de quién es. Estoy intentando averiguarlo. Ya digo: cosas curiosas.

-Supongo que no es nada fácil manejar tantos libros.

-La mayoría los tengo en un almacén, clasificados, aunque no fichados; hacer fichas es muy pesado. Yo creo que tengo alrededor de unos 70.000 libros fichados y muchos más sin fichar. Los fichados los pongo en internet, aunque la cosa no va muy bien ni aquí ni en internet.

-¿Qué libros viejos busca la gente?

-De todo: el libro de colegio, de cuando ellos eran niños, o aquél que su abuelo les dio para aprender a leer. Luego te piden novelas. Por ejemplo, de Rafael Pérez y Pérez, de los años 30, la novela rosa de Concha Linares Becerra, de Luisa María Linares; libros de Guillermo Sautier Casaseca o Luis Alberca, los que hacían los seriales radiofónicos. De la Guerra Civil se pedía bastante, aunque ahora ya no. Otro libro que se pide mucho desgraciadamente es el 'Mein Kampf', de Hitler.

-Está prohibido en media Europa.

-No lo sé. Yo creo que no: con la libertad de hoy en día es muy difícil prohibir un libro. Además buscan las ediciones que se editaron en Alemania en español en los años 38 o 39.

-¿Y temas valencianos?

-Sí. Muchas cosas de fallas y de falleros, libros antiguos, revistas como 'Valencia Atracción' o 'La Semana Gráfica Valenciana'

-¿Cómo marca usted el precio?

-En función de la rareza del libro y también en función de lo que has pagado por él. O de lo que se tarda en venderlo. Con los libros buenos te llevas un porcentaje pequeño, un 10 o un 15 por ciento, pero sabes que lo tienes vendido inmediatamente.

-Lo lógico es que en tiempo de crisis se venda más en este tipo de librerías.

-Eso deberíamos pensar. Y le pongo un ejemplo: los tres libros de la serie 'Milenium' los puedes encontrar en una librería de ocasión en seis, siete, ocho euros. Por el precio de uno compras los tres. Y pasa con todos. Con dejar pasar seis meses ya está en nuestras librerías.

-¿Por qué?

-Porque a alguien se lo han regalado y lo liquida rápido o porque hay quien lee un libro y una vez leído ya no lo quiere guardar y nos lo trae a nosotros en una bolsa.

-Acabemos: ¿usa usted algún ebook?

-No, no tengo. Habrá que esperar a ver como funciona todo eso. El problema es que leer en una pantalla no es lo mismo que leer en el papel. Lo que tiene un libro no lo puede tener una pantalla. Quizás las próximas generaciones.

Fotos

Vídeos