La canguro

Una madre con su bebé. LP/
Una madre con su bebé. LP

Confiar a tu propio hijo a otra persona es una decisión difícil de tomar para la mayoría de los padres y por otro lado, muchas veces es complicado encontrar a la persona adecuada para realizar esta misión. Unas semanas antes de que tengamos que empezar a trabajar o cuando el trabajo en casa nos supera, es el momento ideal de buscar una niñera o canguro para que nos ayude en el cuidado de nuestros hijos. Ya estamos decididos. Ahora es fundamental pensar en el perfil de la persona que buscamos: la queremos mayor, preferimos una chica joven, debe de tener experiencia previa, que horarios queremos que cumpla, cuanto estamos dispuestos a pagarle etc.

Una vez tengamos el perfil y las tareas que queremos que haga, empieza la búsqueda de la niñera. Una buena opción es preguntarle a las personas cercanas si conocen a alguien dispuesto a realizar este trabajo. Es bueno que les especifiques el perfil de la niñera que buscas y las labores que le vas a encomendar. Aunque estemos muy apurados, debemos de tener presente que vamos a confiar a una persona, muchas veces desconocida, el tesoro mayor que tenemos que son nuestros hijos. No nos equivoquemos.

Una vez tengamos a las posibles candidatas seleccionadas es fundamental el realizar una entrevista personal. En ella intentar conocer sus ideas en la vida ya que pueden inculcar en tus hijos valores o ideales que no sean los vuestros y os creen un conflicto a nivel familiar. Busca personas que sean más o menos de tu misma cuerda. Debes de conocer qué actividades piensa plantear para jugar con tus hijos, que actitud seguiría si los niños no le obedecen o le replican, que actitud seguiría ante una emergencia, etc. Pero cuidado, no descarguemos toda la responsabilidad de la educación en ella, no debe de suplirnos sino que debe de ser un complemento o ayuda en el cuidado de nuestros hijos. Por último concreta de forma clara lo que estáis dispuestos a pagar, las horas que debe cubrir y la posible disponibilidad en caso de horas extras no pactadas. Todo este debe de quedar muy claro para evitar confusiones y malos entendidos.

Muchas veces, por no encontrar el perfil ideal que buscas o por problemas económicos que no nos permitan pagar un sueldo, tendremos que recurrir, si es posible a la ayuda de los abuelos. Si nuestros padres viven, en muchos casos nos podrán echar una mano pero no debemos de abusar, ellos ya nos han criado y después de una vida trabajando se merecen una jubilación sin agobios ni preocupaciones y el cuidado de un niño, sobre todo si no es el suyo, estresa muchas veces a las personas por la responsabilidad que ello conlleva.

Al principio nos tendremos que mantener alertas y volver a casa en diferentes momentos del día para ver que todo se está desarrollando con normalidad. Además es importante que pases un tiempo con la canguro y con tu hijo. Eso te servirá para ver si tu hijo/a está en buenas manos y también te dará la posibilidad de explicarle todo lo necesario. ¿Qué ritmo tiene que tener en cuenta (comida, pañales, juego) y dónde encuentra todo lo necesario? También es importante el apuntarle varios números de teléfono por si tiene que llamar en caso de emergencia. Con el tiempo, viendo la actitud de la canguro, podremos ir relajándonos confiando más en ella.

Es importante que tu hijo acepte a la persona y se lleve bien con ella, que le guste el trato con los niños y lo haga de una forma cariñosa, atenta y comprensiva. Si es así, cumple con los requisitos más importantes para realizar su trabajo.

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