El temor a los despidos acorta en 17 días las bajas laborales en la provincia

El temor a los despidos acorta en 17 días las bajas laborales en la provincia

Los médicos aseguran que los trabajadores prefieren acudir enfermos o estar menos tiempo de incapacidad temporal

E. B.ALICANTE.

No está el mercado laboral para faltar ni un solo día al trabajo. Y los alicantinos lo saben. Tener un empleo es, hoy por hoy, el bien más preciado y se tiene que cuidar y mimar aunque sea a costa de la salud. Las bajas laborales por enfermedades comunes han caído en picado con la crisis económica. Cada año se registran menos, -lógico también al destruirse más empleo- al igual que se coge menos tiempo de incapacidad temporal.

Antes de que comenzase oficialmente la crisis (2006), la duración media de los procesos con alta alcanzaban los 59 días en la provincia -según los datos de la Seguridad Social- y se ha pasado actualmente a los 42. Es decir, que los alicantinos se incorporan 17 días antes a su puesto laboral.

Una reducción muy significativa y que no se ha frenado desde 2007 y cuya única explicación es el miedo a los despidos.

Los médicos ratifican que esta disminución es muy patente desde hace un año en las consultas. Es más, antes eran los propios trabajadores los que solicitaban la baja -por enfermedades menores, caso de la gripe-, mientras que ahora prefieren acudir enfermos antes que les 'marquen' en su empresa.

«Por su puesto que se está notando», señalan desde la sección de Atención Primaria del Sindicato Médico de la Comunitat Valenciana (Cesm-CV).

Su portavoz, el doctor Víctor Pedrera, atiende en su consulta estos casos. «Han bajado muchísimo», afirma en referencia al volumen de las bajas que se solicitan debido al incremento del paro, pero también porque los pacientes están agobiados ante las posibilidad de que sus empresas les echen a la calle.

«Es muy difícil dar cifras, pero antes por una enfermedad banal como la gripe les administrabas el tratamiento, y era el paciente quien te pedía que le dieras unos dos o tres días de baja porque tenía fiebre y malestar general. Eso ahora ya no ocurre. Es el contrario. Te dicen que les des un tratamiento para ponerse bien porque no pueden faltar al trabajo», señala el médico, quien puntualiza que ya no solo autónomos sino también asalariados prefieren ir enfermos. De hecho, se está dando también el caso de que por patologías consideradas más graves soliciten que les acorten la baja y así incorporarse antes.

Para el secretario general de Comunicación de CC OO en L'Alacantí-Les Marines, Salvador Roig, existen «presiones» por parte de las empresas y hay un claro temor a los despidos. El fenómeno del presentismo, frente al absentismo, está en auge.

Según Roig, este término refleja el «miedo que existe» a perder el empleo, lo que obliga a los trabajadores a hacerse notar en las empresas y evitar a toda costa una incapacidad temporal. Ahora bien, las consecuencias que acarrea la práctica de este presentismo son importantes y se destaca el deterioro de la salud, la pérdida de bienestar y la disminución del rendimiento, entre algunas de ellas.

Si se tiene en cuenta el volumen de alicantinos que ha pasado a engrosar las listas del desempleo, lo que ha convertido el paro en la principal preocupación de los ciudadanos, no es de extrañar que los trabajadores eviten faltar al puesto laboral aunque no se encuentren muy bien.

Basta recordar algunos datos aportados por el sindicato. El paro en la provincia alcanzó el pasado mes de octubre a 208.914 personas, lo que ha supuesto un incremento de 3.575 trabajadores respecto al mes anterior. Respecto a la contratación se está afianzando más «el modelo contractual extremadamente precario». Los empleos, denuncia Roig, son cada vez cortos (de duración inferior al mes) y precarios. Y es que la contratación indefinida ha registrado una reducción muy importante, situándose en un 7,6% del total de contratos.

Estas cifras adquieren tintes dramáticos porque hay miles de personas que ahora mismo no están percibiendo ninguna prestación. El balance del mes de octubre no puede ser más desalentador y el sindicato advierte de que 94.000 alicantinos ya no cobran nada, lo que ha desbordado a las organizaciones sin ánimo de lucro que no tienen suficientes recursos para cubrir tantas necesidades básicas.