El recuerdo del Ejército del Aire

El Cuartel de la Policía Local y el actual Parque del Oeste fueron sede del arma de Aviación

Un avión sobre el parque del Oeste.
                        Entrada al Mercado de Castilla./
Un avión sobre el parque del Oeste. Entrada al Mercado de Castilla.

Durante más de medio siglo, entre 1944 y 1999, Valencia tuvo la suerte de contar en Manises con una base aérea militar y, en Valencia ciudad, una de las jefaturas del Ejército del Aire de España. La escasa atención que Valencia prestó a los aspectos militares propició que la base militar se trasladara a Albacete y que la jefatura del Aire se concentrara en Zaragoza. Con ello, además de una importante tradición, Valencia perdió la presencia de cientos de oficiales de alta graduación y de numerosos técnicos especialistas en vuelo y electrónica que, más allá de estimular la economía, contribuían a la formación universitaria de la ciudad. De todo aquella rica historia, quedan ahora dos recuerdos: el emblema del Ejército del Aire que campea sobre el Cuartel de la Policía Local y la estructura de un caza Sabre F-86, regalo a la ciudad, que está ubicada en el Parque del Oeste.

La base aérea de Manises se fundó en 1944. Y unos años después recibió, gracias a los pactos con Estados Unidos, un total de 123 cazas Sabre F-86, que operaron durante los años cincuenta y sesenta en todo el ámbito del Mediterráneo. Herederos de la tradición del famoso aviador García Morato, los pilotos valencianos de los dos escuadrones del Ala de Caza número 11 hicieron, hasta 1970, nada menos que 141.000 horas de vuelo a bordo de estos aviones de reacción plateados con toma de aire en el morro. La patrulla acrobática Ascua nació y trabajó en Valencia.

Entre 1970 y 1972, los cazas Sabre fueron sustituidos por treinta aparatos de combate Mirage, de fabricación francesa, que operaron a lo largo de 80.000 horas desde la base de Valencia. Sin embargo, en 1992, por decisión del Gobierno de Felipe González, los Mirage fueron retirados de Valencia entre el silencio de los políticos locales. En esa misma línea, el gabinete de José María Aznar, en 1997, autorizó el cierre de la base militar de Manises, decisión que fue efectiva en julio de 1999.

Por fortuna, lo que en su día fue Cuartel del Ejército del Aire en Valencia, una instalación de más de 100.000 metros cuadrados de superficie situada en la Avenida del Cid, brindó al Ayuntamiento unas grandes posibilidades de aprovechamiento cuando recibió la propiedad de manos del Estado. Una gran parte de la parcela, en la que se asentaban cuatro edificios en los que estaba instalada la comandancia y los cuarteles, con residencias de oficiales y suboficiales, fue adaptado como cuartel general de la Policía Local de Valencia, que dejó atrás sus viejas y estrechas instalaciones anteriores, en la manzana de La Lanera, hoy Hotel Westin.

También tres grandes naves de almacenamiento dieron al Ayuntamiento la posibilidad de mejorar sus propios almacenes. El resto de la parcela se fue convirtiendo en jardín abierto al uso público en dos fases. La primera, de 31.432 metros cuadrados, quedó disponible en 1995 y lo que hizo fue dar un nuevo acondicionamiento a las extensas zonas verdes ya existentes. Todo el arbolado se respetó y, en el jardín fueron añadidos el nacimiento y un curso de agua, una pajarera, umbráculos, una pista de patinaje, zonas de juegos, un minigolf y un auditorio, asentado sobre algo más de 3.000 metros cuadrados.

En años sucesivos, a partir del proyecto redactado en 1997, el jardín creció en otros 17.000 metros cuadrados y asumió una instalación de piscina, usada antes por el personal militar, así como instalaciones deportivas y un recinto adaptado como escuela. También hay dentro del gran parque un local cedido a las Asociaciones de Vecinos. En los jardines, visible desde la calle de Enguera, en el verano de 1999 se ubicó un caza a reacción «Sabre» F-86 como recuerdo del Ala de Caza número 1 que estuvo operativa en la base áreas de Manises a partir del año 1956.

Casa Cuna Santa Isabel

A espaldas del Hospital General, como sin quisiera ser heredera de la tradición de quienes acogían niños expósitos, nuestro distrito se muestra orgulloso de albergar la Casa Cuna de Santa Isabel, donde las religiosas Siervas de la pasión llevan a cabo una labor impecable.

Todo recordamos cuando LAS PROVINCIAS les concedió el premio Valencianos para el Siglo XXI, tan merecido. Y es que las monjas, desde que llegaron a nuestra ciudad en el año 1935, realizan una labor impagable de cariño hacia los niños desprotegidos. O por mejor decirlo, hacia las madres que se encuentran en situaciones apuradas, sin recursos, incluso decididas a terminar con su "problema" por el camino del aborto.

La casa Cuna, en el tiempo presente, es una residencia para madres gestantes, y con niños menores de tres años, que está abierta a toda mujer que haya recibido malos tratos físicos o psicológicos y que muestre carecer de recursos económicos o de apoyo familiar. Defensoras de la vida, y por encima de todo de la vida del no-nacido, las monjas hacen posible que las madres vivan con dignidad y serenidad pueda seguir el curso de su embarazo, al tiempo que procuran dar a las madres formación y orientación que les permita rehacer la normalidad de sus vidas.

El Museo de Historia de Valencia

Nuestro distrito tiene la suerte de poder contar con uno de los museos más interesantes de Valencia en uno de los recintos más originales de la ciudad. Nos referimos al Museo de Historia de Valencia, ubicado en la sala de columnas de lo que fue un gran depósito de agua potable de la ciudad.

El Museu d'Història de València fue planteado con una original vocación de presentar la historia de la ciudad a base de los más modernos informáticos y visuales y lo consigue plenamente, gracias a su Túnel del Tiempo, capaz de transportar al espectador a los lugares de la ciudad y momentos del pasado que quiera elegir. El objetivo del Museo es difundir los veintidós siglos de historia de la ciudad de Valencia, y hacerlo de una manera amena y rigurosa. Tratando de abordar todas las etapas por igual y huyendo en lo posible de las grandes fechas y de los grandes personajes para ir a centrarse en los procesos, en las causas y en las consecuencias. En última instancia el museo no pretende enseñar historia, sino enseñar a comprender la historia.

Entre 2000 y 2003 el museo se hizo realidad, tras la detallada restauración de la sala de columnas de lo que había sido un depósito municipal de agua potable. La gran sala, que en su día albergó millones de litros de agua, fue construida siguiendo el proyecto de Ildefonso Cerdá, el urbanista autor del Ensanche de Barcelona. Él diseñó un bosque macizo de ladrillo que se despliega ahora, sin agua, a la vista de los espectadores. La superficie de la sala es de 2.600 metros cuadrados.

El Mercado en obras

El Mercado de Castilla nació en los años setenta, cuando se planteó el crecimiento de todo un barrio, que debía integrar, además de viviendas para funcionarios municipales, la sede central de la Biblioteca y Hemeroteca del Ayuntamiento, un cuartel de bomberos y el Mercado de Castilla.

Casi cuarenta años después, el mercado, que ha dado un gran servicio al vecindario, se encuentra ahora en rehabilitación, en su mitad, con la esperanza de poder volver a dar servicio en breve plazo.

El Metro

Desde Ángel Guimera y la plaza de España, las líneas 3 y 5 ponen a los vecinos de nuestros barrios en contacto con toda Valencia. Vienen del aeropuerto, de Manises y Quart de Poblet, de Mislata. Tienen parada en ese punto estratégico que va a ser el centro administrativo 9 de octubre.

Y por la avenida del Cid y la calle de Lorca se adentran en el corazón de la ciudad para ir una de ellas hasta el puerto y la otra, hacia el norte, a Rafelbuñol atravesando las dos universidades. Es un servicio de calidad, que da vida a nuestros barrios. Es un servicio que, en los últimos veinte años, ha contribuido a hacer realidad la calidad de vida en nuestro distrito.

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