«Me duele que los valencianos no tengamos un criterio unánime para cuestiones fundamentales. Y ocurre hasta con los ingredientes de la paella»

Vicent Ramon Calatayud fundador de la Associació d'Escritors en Llengua Valenciana

PEDRO ORTIZ
Vicent Ramon Calatayud, en un momento de la entrevista. ::
                             JESÚS SIGNES/
Vicent Ramon Calatayud, en un momento de la entrevista. :: JESÚS SIGNES

Si escribir es llorar, lo es mucho más escribir en valenciano. Escasean los autores, las editoriales y hasta el público predispuesto. Vicent Ramon Calatayud, fundador de la Associació d'Escritors en Llengua Valenciana, cree que es el momento de dejarse de disputas y de ponerse a trabajar para continuar el camino que emprendieron los clásicos valencianos. Empezando por un libro símbolo: Els Furs.

-Els Furs es la constatación de que la lengua oficial y la lengua del pueblo son diferentes. Jaume I dice: yo quiero que la gente entienda de aquello sobre lo que estoy legislando y decide escribir no en latín sino en romanç, la lengua viva,.

-¿Y si hablamos de literatura de creación?

-Tenemos que irnos a las Trobes. El primer libro que se imprime en España está escrito fundamentalmente en lengua valenciana y además es una recopilación de una serie de poetas. La historia de la literatura valenciana es preciosa; nadie la puede obviar. Tenemos escritores en lengua valenciana desde siempre, que han permanecido a lo largo de todos los siglos.

-Y después vendrán los clásicos.

-Fundamentados en Joanot Martorell, Auxias March, que es el poeta más excelso; Rois de Corella, interesantísimo; Jaume Roig e Isabel de Villena. Con estos cinco, cualquier lengua se podría dar con un canto en los dientes. Son los cinco padres que la avalan, comparables a Petrarca, Camoens o Cervantes. Pero es que en el peor momento sale un Galiana, sale un Carlos Ros, que no solo trabaja la lengua valenciana, sino que la dota de recursos ortográficos, para que la gente pudiera y supiera recoger con corrección las palabras que él veía que se iban perdiendo. El valenciano ha tenido en todo momento compiladores, gramáticos, ensayistas, poetas, prosistas.

-Aunque también habría momentos malos.

-En el siglo XVII, la ilustración valenciana escribe mayoritariamente en castellano, pero la lengua valenciana pervive. Ya en la época moderna prerrenaixentista, un Vicente Boix es definitivo y de su escuela nace la idea de los grupos de Fullana, el renacimiento a través de Lo Rat Penat y a partir de ahí se va subiendo peldaño a peldaño. Viene la fundación del Centre de Cultura Valenciana, que después se convertiría en la Real Academia. Desde allí nace la idea de hacer una cátedra en lengua valenciana: la de Luis de Fullana, en 1918; es la primera vez que una lengua vernácula, aparte del castellano, va a una universidad.

-La literatura en valenciano, el valenciano, ¿estuvieron perseguidos en la época de Franco?

-No estuvo perseguida la lengua, pero sí estuvieron perseguidas las reuniones que se hacían, por ejemplo, en casa de Adlert. El gobernador, no recuerdo si fue Salas Pombo o Planas, citó a Adlert y a Casp por rojos separatistas y todas estas cosas. E incluso los expulsaron de Lo Rat Penat, que en esa época estaba dirigido por franquistas. Si ves la historia de Lo Rat Penat, es estar con los políticos del momento casi siempre y esto no es bueno, aunque persista su ideario valenciano.... A Lo Rat Penat le cabe toda la valencianía, pero le sobra la política.

-Fueron los años de la Editorial Torre.

-Xavier Casp y Miquel Adlert hicieron con la Editorial Torre algo importantísimo: sin ella, sin ellos, la lengua escrita hubiera tenido una merma tremenda. Por allí han pasado todos los que están en el catalanismo y en el valencianismo. Todos. Luego desapareció, quedó la editorial del Sénia al Segura y poco más. También Lo Rat Penat había hecho mucho con los cursos.

-Y es entonces cuando surge la Associació d'Escritors en Llengua Valenciana. ¿Cómo se crea?

-Cogimos a toda la gente que tenía algo publicado en valenciano y a jóvenes colaboradores. Y empezamos a funcionar: a quien tuviera tres obras inéditas le ayudábamos a publicarlas. A los escritores les hicimos, les hacemos cobrar conciencia de que lo que están persiguiendo es muy digno; procuramos formarlos, dar material a los que quieren editar.

-¿Consiguieron aumentar las publicaciones?

-En la época de Unión Valenciana se editó mucho porque UV ayudaba. La gente editaba y desde la Associació empujamos. Así conseguimos haya más de 1.000 libros publicados con la normativa de la Real Academia.

-¿Cuántos son los miembros de la Associació?

-Somos un centenar. Cada año tratamos de impulsar a escritores nuevos, nombramos al escritor del año, hacemos jornadas sobre literatura en valenciano, o, por ejemplo, un recital poético anual, a partir de un tema. Tenemos continuos talleres y tertulias; criticamos obras, estimulamos.

-Esa lucha perenne entre normativistas, secesionistas, convergentes. ¿No le ha hecho mucho daño al valenciano?

-Seguro. Ante la duda de si esto es valenciano o catalán se optaba por escribir en castellano. El que más ha llevado a escribir en castellano ha sido el miedo al catalán; pero luego también la división entre nosotros.

-¿Ustedes?

-Dentro de los valencianistas comienza otra división cuando se decide hacer una pequeña corrección, que acaba con que hay algunos que no acentúan y otros que acentuamos. El otro día tuvimos una reunión muy interesante y decidimos que cada uno haga lo que crea conveniente, pero que no nos hagamos daño unos a otros y que sin norma no vamos a ninguna parte. Me duele que los valencianos no tengamos un criterio unánime en cuestiones fundamentales. Y ocurre en todo: hasta con los ingredientes de la paella.

-¿La solución?

-Hay que dar un poquito de margen pero busquemos un canon para no admitir que a la paella se le puede meter todo lo que quieras; no sería la paella. Hemos perdido muchísimo tiempo discutiendo. Hasta a veces nos hemos pasado de valencianistas y hemos acusado de catalanistas a personas muy válidas y con buena fe como Casp, como Constantí Llombart o Llorente.

-¿Hablamos del futuro?

-El futuro está en que alumbremos nuevas figuras. No hay suficiente creación. Tampoco hay motivación para escribir para tan poco público. Pero tenemos jóvenes y gente que puede hacer cosas.

-La globalización acecha también a las lenguas minoritarias.

-La globalización ya empieza a tener detractores. Hablo de todo y también de la lengua: vamos a ir a cuatro o cinco lenguas, pero si conseguimos dejar gente joven a la que estamos ilusionando y formando, habremos conseguido nuestro objetivo: mantener viva la lengua valenciana.

-¿Pese a las divisiones?

-El que piense en Valencia y en la lengua valenciana se tendrá que encontrar conmigo porque yo voy a buscarlos. Vengan por donde vengan. Es el camino de la construcción, de mirar adelante, de no perder el tiempo, de no entrar en batallas, de no réplicas y contrarréplicas. Huyo de ser anti. Aquí nos han hecho mucho daño los antis. El anti está por destruir y no por construir. Y también hay que dejar de oír el cuento de la llaga: no podemos estar siempre quejándonos de que no nos quieren; eso está bien en un momento dado, pero hay que apoyar de forma constructiva: crea, inventa y después intenta sedimentar. Trabajar, trabajar y trabajar. Y persistir. Los valencianos tenemos una capacidad enorme.