DOS PLANES

LUPE FULLANA ZARRANZ

Jueves, día de inauguraciones. Dos en mi agenda, una detrás de la otra, bien acompañada. Y eso es lo que propongo, visitar en un momento y descubrir dos visiones dispares de entender la escultura. Dos artistas que esculpen y hablan con la materia, con lenguajes muy diferentes. Con los pies en el oro está Ascensión González Lorenzo en Alba Cabrera. Ella nos presenta pequeños individuos, blancos, sin rostro, anónimos. Quizás somos cada uno de nosotros reflejados en sociedad, enfrentándonos a miedos, ilusiones, frustaciones o deseos. Esculturas tremendamente conceptuales, que esconden crítica social y gritan en silencio a la sociedad impasible en que vivimos. Recuerdan a Genovés y sus efectistas composiciones de repetición. Con estética poética y divertida te atrapan y hacen pensar. Allí un Ángel Caído, triste, llora y desespera el amparo de un desamor.

Callejeando llegamos al IVAM. La monumentalidad y grandeza del acero nos recibe al subir las escaleras. Volumetría, matématica perfecta, grandeza, sombras-luces y múltiples matices describen su obra. Arturo Bernet, arquitecto y escultor, nos descubre una escultura en proceso y despierta al sentido del tacto deseando poder tocarlas. Cambiamos rápidamente de chip. Estamos ante algo diferente de lo que venimos. Un nuevo lenguaje nos acoge; cuidada es la exposición, el gris llena la sala, la iluminación resalta la materia y llena de juegos de luz a las piezas invitándonos a participar. Sí, la luz es perfecta para poder descubrir y valorar planos, formas geométricas, óxidos, acero corten, recovecos, piezas grandes y pequeñas tremendamente precisas, sustentadas por el número aureo que casí parece mágico. Nos invaden, llenándonos de inquietud y deseos de descubrir.

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