Alginet despide a Ismael Latorre

Hijo predilecto de la población, recopiló miles de fotografías

JOSÉ FORÉS LAHOZALGINET.
Gran cantidad de vecinos se concentraron para despedir a Latorre. ::
                             JUAN PENADÉS/
Gran cantidad de vecinos se concentraron para despedir a Latorre. :: JUAN PENADÉS

En el transcurso de sus más de 70 años de dedicación profesional, Ismael Latorre, fallecido ayer, llevó a cabo una tarea gigantesca, retratando de manera fidedigna el Alginet de ayer, lo que constituye un preciado tesoro histórico-cultural para goce de las generaciones pasadas, presentes y futuras de alginetins.

Nacido el 29 de agosto de 1920 y, por tanto rebasados ya los 91 años de edad, nos acaba de dejar uno de los personajes más notables de ese 'florit verger' ribereño exaltado en estrofas musicales y en cromáticos lienzos, e incluso uno de los artistas del objetivo más emblemáticos de la comarca.

La población de Alginet puede sentirse satisfecha de haber 'cumplido' con uno de sus hijos esclarecidos, ya que además de dedicarle una calle con su nombre le otorgó el excelso título de hijo predilecto de la villa. Unos honores ciertamente merecidos de los que el interesado disfrutó en la plenitud de su vida, y no a título póstumo como a veces suele ocurrir.

Conocí, admiré y fui amigo y compañero de Ismael Latorre desde que en los años cincuenta del pasado siglo, cuando él ya tenía acreditado un bagaje profesional, coincidimos colaborando en los mismos medios, él perpetuando en imágenes el devenir de aquellos tiempos, a veces más allá del ámbito estrictamente local, y yo poniendo los puntos sobre las íes a las noticias que se 'cocían' en los pueblos de la Ribera. Como recordé cuando la Revista d'Estudis Locals, 'Aljannat', le dedicó en diciembre de 2008 un número monográfico de 160 páginas, alguna de nuestras informaciones 'al alimón' alcanzaron una inesperada resonancia, como aquella en que desvelábamos la misteriosa aparición de una plantación de opio en la cuneta izquierda de la N-340, desde l'Alcúdia hasta Alginet y continuaba a partir de Nules, que trascendió a los cuatro puntos cardinales de España y obligó a las autoridades políticas y sanitarias a tomar urgentes medidas.

Calificado como 'notario gráfico', 'fidel testimoni de la història i la cultura del nostre poble', hombre modesto, sencillo, considerado, respetuoso con las normas de educación y civismo, Ismael Latorre fue querido por todos, de uno y otro lado ideológico, porque su único compromiso lo consagró siempre a su pueblo, a sus convecinos.

Sobre Alginet existe una importante historia literaria y pictórica. Pero como afirmé hace tiempo en estas mismas páginas, la única y verdadera historia gráfica de Alginet es la que volcó sobre sus 300.000 negativos ese mago irrepetible del objetivo que fue Ismael Latorre Mendoza, un lujo para su pueblo, orgullo de la Ribera. ¡Hasta siempre!

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