«Sé contar historias en cinco páginas, no necesito mil»

Santiago Posteguillo ofrece una charla informal sobre literatura ante estudiantes en la Biblioteca Valenciana

CARMEN VELASCOVALENCIA.
«Sé contar historias en cinco páginas, no necesito mil»

Santiago Posteguillo demostró ayer ser un buen orador. Se adaptó al perfil de su audiencia, más de un centenar de estudiantes de Secundaria, y dejó las batallitas históricas, que refleja con maestría en sus libros, para mantener una charla informal en la Biblioteca Valenciana.

«Lo primero que quiero decir es gracias por invitarme. No quiero alargarme mucho en los agradecimientos porque si no esto parecerá la gala de los Goya. Por cierto, qué bien estuvo Santiago Segura, ¿eh?». Así arrancó un discurso en el que las referencias a los escritores Jack London y Herman Melville se mezclaron con apuntes sobre Enrique IV (y la serie 'Los Tudor') o Georges Lucas. Todo debidamente encajado.

A continuación mencionó 'El viaje del polizón', un libro de relatos, en el que se evidencia el poder de síntesis de Posteguillo. «En este título demuestro que puedo contar una historia en cicno páginas, no siempre necesito mil», bromeó el autor valenciano, quien, con sentido del humor, dijo ser consciente de que en círculos literarios se cuestionaba su capacidad de síntesis.

Posteguillo, colaborador de LAS PROVINCIAS, explicó grosso modo sus rutinas a la hora de crear una novela. El punto de partida es la respuesta a dos preguntas: qué quiero contar y cómo. A partir de ahí arranca un viaje documental y literario durante el cual, a veces, «recibes la llamada de la editora cuando precisamente no sabes que hacer con la novela».

La relación entre editorial y escritor interesó a los adolescentes, sobre todo, quisieron saber cuál es el poder real del autor sobre el producto final. «A medida que vendes más y tienes éxito entre los lectores, te hacen más caso en la editorial», aseguró.

Posteguillo defendió la verisimilitud del relato literario: «La historia se puede permitir el lujo de ser increíble (y puso por ejemplo el caso de los atentados del 11-S), pero la novela no». Y constató la necesidad de una narración ágil: «Puede que alguno de vosotros no hay leído una novela, pero seguro que ha visto cientos de películas. En el siglo XXI, cuando se escribe una novela no se puede olvidar el cine y una forma de narrar audiovisual». Confesó que ha habido interés por adaptar sus títulos al cine, pero «después hacen cifras y ahí se quedan».

Se despidió con un consejo: «Leed. Leed lo que querais, pero leed porque abre puertas».