El CF Gandia resiste entre el caos absoluto

La junta de Benjamín Sanz se marcha asegurando que el club debe 2 millones y que Torró prometió casi 300.000 euros Jesús Sendra es elegido presidente para cuatro años y en su discurso dice que dimitirá en junio

SANTI ROCAGANDIA.
El entrenador Óscar Fernández y los jugadores del CF Gandia asistieron de oyentes a la Asamblea. ::
                             JUANTXO RIBES/
El entrenador Óscar Fernández y los jugadores del CF Gandia asistieron de oyentes a la Asamblea. :: JUANTXO RIBES

La escena final de la Asamblea de CF Gandia merece comenzar por ella el relato de las más de dos horas de reunión, porque ni el genial Berlanga firmaría algo así. Tan de él. Tan del CF Gandia. Una vez dimitido Sanz, se formó la mesa electoral con Pepe Avaria a la cabeza. Se preguntó a los presentes si había algún candidato a la presidencia y entonces irrumpió él, Jesús Sendra, el enviado de Escolano y Apleg, para romper todas las quinielas.

Avaria, expresidente de pedigrí dijo: «queda elegido como presidente y ahora les dirigirá unas palabras». Antes, Muñoz, otro ex, comentó: «sería mejor que fuera una gestora» y Malonda - activo ayer como siempre- le replicó: «ahora que sale uno déjale».

Y allá que fue Sendra al estrado, entre aplausos de unos y otros, en plan salvador. Estuvo sembrado en su discurso. Con frases de esas que llegan: «El Gandia no desaparecerá nunca, por historia y por prestigio; pero tenemos que recuperar la dignidad. Las cosas van a cambiar empezando por el presupuesto». Y luego soltó la última perla de la noche: «ah, y quiero anunciar una primicia: en junio anunciaré elecciones». Y se quedó tan pancho.

Entonces irrumpió Avaria: «Has sido elegido para cuatro años no para tres meses» y sentenció Malonda: «hemos confiado en tí para cuatro años; este no era el trato». Se levanta la sesión.

Antes, la Asamblea había dejado momentos impagables. Por ejemplo, comenzó 45 minutos tarde porque la directiva saliente no quería permitir la presencia de los jugadores por miedo a las impugnaciones -el escrito de días antes de Escolano minó la seguridad en sí mismos de los dirigentes, temerosos de cualquier resquicio que diera pie reclamación posterior-. Al final los socios dieron permiso y arrancó la reunión.

Borja Sempere lidió el asunto más farragoso: el del dinero. Dijo que las cuentas que recibieron de la anterior junta -es decir de Apleg y de Sendra- no se correspondían con la realidad: «Nos dieron un déficit de 674.000 euros, cuando en realidad es de 2.122.000». Gomar (Apleg) le replicó que eso era totalmente falso, y en su discurso de investidura de tres meses, Sendra calificó esas cifras de «estrambóticas» y Escolano de «chapuza».

Ignacio Malonda recordó su lucha contra Ollero, Picornell les acusó de malgastar el dinero por gastarse 6.000 euros en la campaña de socios y Bertó preguntó qué había aportado Vos Márketing. La empresa envió a José Luis Peiró para representarles quien, a juzgar por el marrón que le hicieron pasar sus jefes, debe cobrar algún plus de vergüenza ajena.

Sendra presentó una junta que no deja lugar a las dudas: Martínez, García, Belda, Andrés, Roig y Pascual, mientras los primeros espadas siguen en la barrera.