El último grito en ajuar fallero

El fondo de armario josefino se rinde a la moda y se amplía con guardamoños forrados con la tela del traje y 'carambas' de todo tipo Arrasa el delantal chocolatero y las cajas para guardar las cenizas de la cremà

MARINA COSTAVALENCIA.
Bordado. El delantal chocolatero tiene varios modelos y se puede personalizar. ::
                             M.C./
Bordado. El delantal chocolatero tiene varios modelos y se puede personalizar. :: M.C.

A Coco Chanel no se le habría ocurrido nunca diseñar un delantal chocolatero para no mancharse en recepciones y actos protocolarios varios. Normal. Nada tiene que ver el París de principios del siglo XX con las modas josefinas que imperan en la Valencia del siglo XXI. Aún así, este práctico complemento se vende y mucho. El fondo de armario josefino se ha abierto de par en par y cada vez es más extenso y variopinto.

Cada año aparecen en los escaparates de las tiendas de indumentaria valenciana nuevos artículos y complementos para ampliar el ajuar de falleras y falleros.

«Como ahora van a cantidad de actos, comidas, meriendas, etcétera, el delantal chocolatero se está vendiendo mucho. La comisión se lo regala a la fallera mayor infantil, por ejemplo, o puede ser un detalle para la corte. Se pueden personalizar con el nombre bordado», explica Vicente Pérez, de Roa Indumentaria Valenciana.

La caramba es una especie de escarapela o lazada que enmarca una imagen como la de la Virgen de los Desamparados o San José o el escudo de una falla. A veces sustituye a la tradicional banda pero no siempre. Ahora se llevan mucho en la cintura, aunque antaño «se solían llevar cerca del corazón por su carácter religioso».

No es el único complemento que arrasa. También están las manillas, lazadas que se anudan en las muñecas, o el 'ahorcaor', que es un tipo de collar que se lleva muy pegado al cuello, de ahí su nombre, y que ofrece ya variantes, «ahora tienen un toque algo más afrancesado».

Y es que a la hora de buscar complementos josefinos, la variedad es abrumadora. Las cajas para que presidentes y falleras mayores se guarden las cenizas de su falla como recuerdo cuentan con más de una decena de modelos diferentes. Las hay de madera, de metal, como bomboneras, con figuritas falleras decorativas, más clásicas o con forma de 'matriuska' fallera que se abre por la falda para rellenarla de tan sentimental residuo. Casi todas se pueden personalizar con el nombre del fallero-fallera y el año de su reinado. «Si la compra alguien de una comisión, después vienen todos los demás. Se venden muchísimo», explican Rafael y Pepita de la tienda especializada Coco-Liso.

Pero aún se puede rizar más el rizo en ajuar y ya triunfan los guardamoños que se forran con la tela del traje de la fallera y que llevan un mini fallerita de madera con el mismo modelo textil pintado a mano. «Las falleras mayores de Valencia las tienen todas. Este artículo, por ejemplo, se nos ha agotado». El lote se completa con una caja personalizada para guardar los ganchos y el aderezo. Faltaría más.

Por supuesto, los petardos también tienen su caja personalizada para el disfrute de los más pequeños aunque «los mayores también se las llevan una barbaridad, no te creas».

Las 'espardenyes' forradas con la misma tela del blusón para los más pequeños de la comisión o los pins de falleras con la mantilla puesta para salir en la ofrenda 'colgadas' de su dueña completan el maravilloso y complejo universo de los complementos falleros.