CUNA DE CAMPEONES

Títulos mundiales como el logrado este año por el alicantino Nico Terol se han forjado en el circuito Ramiro Blanco

SANTIAGO GRAS DEPORTES@CMALICANTE.COMALICANTE.
El excampeón de España Ramiro Blanco, director del circuito, da instrucciones a dos niños . ::
                             DANI MADRIGAL/
El excampeón de España Ramiro Blanco, director del circuito, da instrucciones a dos niños . :: DANI MADRIGAL

Por allí pasaron los Fonsi y Gelete Nieto, Faubel, Héctor Barberá, Dani Pedrosa o, más recientemente, el alcoyano Nico Terol, flamante campeón del Mundo de 125 c.c. esta temporada. Por eso, si se califica el circuito de minimotos Ramiro Blanco como una cuna de campeones, no se va desencaminado.

Veintitrés años lleva ya el coqueto y cuidado circuito del camino viejo de Elche (frente al campo de golf de El Plantío) funcionando y siendo el escenario de los inicios en el mundo del motor de pilotos que, en bastantes casos, con el tiempo y el trabajo, se han acabado convirtiendo en alguien dentro del mundo de las motos.

De ello se encarga un entregado Ramiro Blanco. El que fuera campeón de España (tiene cinco títulos en su haber de cuando el título nacional congregaba verdaderamente a los mejores pilotos del país) cumple en el presente mes de diciembre 78 años, pero nadie lo diría porque desprende la ilusión de un chaval y se desvive por transmitir a los más pequeños su pasión por este deporte.

Es una persona que está deseando que llegue el fin de semana y los días festivos para abrir su circuito y dar rienda suelta a su pasión. Ni siquiera los días de lluvia le dejan en casa, aunque son días en los que los pequeños pilotos que acuden a las instalaciones habitualmente apenas hacen acto de presencia.

Aunque siempre hay alguno que acude con la esperanza de que salgan los rayos del sol, como es el caso de los hermanos Germán y Fran Salinas Ordenc, que han heredado la pasión por las motos de sus padres y se han puesto en manos de Ramiro Blanco para seguir creciendo.

De momento, Germán, de apenas seis años, ya se ha proclamado este año campeón de la primera edición del campeonato de Peque Velocidad, que se ha disputado a nivel autonómico (lo ha creado la Federación Valenciana y es para niños entre seis y nueve años que compiten con motos de cuatro caballos). Pero, Ramiro Blanco presentó a tres pilotos y si Germán fue primero, los otros dos fueron segundo y cuarto de entre 40 y 50 niños que podían tomar parte en la competición.

Aunque mantiene a la vista una pancarta que recuerda que, en su día, su escuela de minimotos llegó a estar incluida en el programa de actividades del Patronato de Deportes, lo cierto es que a día de hoy las ayudas que recibe Ramiro Blanco brillan por su ausencia.

No obstante, el ex piloto sigue al pie del cañón porque «es una afición que se lleva muy dentro». «Corro en moto desde 1959 y no he parado. Primero corriendo, luego monté un equipo y posteriormente ya creé el circuito y hemos ido sacando figuritas. El circuito es mi vida. Los primeros años recibimos una ayuda y luego llegaron las horas bajas, pero no puedo dejar a los niños».

No es fácil formar campeones y Ramiro Blanco asegura que estos se acaban encontrando cuando se les da una formación más allá de la estrictamente necesaria para competir. «Los niños saben montar en moto de por sí, si acaso, lo que les puedes mostrar es cómo trazar las curvas o ese tipo de cosas. Pero lo realmente importante es la formación y en mi escuela se hace algo que me he dado cuenta que no se hace en casi ninguna y es a hacerse personas mayores».

«Lo primero que hago es que los papás se separen de los niños y lo dejen en manos del profesor, del mismo modo que cuando van a la universidad no están pendientes de ellos. Luego, los niños son juguetones y hay que tratarlos como niños, pero les enseño que deben cuidar el material que tienen: el casco, las botas, el mono, la moto,...porque no se dan cuenta de lo que valen», explica Blanco.

Ramiro, además, da clases teóricas a los chavales. Les pone un motor encima de la mesa y los niños aprenden a desmontarlo y montarlo «de aquella manera» y también les obliga a conocer las señales por las que se rige cualquier circuito durante una competición.

En un día bueno, el circuito puede congregar entre 15 y 20 niños (hay dos de tres años que ya hacen sus pinitos encima de estas pequeñas monturas), «unos de padres con posibilidades y otros, no tanto». En el circuito existe la posibilidad de alquilar una minimoto, aunque Blanco recomienda «comprar una moto, aunque sea la más barata», por unos mil euros. «El casco o el mono ya se lo podemos dejar nosotros, que tenemos, pero al niño le hace ilusión seguir dando vueltas al circuito cuando ve a otros niños».

Fórmula de integración

El pasado año, el circuito Ramiro Blanco fue escenario, además, de un exitoso programa de integración, organizado por IDEM (Integracióin para el Desarrollo de la Educación y Mediación), para los niños de la Asociación para la Educación y Formación Integral de San Vicente (AEFI).

En él, niños entre 4 y 12 años, tuvieron la oportunidad de conocer un mundo nuevo para ellos y demostraron una capacidad de aprendizaje muy grande en muy poco espacio de tiempo, algo que sorprendió a los propios padres de los niños en cuestión, que en algún caso siguió participando en algún curso de perfeccionamiento.

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