Sin sombra de glamour en el callejón trasero

El engolado Diego Torres coincidió en los juzgados con los 'chorizos' recién detenidos la noche anterior

M. S. P.PALMA.

Ni sombra del glamour de aquellos millonarios foros en los que se daban cita la realeza, los deportistas triunfadores y los políticos con ansias del poder y días de gloria.

Ayer, en el desangelado y triste callejón gris que da acceso a la puerta de atrás los juzgados de Palma de Mallorca, decididamente no había ni chispa de aquel lujo... Eso sí, había flashes. Mucha luz artificial.

Flashes de las cámaras que se esmeraban en inmortalizar cada segundo del famoso 'paseillo' de Diego Torres hacia el juzgado. Apenas 40 metros, la distancia que Zarzuela ha pedido al juez Castro que no haga recorrer a Iñaki Urdangarin, pero suficientes para ver la cara cansada del todavía engolado exprofesor de Esade, imputado en la trama y acompañado de su mujer.

La imagen de ambos, en un día gélido, no podía contrastar más con la del resto de 'clientes' a los que conducían a los juzgados de guardia a primera hora de un sábado. Los 'chorizos' de poca monta detenidos en otra movida la noche de viernes, y que pasaban a disposición judicial tras unas horas en los calabozos, se mezclaron con el ex mejor amigo del yerno del Rey.

Uno de los curiosos allí presentes resumió la extraña imagen: «Todos juntos... Delincuentes de cuello blanco y delincuentes de uñas negras».