El Museo Comarcal revive las costumbres de la huerta

Entrada al Museo Comarcal en el que se recrea una vivienda típica de l'Horta. LP/
Entrada al Museo Comarcal en el que se recrea una vivienda típica de l'Horta. LP

Ada Dasí. Cruzar la puerta del Museo Comarcal Josep Ferris March, ubicado en Torrent, es como retroceder en el tiempo, adentrándose en las costumbres típicas de los siglos XIX y XX y su forma de vida. Esta experiencia ya la han comprobado las más de 5.800 personas que el año pasado visitaron el centro.

Si hay algo que diferencia esta exposición del resto es la contextualización de cada pieza, como destaca su director, Adrià Besó. El elemento común es la casa de labradores propia de las poblaciones de la huerta valenciana, dentro de la cual podemos encontrar objetos, muebles y enseres que tienen tras de sí dos siglos de historia. Un caballo de madera, un 'calfallits', un camisón o una cuna de la época son algunos de los cerca de 400 objetos que llenan esta vivienda de antaño, aunque los fondos del museo se nutren de 6.000 objetos donados en su mayoría por particulares.

«Lo que más valora el visitante es la coherencia expositiva», advierte Besó. «Así, con los objetos expuestos dentro de un contexto el mensaje llega de forma más sentimental», insiste el director del museo. Esta es la única muestra permanente con estas características que existe en la comarca.

La casa fue adquirida por la Mancomunitat de l'Horta Sud específicamente para albergar el museo que se encarga de dar a conocer la forma de vida típica de la comarca. «Las sensaciones de los visitantes son diferentes», explica Adrià Besó. «Los más pequeños lo ven como algo distante y extraño, mientras que a las personas más mayores les sirve para recordar», añade. Y es que la casa guarda el encanto de antaño con las habitaciones, el salón y la cocina tradicionales pero con otras estancias como la andana o el corral que son más desconocidas para las nuevas generaciones. La ubicación del 'comú', fuera de la casa, es una de las estancias que más llama la atención de los visitantes, junto con la almazara, donde se ubica el molino de aceite y la 'andana', donde se cría la seda.

La oferta de actividades del Museo es muy variada y extensa. En ella se incluyen talleres escolares y familiares, además de una programación estable con actos como conciertos de música de cámara o tradicional valenciana y exposiciones variadas. «Es un Museo vivo», advierte su director.

Como novedad para este año el Museo retoma la actividad 'Visita el museo a la luz del siglo pasado', que permitirá disfrutar de la visita con una ambientación lumínica especial conseguida gracias a los mismos aparatos que se utilizaban para iluminar las casas a principios del siglo XX.

Tampoco faltarán los talleres destinados al público familiar como son el taller de fabricación de cometas de forma artesanal, que se celebrará el próximo 31 de marzo, o el taller de los gusanos de seda, que será el sábado 21 de abril. Dos actividades que tiene un gran éxito entre los participantes, como advierten desde la entidad.

El Museo mantiene su línea de visitas guiadas de centros escolares, asociaciones o federaciones. Todos tienen la opción de participar en talleres como el de fabricación de chocolate o pan tradicional, en el de identificación y plantación de semillas, en el de pesas y medidas o en el de juegos tradicionales.

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