Los abucheos en la mascletà degeneran en un altercado en el balcón municipal

Los gritos contra las falleras mayores enturbian un disparo magnífico en una plaza a reventar con 35.000 personas

PACO MORENOVALENCIA.
Los abucheos en la mascletà degeneran en un altercado en el balcón municipal

Día magnífico para disfrutar de las Fallas. Los 18 grados centígrados que marcaba el mercurio en Valencia ayer invitaban a acercarse a la plaza del Ayuntamiento para presenciar la tercera mascletà de la temporada. Así lo hicieron 35.000 personas, quienes asistieron a un disparo sobrio de Gironina, donde el maestro pirotécnico José Benlloch deleitó con algunas innovaciones como unos efectos de humo con los colores de la Senyera. En el balcón del Ayuntamiento no disfrutaron tanto, primero porque las falleras mayores de Valencia y sus cortes de honor sufrieron de nuevo los gritos y abucheos de una minoría muy ruidosa, que supuestamente se reúne para criticar los recortes del Gobierno. Segundo, por el altercado que hubo entre el concejal de Fiestas, Francisco Lledó, y la edila de Compromís, Pilar Soriano, miembro de la formación que ha apoyado con la presencia de sus miembros a las decenas de alborotadores.

Todo ocurrió después de la mascletà. Mientras se escuchaban los insultos y los gritos dirigidos hacia el balcón municipal, Soriano pidió hacerse una foto en compañía de su hermana y una amiga. «¡Vaya caradura! Ayer, arengando la protesta y hoy te quieres hacer una foto con las falleras mayores», le espetó el delegado de Fiestas.

La cosa subió de tono, algo inédito en el balcón municipal y precisamente en un día festivo. La delegada de Medio Ambiente, María Àngels Ramón-Llin, se interpuso entre ambos para llevarse a Soriano, que casi rompió a llorar en un momento de nerviosismo. Al final, sí que pudo fotografiarse.

Barberá no estaba

El enfrentamiento robó protagonismo al primer día festivo de las Fallas, una jornada para comprobar las ganas de fiesta de la gente y, sobre todo, las posibilidades de negocio en la ciudad. La plaza del Ayuntamiento registró una entrada casi hasta la bandera, con las calles San Vicente y Marqués de Sotelo atestadas de público. La alcaldesa Rita Barberá, fiel a su costumbre de saltarse algunos días la agenda para descansar y cargar pilas de cara a la próxima semana, no acudió al balcón, lo que hace todavía más inexplicable los insultos que los integrantes de la protesta dirigían al Consistorio. Además de las falleras y los invitados de la Junta, todos miembros de entidades festeras, la nota dominante fue la completa ausencia de políticos salvo un puñado de concejales.

A preguntas de LAS PROVINCIAS, la concejala socialista Pilar Calabuig adelantó que mañana tienen previsto emitir un comunicado sobre los abucheos que se producen antes y después de la mascletà, aunque adelantó que será una petición para que «se respete la fiesta, las falleras mayores y sus cortes de honor; estamos en fiestas y la economía de muchas personas depende de estos días».

Sobre las protestas en sí, comentó que «ni las comparte ni las dejo de compartir, son momentos muy críticos y todo el mundo ha sido joven como estos estudiantes», en referencia al origen de las protestas en los institutos.

Sí que comentó que «tenemos que hacer un llamamiento a la gente para que haya un respeto con los falleros, sobre todo a las falleras mayores y sus cortes de honor». En cuanto a la participación de miembros del Consistorio en las protestas, como ha ocurrido con los ediles de Compromís el pasado viernes, comentó que en su partido piensan que «los políticos, en momentos así, debemos actuar desde la responsabilidad».

Por el contrario, el portavoz de Compromís, Joan Ribó, lejos de hacer un llamamiento a la calma y que cesen las protestas dirigidas al balcón donde cada día se colocan las falleras maores, rechazó por «absurda y persecutoria la criminalización a la que está siendo sometida la coalición por parte del PP».

Ribó dijo que estas «actitudes agresivas son una muestra del nerviosismo del PP, que asediado por los escándalos de corrupción intenta desviar la atención y escudarse detrás de las Fallas para criminalizar y perseguir a la oposición y a cualquier movimiento ciudadano que apoye protestas legítimas y amparadas en nuestra Consitución».

Por su parte, el portavoz de Esquerra Unida, Amadeu Sanchis, comentó que apoyan los cinco minutos de protesta previos a la mascletà. «Es lo único que conocemos y sabemos cómo se organiza; lo que ocurre después no tenemos ni idea, lo condenamos y hacemos un llamamiento a la calma». Sanchis dijo que lo fundamental es que «no haya incidentes», para insistir en que Esquerra Unida no está ni participa en esa iniciativa.

Lágrimas de una niña

Por otro lado, el concejal de Fiestas desmintió que se haya vetado el acceso al balcón a un asesor de Compromís, Giuseppe Grezzi, a preguntas de un medio de comunicación. Miembro del grupo municipal, se situó el jueves junto a los alborotadores. «Los asesores no entran en el balcón, salvo los que deben estar por cuestiones de trabajo», afirmó el edil de Fiestas.

La concejala de Jardines, Lourdes Bernal, miembro de la corte de honor de 1992, afirmó por su parte que una niña que acompañaba al pirotécnico llegó a llorar por la tensión al cruzar la zona de la protesta para subir al balcón. El propio Benlloch descartó esta causa y dijo que las lágrimas de su sobrina Ainhoa se debían a los nervios por la multitud. El buen tiempo supuso también un aumento en las asistencias de Cruz Roja, que atendieron a 29 personas por lipotimias.

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